Santos son los Manjares y también lo es el apellido de Néstor, quien junto a su esposa Melisa, abrieron este pequeño local donde la carne es protagonista. Precios ideales y buena onda.
Para quienes trabajan en el Microcentro, a veces se hace difícil elegir a un determinado lugar como sitio donde comer con cierta frecuencia. El presupuesto aprieta y muchos, demasiados, se conforman con poco. Un sánguche, alguna milanesa rebosante de pan rallado y poca carne, con aceite utilizada más allá de lo aconsejable, es lo que abunda.
Lo decimos con conocimiento de causa, tras estar sometido mucho tiempo a este inconveniente. Más aún desde que se sacaron los tickets de almuerzo, que se incorporaron al sueldo y luego el dinero fue devorado por la inflación y el impuesto al trabajo (ganancias en lo que cobran los asalariados).
En nuestro recorrido por los cien barrios porteños, incluido el Microcentro, nos encontramos con Santos Manjares. Néstor Santos y su esposa Melisa, abrieron este local sin ningún tipo de experiencia previa. De eso hace varios meses.
Por su ubicación geográfica, abren solamente al mediodía. El público masivo son los oficinistas de la zona, pero también observamos a varios turistas extranjeros, en busca de buena carne y precios no tan agresivos como en las parrillas de nivel ABC1.
Parrilla a precio módico y calidad superior a lo QUE uno paga. Esa es la mejor recomendación que podemos dar de Santos Manjares.
El fuerte de Santos Manjares es la carne, por supuesto, pero también hay platos bien porteños, como milanesa a la Napolitana, matambre a la pizza y postres como flan con dulce de leche, y queso y dulce.
Para comenzar, nada mejor que las empanadas fritas (de carne de lomo cortado a cuchillo y de bondiola de cerdo), muy buenas. Otra opción para no desdeñar es la provoleta SM, que sale con panceta y morrones.
Las achuras están presentes para el público local: mollejas, chinchulines, riñones, también los clásicos embutidos de nuestro asado, es decir chorizos y morcillas.
Luego, seguir con asado o bife de lomo de 200 ó 300 gramos; bife de chorizo de 300 gramos; entraña con salsa barbacoa; matambrito o bondiola de cerdo. Para acompañar, papas rústicas y parrillada de vegetales.
Como se aprecia, un menú simple como nos gusta a los argentinos, con mucha carne. Los precios hacen la diferencia; la relación precio calidad es el plus de Santos Manjares.
Con la llegada de los primeros fríos, La Casona de Belgrano presentó su nueva carta otoño-invierno 2026, con nuevos platos de cuchara, renovados cortes de carnes y sopas. Continúan sus imperdibles empanadas y su Majestad, el Osobuco del Rey.
Para tener éxito y llamar la atención, sobre todo dentro de un mercado tan competitivo como el gastronómico, hay que buscar diferenciarse. Y si de pizza se trata, la cosa se pone más que difícil porque hoy existen variantes y estilos de todo tipo. Pero el maestro pizzero Javier Labaké, exdirector de la Escuela de APYCE y socio del emprendimiento, ha conseguido hacer algo distinto y personal en Casa Bellucci.
Ni moda pasajera, ni fusión forzada: Mitingu es street food bajo sus propios códigos. Con una cocina abierta que apuesta a la transparencia y una pastelería al mismo nivel que su cafetería de especialidad, la propuesta se consolida como un proyecto integral de tres miradas: estética, entorno y producto. Un equilibrio real, que ya definió su propia frecuencia en la escena gastronómica actual.