Buenas Raíces es otra de las nuevas opciones en la Zona Norte, en La Lucila. El lugar es pequeño y cálido, también dispone de algunas mesas en la veredita, al menos mientras el clima acompañe. La onda se traduce en la presencia del chef Pablo Chiachiarelli junto al resto del grupo familiar, que se esfuerza en atendernos de la mejor manera posible, sin grandes alharacas. La simpleza es uno de los mejores adjetivos que caracterizan a este restó. La cocina tiene trazos de autor, pero no muestra sofisticaciones fatuas.
Chiachiarelli trabajó mucho tiempo en el histórico “Austria” de San Isidro. Tiene 31 años y se recibió de profesional gastronómico en el IAG. Del 2008 al 2010 estuvo en el Restaurante Don, y luego en Molina (Bariloche). Buenas Raíces es su primer emprendimiento propio, y lo acompaña toda la familia en el servicio.
Vecino de la Pizzería Partenope, La Lucila va tomando color con nuevas opciones, entre las cuales Buenas Raíces se destaca por sus platos sencillos y creativos.
Los mediodías ofrecen platos más simples, informales. A la noche, el chef muestra su costado más creativo. También hay que tomar nota de los especiales del día, que suelen estar en una pizarra sobre la vereda de Libertador. Para comenzar se pueden pedir los pulpitos con puré ahumado, polvo de aceitunas negras y gelatina de pimientos rojos; rabo braseado con carpaccio de hinojos, manzanas y vinagreta de miel y mostaza; brochette de mollejas y peras con verdes y tomates asados; croquetas de calamar. También muy buenas empanadas, fritas y jugosas. También existen tres opciones de ensaladas, y luego los principales (la panera recién llega en este momento de la comida): bife de chorizo con puré de papas y tomillo, panceta crocante y vinagreta de hongos; riñonada con papas y huevo fritos: pesca del día con tomates al aceto y rúcula; salmón rosado con pack choy, gírgolas, cebollas y salsa teriyaki. Además, matambre de cerdo con puré de vegetales y salsa criolla; raviolones de carne braseada con caldo de de papas, láminas de ajo y crema ácida; tagliatelle de perejil.
Otra opción para disfrutar a la tardecita, son las tablas Buenas Raíces y Del Mar, para dos personas. Y postres clásicos, como flan, ensalada de fruta, almendrado, helados. Más elaborado el durazno grillé con helado de americana, garrapiñadas y melaza de aceto, y la sartén de frutas con crema chantilly y sabayón. La carta de vinos es aún algo reducida.
Buenas Raíces es un buen ejemplo de comida rica y sencilla, pero también creativa en su preparación por la acertada combinación de ingredientes. Y algo más: los precios son harto amables con el bolsillo. Lo que no es poco decir en esta época donde todo está desvirtuado.
Un hallazgo gracias a mi amigo Norberto, quien como Eduardo, uno de los dueños de casa, comparte la pasión futbolera por el club de la zona.
Con la llegada de los primeros fríos, La Casona de Belgrano presentó su nueva carta otoño-invierno 2026, con nuevos platos de cuchara, renovados cortes de carnes y sopas. Continúan sus imperdibles empanadas y su Majestad, el Osobuco del Rey.
Para tener éxito y llamar la atención, sobre todo dentro de un mercado tan competitivo como el gastronómico, hay que buscar diferenciarse. Y si de pizza se trata, la cosa se pone más que difícil porque hoy existen variantes y estilos de todo tipo. Pero el maestro pizzero Javier Labaké, exdirector de la Escuela de APYCE y socio del emprendimiento, ha conseguido hacer algo distinto y personal en Casa Bellucci.
Ni moda pasajera, ni fusión forzada: Mitingu es street food bajo sus propios códigos. Con una cocina abierta que apuesta a la transparencia y una pastelería al mismo nivel que su cafetería de especialidad, la propuesta se consolida como un proyecto integral de tres miradas: estética, entorno y producto. Un equilibrio real, que ya definió su propia frecuencia en la escena gastronómica actual.