Villegas, la parrilla sui generis de Puerto Madero
Jueves, 12 de febrero de 2026
Villegas Restó es un emprendimiento de raíces ganaderas, que redefine la experiencia de la carne en Puerto Madero desde 2009. ¿Por qué decimos esto?: simplemente porque estamos en presencia de una parrilla que ofrece precios accesibles, sin desmedro de la calidad. Hoy, en medio de las dificultades que tiene la gente para salir a comer afuera, se busca precio y el público local está cada vez menos dispuesto a pagar $ 100.000 por un bife. Lo de Villegas es más meritorio aún, porque está ubicado en el barrio más costoso de la ciudad.
Villegas Restó & Grill -Dirección: Alicia Moreau de Justo 1050, Puerto Madero.Horarios: lunes, martes, miércoles, jueves y domingos de 12:00 a 00:00; viernes y sábados de 12:00 a 01:00 AM. Precio: $$$. Reservas: 011 4312 6800. Web: www.villegasrestaurante.com - IG: @villegasrestaurante
Fundado en 2009 y con una historia familiar profundamente ligada al mundo de la carne, Villegas ofrece una propuesta sui generis basada en la calidad del producto (por algo la familia propietaria está ligada al negocio ganadero), y en el precio sensiblemente menor a lo que cobran restaurantes similares en el barrio y en otros sectores de la ciudad.
La marca está construida a base de oficio, conocimiento y materia prima de gran calidad. Su historia está ligada a la tradición ganadera. El fundador, Oscar Protto, nació en Villaguay, Entre Ríos, y comenzó a vincularse con la temática desde joven, acompañando la carnicería de su padre.
Con el tiempo, se convirtió en un referente del rubro, llegando a administrar más de 80 carnicerías y dos frigoríficos, además de desarrollarse como matarife y operador en el Mercado de Hacienda de Buenos Aires. Sólo era cuestión de tiempo la llegada del restaurante.
Villegas Restó abrió en 2009, en el barrio más joven de la ciudad. El proyecto se consolidó como un negocio familiar y atravesó diferentes etapas de crecimiento y redefinición, incluida un segundo local en Belgrano.
La familia también se puso al frente de otros emprendimientos gastronómicos similares.
Villegas, en tanto, tuvo un rebranding en 2014 y una renovación integral en 2018, que potenció su posicionamiento en Puerto Madero. El local refleja ese camino: amplio y funcional, donde conviven distintos salones con una ambientación sobria y típica, con varios sectores, inclusive al aire libre, con vista directa al río y valet parking propio.
La cava refrigerada cuenta con una capacidad para 1.600 botellas, y una selección de 300 etiquetas de bodegas nacionales.
La propuesta culinaria tiene como eje las carnes de novillo, elegidos a partir de un control de origen y trazabilidad. Entre los cortes preferidos por los comensales, la casa destaca clásicos de la parrilla argentina como ojo de bife, vacío, asado de tira, bife de chorizo y de cuadril, junto a opciones modernas como tomahawk, mustang steak para compartir, entraña de lomo, bife de picaña, porterhouse y aloha.
Villegas es más que una parrilla, se encuadra particularmente como un "restaurante de carnes". Esto quiere decir que suma a la cocina, como parte fundamental además de la parrilla.
Por ejemplo, disponen de entradas clásicas como milhojas de papas con guacamole y langostinos grillados; burratina con salmón ahumado, crema de palta y pesto de tomate; o arancini de ternera con romero fresco y alioli de rúcula.
También se pueden pedir entradas de la parrilla: mollejas crocantes, provoleta completa, chorizos clásicos o el más jugado con parmesano y morrón, riñones y chinchulines crocantes, entre otras opciones.
Entre las guarniciones se pueden mencionar las papas rústicas gratinadas con hierbas; cabutia asada con miel y queso azul; espárragos salteados con crema de queso brie; coliflor marinada en leche de coco, curry, jengibre y cebollas, o vegetales asados.
Asimismo, resaltan sus especialidades a las brasas como salmón grillé; filet de trucha patagónica; matambrito de cerdo; brochette de lomo marinado con panceta, pimiento rojo y cebolla colorada, además de tablas para compartir y ensaladas.
Y milanesas de bife de chorizo con fettuccine y crema de pesto, y variedad de pastas de elaboración propia.
Para el cierre dulce, la carta exhibe opciones como crème brûlée de dulce de leche; panna cotta de yerba mate; matcha servido con alfajores argentinos; peras al Malbec perfumadas con cardamomo, y helado de mousse de maracuyá, entre otros ítems de la carta.
La propuesta se completa con una cuidada carta de vinos, a cargo de la sommelier Mariana Gil Juncal, aperitivos, cócteles con y sin alcohol, destilados y licores.
Por último, Villegas Restó cuenta con menús fijos, pensados para distintos momentos del día. Al mediodía, se puede optar por el menú ejecutivo, con un valor de $ 33.000 (sin entrada) y $ 38.000 (con entrada). Además, durante toda la jornada están disponibles el menú fijo "Puerto Madero", a $ 60.000, y el "Menú Aniversario", a $ 70.000.
Villegas, en síntesis, es uno de los restaurantes más "democráticos" de Puerto Madero, donde uno encuentra una muy buena relación precio calidad y está a resguardo de sorpresas desagradables para el bolsillo a la hora de pedir la cuenta.
Casi dos años más tarde, volvimos a Somos Asado. No es una parrilla tradicional ni lo quiere ser: sí un restaurante de carnes con las propias interpretaciones de Gustavo Portela. Por otra parte, la estructura edilicia permitió armar distintos espacios dentro de lo que fuera en su momento una fábrica de camisas del abuelo de Verónica Krichmar, maître del restaurante y esposa del chef.
Cuando la sofisticación gastronómica decide ignorar los protocolos: así nace esta propuesta de "cocina de barrio" y descontracturada de club, destinada a despertar el costado más inquieto de Las Cañitas.
Si existe un personaje histórico identificado por ser un sibarita hecho y derecho, ese mismo es Sir Winston Churchill. Más allá de tratarse de un británico, algo que a los argentinos suele caernos mal, la figura de este personaje con enorme gravitación en la historia del Siglo XX, nos cae simpático por ser un amante casi obsesivo de la comida y la bebida. De ahí que ir a Winston Bar, ya se su pub de la planta baja, como al living ubicado escaleras arriba, resulta no solo un homenaje a esta figura emblemática durante la Segunda Guerra Mundial, sino también un regocijo a nuestros sentidos de la mano del chef Jonás Alba. En esta nota doble, uno se refiere a la experiencia que comenzó el año pasado y la otra a la visión más joven y descontracturada, menos flemática, de Carla.