Y su habitual menú pantagruélico

Lo nuevo de Tanta

Miércoles, 12 de abril de 2023

Siempre resaltamos que las mayores cualidades de Tanta, uno de nuestros favoritos entre la nutrida lista de restaurantes que llevan el sello de Gastón Acurio, son sus sabores genuinos y la exuberancia de los platos tanto en cantidad como variedad. Por eso, nos despertaban curiosidad algunas de las novedades de la carta y volver a probar otras preparaciones que nos resultan muy difíciles de omitir en cada visita.

Tanta Buenos Aires - Dirección: Esmeralda 938, Microcentro. Teléfono: 011 2768 6036. Abierto todos los días de 12.00 a 00.00 - Precio: $$$. No se toman reservas. Menú: tanta.com.ar

Ocurre que ya antes de llegar a Tanta, tenemos una idea cabal de lo que no deberíamos dejar de pedir. Imposible resistirse, por ejemplo, a la necesaria tantación de un cebiche, aunque esta vez lo reemplazamos por el colorido "Tiradito La Punta", con leche de tigre, cremosa, palta, alcaparras y aceite de oliva.

En Tanta el protagonismo, a diferencia de La Mar, no son los pescados y mariscos, sino la cocina criolla y, en general, todo el repertorio de la cocina peruana, que se ha arraigado con fuerza entre nosotros. Por eso de que el Grupo Acurio maneja distintos conceptos, otro de los cuales (Barra Chalaca), ya está presente entre nosotros.

Si hay algo que nos apasiona de la cocina peruana y desde el primer momento en que la probamos por primera vez, es la causa en sus distintas variantes. Será porque, además, este plato tiene un componente emocional para los argentinos, en tanto una de las versiones sobre su origen se asocia con el Padre de la Patria para nosotros y el Protector del Perú, para nuestros hermanos sudamericanos. Ni más ni menos que el General Don José de San Martín.

Si bien otras veces hemos optado por la clásica causa limeña de pollo, en este caso decidimos probar la de langostinos, palta, tomate, huevo y salsa golf. Insuperable.

Pero ya era tiempo de probar lo nuevo. En primer lugar, hay que decir que, tras la larga pandemia, volvieron los montaditos, aunque en versión algo reducida (hay ocho: de anchoa; tortilla; jamón crudo; de berenjena; sándwich de pollo o de atún; involtini de berenjena, y shrimp roll. Otra novedad para nosotros, es que uno de los camareros se acercó a la mesa para ofrecernos algunos de ellos antes de las entradas. Hubo que desistir, pero la verdad es que estaban muy tentadores.

Algo parecido sucede con los postres, un ítem que en la cocina peruana hace las delicias de los más golosos. Durante el período de las restricciones por el COVD-19, ya no estaban en exhibición en una vitrina a la que uno es invitado a observar y elegir. Ya se volvió a la normalidad. 

Vamos entonces a los dos platos recientemente incorporados a la carta: timbal de langostinos y el Arroz Tanta. Pero tampoco podemos omitir la degustación de piscos macerados, otra novedad, que llega a la mesa en tres shots creados especialmente por el bartender, uno de los cuales sobresale por el picor que se acentúa sobremanera en el retrogusto.

Nos provocaba bastante curiosidad un nuevo plato de la carta, ya que mezclar pescado y queso no es muy ortodoxo (inclusive en Italia produciría un ataque de tos, cuanto menos). 

Pero la verdad es que el timbal de langostinos nos gustó mucho, lo que demuestra en todo caso que hay veces en que se puede salir airoso desafiando los cánones establecidos y las reglas de la ortodoxia gastronómica. 

Se trata de fettuccine gratinados con langostinos (en cantidad voluminosa), aderezo criollo y mucho parmesano. Vale la pena probarlo, porque a veces salirse del molde resulta conveniente.

Y el otro plato que probamos, como novedoso, fue el "Arroz Tanta". Contiene aderezos peruanos, un mix de verduras, chorizos, pollo, langostinos y aceite de achiote. Una bomba.

Pero aún quedaba espacio para una sorpresa más, ya que sin previo aviso y no porque hiciera falta nos trajeron a la mesa las croquetas de ají de gallina, con crema huancaína, otra de nuestras debilidades entre los platos clásicos de Tanta.

Por si hacía falta demostrar la exuberancia de esta cocina peruana de raíces, se hacía imposible terminar con algo dulce. Suele pasar en los restaurantes peruanos.

La degustación tuvo también otro aditamento especial, que fue la presencia del jefe de cocina de la casa, Carlos Malla. Un privilegio. Realmente Tanta es muy recomendable desde todo punto de vista, ya que se conjugan calidad, cantidad y autenticidad. Para ir una y mil veces.

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