Regional y Mediterráneo

Mora Tucumana

Lunes, 29 de enero de 2018

Mora Bistró Argentino es el restaurante del Sheraton Tucumán, que cuenta con una ubicación privilegiada frente al parque. Una cocina que ensambla algunos platos regionales con el estilo mediterráneo.

Comer en hoteles es siempre una buena alternativa cuando uno quiere disfrutar de un ámbito privado y discreto, seguro y con la garantía de que los insumos son de primera calidad. Más aún si uno está en el interior del país (o el exterior) y no conoce el movimiento gastronómico de la ciudad y no hay deseos de movilizarse. Y si la ubicación del hotel es privilegiada, como es el caso del Sheraton Tucumán la mesa está servida.

El Parque 9 de Julio es uno de los emblemas de San Miguel de Tucumán. Un enorme espacio verde en el corazón de esta ciudad con exceso de humedad y calor agobiante, al menos en la época de nuestra visita. De ahí que la opción de cenar en Mora Bistró Argentino sonaba demasiado tentadora como para evaluar otras opciones.

 La cocina, como es de rigor en este tipo de hoteles cinco estrellas, debe adaptarse al gusto de los huéspedes, de manera que hay que incluir algunos platos regionales y buscar un estilo de cocina mayormente aceptado por el público. La Cocina Mediterránea suele ser una opción a tener en cuenta, aun cuando aquí estamos lejos del mar.

En Mora uno puede optar en el inicio de la comida por la selección de empanadas (carne, pollo y queso verdeo y olivas); o bien los quesos y fiambres (no olvidar que en la provincia, sobre en todo en Tafí del Valle se elaboran productos artesanales de muy buena calidad); mollejas caramelizadas con escalibada y hojas verdes; pulpo grillado con papas bravas, y humita gratinada con salsa de fritillo. Como se observa, una combinación entre preparaciones regionales y otras mediterráneas.

Luego, se puede seguir con el costillar braseado con compresión de papas con tapenade, cebolla y tomate a la chapa; lomo en croute de morcilla con espárragos y puerro a la chapa más risotto de mazamorra; solomillo de cerdo con batata especiada y chutney de fruta de estación; o trucha a la manteca saborizada con ratatouille anisado y papas al natural. Y también lenguado marinado a la chapa con vegetales grillados y crocante de maíz.

Hay además algunos cortes de carne vacuna a la parrilla, matambrito de cerdo, pollo y trucha; así como un capítulo de pastas y risotti (agnolotti de cabrito braseado con queso y ciboulette, pappardelle de limón con salteado de tomates cherries y rúcula; risotto de cebada perlada y hongos, entre otras opciones).

Nada mejor que la degustación de postres regionales para el final. Incluye dulce de cayote, quesillo, helado casero de miel de caña y nueces, zapallo e higo al aceite de oliva, solo $ 120). Otra buena opción es el semifrío de membrillo con cremoso de queso y tierra de algarrobo.

Una comida que comprenda entrada, principal y postre oscila en los $ 500 más cubierto ($ 30) y bebidas. Muy buena relación costo beneficio. Así no dan ganas de salir del hotel. 

Nota de la Redacción: los precios corresponden a enero de 2018.

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