Y QUE NO FALTE EL MOSCATO

Las pizzas de Casa Bellucci

Martes, 5 de mayo de 2026

Para tener éxito y llamar la atención, sobre todo dentro de un mercado tan competitivo como el gastronómico, hay que buscar diferenciarse. Y si de pizza se trata, la cosa se pone más que difícil porque hoy existen variantes y estilos de todo tipo. Pero el maestro pizzero Javier Labaké, exdirector de la Escuela de APYCE y socio del emprendimiento, ha conseguido hacer algo distinto y personal en Casa Bellucci.

Casa Bellucci - Dirección: Del Barco Centenera 1698 esquina Saraza, Parque Chacabuco. Horarios: martes a viernes de 17:00 a 00:00; sábados de 17:00 al cierre y domingos de 10:30 a 16:00. Instagram: @casabellucci.ba

En la esquina de Del Barco Centenera y Saraza, en Parque Chacabuco, un barrio que por lo general está fuera del radar de los polos gastronómicos de la ciudad, acaba de surgir -desde marzo pasado- un "hermano" menor de Mondongo & Coliflor.

El proyecto nació, precisamente, de parte del equipo del restaurante ubicado justo enfrente, como es el caso de Eduardo "Cabito" Massa Alcántara, a quien acompañan en este nuevo desafío Guillermo Busquiazo, Javier Labaké y José Villar.

Esta segunda visita a Casa Bellucci tuvo como objetivo probar directamente las pizzas de Javier Labaké, maestro en la materia, quien supo desempeñarse varios años como director de la Escuela de APYCE.

Aquí Javier ha desarrollado un tipo de producto que se distingue y se diferencia por su originalidad y la técnica precisa que le conocemos a su ejecutor. Se trata de una pizza al molde de media masa, con formato cuadrado, que se caracteriza también por su masa de maduración larga y una mezcla de tres harinas de alta hidratación.

El horno está a la vista de los clientes, desde el salón. Utilizan leña de quebracho blanco y espinillo y, además, para diferenciarse aún más de las "ovejas del rebaño" usan insumos como tomates mendocinos de Finca Isis y sus ajos, quesos de calidad y salsa italiana, entre otros destacados productos.

El edificio que alberga a Casa Bellucci acredita casi nueve décadas de historia, y funcionó originalmente como fábrica y tienda vinculada al negocio apícola. 

Ese origen se observa tanto en la ambientación -que conserva pisos, estanterías y estructuras originales- como en la carta, donde la miel se convierte en un ingrediente muy utilizado en platos, postres y cócteles. 

Casa Bellucci despliega una identidad visual en la que se destaca el frente vidriado, con puertas de madera y ventanales amplios, mientras que el salón asuma su identidad porteña con imágenes y recuerdos de otras épocas que derivan en la nostalgia.

En la ocasión, nos volvimos a tentar con el fainá frito, un "imperdible" y pedimos disculpas porque no solemos utilizar este adjetivo, pero vale en este caso. Es crocante y lleva queso crema a la albahaca, mortadela, rúcula y miel de naranja y ají.

Por recomendación de nuestra amable y dispuesta camarera, decidimos probar el "Capricho del pizzero", una versión que cambia todos los días. Nos tocó una de queso azul, apio y nueces, símbolo tiempo atrás de lo que tiene que ver con la comida afrodisíaca.

Y otra especial que nos llamó la atención, fue la versión de la fugazza con queso, presentada en forma de flor y con sus cornicioni grandes y rellenos.

Cabe destacar que el tamaño de la pizza permite compartir entre varios comensales, lo que además conlleva que el valor del cubierto sea sensiblemente menor a lo que uno pueda suponer a priori.

El postre, por el momento fuera de carta, fueron quesos y dulces caseros, aun cuando nos tentaban también el tiramisú y el bizcocho húmedo de chocolate, sal marina, crema neutra y naranja en compota.

De izquierda a derecha: Javier Labaké, Guillermo Busquiazo y Cabito Massa Alcántara.

Más allá del indudable estilo ítalo porteño de la carta, hay varias ensaladas como la de espinaca con jamón crudo, peras, rúcula, menta, queso azul y almendras; o la de rúcula con choclo a la leña, tomates cherry, pickles de cebolla, rabanito, polvo de aceitunas y dressing de cilantro.

No faltan tampoco las empanadas, incluidas las de jamón y queso; cebolla y queso; pollo; sin TACC ahumada y sin TACC guisada.

Aunque otro punto fuerte de la carta son las pastas: ñoquis con queso gorgonzola, trufas, crocante de pan y aceite verde; agnolotti del plin rellenos de ternera, con crema de cebolla y cebolla crocante, más un sorpresivo aporte de un fruto tropical, la guayaba; o los ravioles de espinaca y ricota con salsa de pomodoro fresco.

Otras opciones son los cavatelli de sémola, con tomate, albahaca y pesto; la lasaña con estofado de carne, salsa blanca, pomodoro y parmesano, y los fettuccine con salsa scarparo.

Hay muy buena variedad de vinos, a precios muy lógicos y accesibles. Nos llevamos a casa un Moscato Baglietti, de botella muy llamativa, elaborado en Ora, Italia ($ 60.000). Esta localidad de la región Alto Adige, está ubicada en la provincia de Bolzano, hoy de moda por ser la tierra del tenista número 1 del mundo, Jannik Sinner.

DÍA DEL MOSCATO

Precisamente, el próximo 9 de mayo, al celebrarse el Día Mundial del Moscato, Casa Bellucci ofrecerá una promoción especial. Este vino históricamente vinculado a la gastronomía porteña, sobre todo en los años ‘30 y ‘40, se presenta en este lugar en distintas expresiones (tintas, blancas y espumantes y hasta en cócteles y preparaciones de la carta.

El moscato no sólo se ofrece por medida, sino que también funciona como base para tragos, aportando dulzor natural y perfil aromático, además de incorporarse en recetas a través de reducciones o combinaciones con miel.

Por tal celebración, el próximo sábado 9 de mayo y durante toda la jornada, el restaurante obsequiará un vaso de esta bebida a quienes visiten el lugar, reforzando su rol central dentro de una propuesta que busca reposicionar este varietal en la escena gastronómica porteña.

Casa Bellucci - Dirección: Del Barco Centenera 1698 esquina Saraza, Parque Chacabuco. Horarios: martes a viernes de 17:00 a 00:00; sábados de 17:00 al cierre y domingos de 10:30 a 16:00. Instagram: @casabellucci.ba

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