La cadena abrió hace menos de una semana un nuevo restaurante de Cocina Nikkei, esta vez en pleno Barrio Chino. Con una ambientación diferente, una barra de sake y la habitual propuesta gastronómica, con algunas novedades.
Ceviche de mollejas "parrilladas". Fotos propias de Fondo de Olla (c).
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Fabric China Town - Blanco Encalada 1651- Teléfono: 7505-4935. Abierto mediodía y noche. Principales tarjetas.
Tipo de Cocina: Nikkei- Sushi
Barrio: Belgrano
Precio: $$$$
Cuando en 2008 los hermanos Dayan abrían el pequeño Fabric en Palermo Hollywood, seguramente habrán tenido expectativas de crecimiento, como siempre pasa cuando un emprendedor (dos en este caso) inicia una actividad con más incertidumbres que certezas.
Pero tal vez, una década más tarde, se podrá concluir que la evolución de la marca ha resultado galopante. Al primer local le sucedió el delivery de Colegiales y, tiempo después, apareció el Fabric Sushi Nikkei, ya con formato de restaurante.
Tiradito de salmón y pulpo.
La marca comenzó a franquiciarse, se abrieron nuevos locales aquí en la Ciudad de Buenos Aires, en el Conurbano, el interior del país y hasta en el exterior.
Y aquí es donde inexorablemente debemos detenernos para dejar en claro que, al revés de lo que pueda suponerse, el crecimiento no hizo que se perdiera la calidad, sino todo lo contrario. Si comparamos aquellos primeros pasos en el restaurante de la calle Costa Rica (donde funcionara Tô) con lo que hoy ofrecen los distintos Fabric, observamos que la propuesta se ha ido puliendo hasta llegar a un elevado nivel de calidad, a tono con la exigencia que en esta década vino mostrando el público respecto de la culinaria oriental.
Ya nadie se conforma con un sushi más o menos bien hecho. De ser así Fabric no hubiera crecido de esta manera. La última novedad, muy fresquita aún, es el restaurante ubicado en pleno Barrio Chino porteño, a media cuadra de El Pobre Luis y al lado de Dogg.
La estética se ha puesto a tono con el barrio, achinada lógicamente. Las luces rutilantes en la entrada, donde hay algunas mesas para fumadores; algunos carteles en mandarín en el interior y otros detalles decorativos, le dan un tono distinto de los demás locales. En este caso, se trata de una especie de joint venture entre los Dayan y sus socios inversores.
Si bien vamos a Fabric desde hace mucho tiempo y por ende algunos de los platos son archiconocidos para nosotros, en particular aquellos que los propios clientes siguen pidiendo en forma recurrente, siempre nos encontramos con algunas sorpresas.
Nigiris y sashimi.
Una de las novedades del menú es el ceviche de mollejas "parrilladas". Y aquí, nosotros que pretendemos ser lo más puristas posible respecto del idioma, recurrimos a la RAE, que define al cebiche o ceviche como un "plato hecho con pescado o marisco crudo en adobo, típico de varios países americanos". De manera que sería un error hablar de ceviche, si lo que acompaña al adobo (la leche de tigre) no es pescado o marisco.
De todas maneras, sí podemos asegurar que lo que sirven en Fabric son mollejas tiernísimas (en lugar de pescado o marisco) con la misma preparación de un cebiche clásico. Disquisiciones gramaticales aparte, este plato estaba realmente muy bueno, sutil y original.
Va de suyo que si de culinaria nikkei se trata, siempre hay lugar para un tiradito y sushi-sashimi.
Por tanto, se probó un tiradito Fabric Nikkei, de salmón y pulpo "parrillado", con ralladura de lima y cilantro en salsa de ostión. Y luego, los nigiris crabs con base de centolla cubierto en salmón sellado y palta con salsa nikkei, más el "Sashimi Roble", de salmón ahumado en roble con sal marina y ralladura de lima.
"Samurai", un cóctel con sake.
Para el final, otra novedad de la carta: dos contundentes buns de entraña en pan nippon y micromix de repollo.
El menú incluye numerosas opciones de tapeo (mariscos al fuego y conchitas a la parmesana, entre otros); variedad de rolls y nirigis; tartar, ceviches y más tiraditos. Entre los siete principales, además de los ya mencionados buns, ofrecen plancha de pulpo y lomo balsámico teriyaki.
Los postres son más "occidentalizados", desde un volcán al ya infaltable cheesecake, o bien helados. Frente a tanta tentación salada, solo llegan a lo dulce los más golosos.
Hay tragos clásicos y de autor, pero también en las próximas semanas habrá más opciones de sake.
Este Fabric "achinado" apareció con una propuesta gastronómica muy cuidada y la estética que rinde tributo al barrio más asiático de la ciudad. A esta altura uno se pregunta hasta cuándo seguirá creciendo la cadena. Los Dayan aseguran que no quieren que las franquicias sean más que los locales propios. Pero aquí parecen haber encontrado la solución, reservándose la parte operativa del negocio. Sera como fuere, son un caso de estudio, tanto como negocio gastronómico como estrategia de marketing.
Casi dos años más tarde, volvimos a Somos Asado. No es una parrilla tradicional ni lo quiere ser: sí un restaurante de carnes con las propias interpretaciones de Gustavo Portela. Por otra parte, la estructura edilicia permitió armar distintos espacios dentro de lo que fuera en su momento una fábrica de camisas del abuelo de Verónica Krichmar, maître del restaurante y esposa del chef.
Cuando la sofisticación gastronómica decide ignorar los protocolos: así nace esta propuesta de "cocina de barrio" y descontracturada de club, destinada a despertar el costado más inquieto de Las Cañitas.
Si existe un personaje histórico identificado por ser un sibarita hecho y derecho, ese mismo es Sir Winston Churchill. Más allá de tratarse de un británico, algo que a los argentinos suele caernos mal, la figura de este personaje con enorme gravitación en la historia del Siglo XX, nos cae simpático por ser un amante casi obsesivo de la comida y la bebida. De ahí que ir a Winston Bar, ya se su pub de la planta baja, como al living ubicado escaleras arriba, resulta no solo un homenaje a esta figura emblemática durante la Segunda Guerra Mundial, sino también un regocijo a nuestros sentidos de la mano del chef Jonás Alba. En esta nota doble, uno se refiere a la experiencia que comenzó el año pasado y la otra a la visión más joven y descontracturada, menos flemática, de Carla.