Cuenta Rodrigo Sturtz, cocinero residente en Córdoba y exjefe de cocina de Café San Juan La Cantina, que siempre queso tener un espacio de street food inspirado en lugares como los que él visitaba en la Zona Sur del Conurbano bonaerense. Y finalmente lo pudo lograr en la localidad de Travesía, en Traslasierra. Se llama "El Chulengo", donde ofrece un menú fijo basado en "Arrancuzis", "Sanbuches", "A la Tablita" y un postre, según el lenguaje simpático que utiliza Rodrigo.
Conocimos a Rodrigo Sturtz en un momento complicado, a pocos días del cierre total por la pandemia, en marzo de 2020. Estábamos por ese entonces con Lucio Marini, chef amigo, haciendo una recorrida por Traslasierra, viaje que incluyó por supuesto una visita a Peperina, el restaurante a cargo de Nitu Digilio, otro amigazo que nos legó el periodismo gastronómico.
Y Rodrigo en aquella época era la mano derecha de Nitu en ese restaurante, que ya no está abierto. Pero ambos cocineros siguen en la zona, ofreciendo propuestas distintas.
Rodrigo afirma que estaba cansado de trabajar entre las cuatro paredes de una cocina (tiene 41 años y trabaja desde los 18 en este rubro), por lo que ideó un espacio de street food, al aire libre, en un lugar llamado Pedanía Luyaba, Travesía, Traslasierra.
Lo bautizó "El Chulengo", un nombre que responde al tipo de parrilla móvil donde el chef asa con madera de árboles autóctonos, como jarilla y espinillo. Aunque el término "chulengo" también se corresponde con la cría del guanaco. Animal que, siendo originario de zonas de montaña, no deben estar demasiado lejos de esta parte de Córdoba, precisamente.
Nos dice Rodrigo que, más allá de que a veces hay platos especiales, sobre todo los domingos al mediodía, la propuesta se orienta a comer con la mano, al estilo fingers food, pero sin sofisticaciones, encima sentados a una mesa rústica hecha con tablas de skate, otra pasión del cocinero.
Cerveza bien fría, vermut, y una parte de la carta llamada "A la Tablita", para aquellos que no quieren sánguches o no pueden consumir harinas. Y ahí es donde salen el pechito de cerdo a la salmuera, conketchuplengo, criolla de remolachas y batatas asadas, y además pejerrey frito con papas al pimentón, mayo de verdeo y pickles caseros.
Quienes deseen arremeter con los arrancuzis pueden pedir las empanadas de carne fritas; o bien croquetas de papa, morci y verdeo.
Y luego vienen los sanbuches que son la especialidad del parador: de bondiola mechada a la cerveza negra y miel, con mostaza, repollo encurtido y verdeo más papas fritas; el bondiolasso al limón con chimi de hierbas, criolla, cebollas a la parrilla, lechuga y pepinos, que sale también con fritas.
Misma guarnición para la chulengoburger con lechuga, tomate, pickles, cebolla, ketchuplengo, queso y huevo. Más una opción con vegetales a la cerveza negra y miel, mostaza, repollo encurtido y papas fritas. Otra variante son las papas al chulengo, fritas, con chori salteado, chimi, criolla, verdeo y salsa especial.
Rústico, informal, sencillo y comida rica. Eso es "El Chulengo", andá poniendo el GPS y rumbeá para Travesía.
La Terrazza de Casa Zarautz es parte del proyecto desarrollado en Palermo, con el nombre de la ciudad del País Vasco en la provincia de Guipúzcoa. Se trata de una terraza climatizada que, inevitablemente nos transporta a un asado en nuestra propia casa o edificio. La experiencia está a cargo del chef Leandro Leyell. Lo curioso es que el nombre del nuevo restaurante, nos lleva a Italia, por lo de "terrazza" con doppia z, y a la tierra vasca por "Casa Zarautz".
Desde el 1º de mayo, Raíces Cocina Casera incorpora a su carta de invierno preparaciones de olla como locro, guiso de lentejas, mondongo y sopa tricolor, en línea con su propuesta de cocina tradicional argentina, pensada para la temporada. Y además, como siempre, platos creados por la chef Fernanda Tabares que nos remiten a la infancia.
Días pasados, en Dashi Alcorta se fusionaron dos culturas gastronómicas distintas que, a priori, no tienen nada que ver una con la otra. Pero, a la hora de encontrar coincidencias, uno puede llevarse más de una sorpresa. Lo japonés y lo andino juntos, a través de una experiencia inédita entre los chefs anfitriones, Roberto Nishida y Carina Ramírez, y la invitada Flor Rodríguez, quien llegó desde Tilcara con sus productos a cuesta.