BUONO ITALIAN KITCHEN: COCINA QUE LATE EN UN ÍCONO DE BUENOS AIRES

Sabores de temporada en el Sheraton

Lunes, 9 de febrero de 2026

Un restaurante que combina sabores de temporada, atención impecable y una propuesta elegante y natural, donde cada plato se siente pensado para disfrutarse sin artificios.

Dirección: San Martín 1225, Retiro, CABA. IG: buono.italiankitchen - Para más información y reservas: BUESC-Outlets@marriott.com| WhatsApp +54 9 11 3016-8460.

Confieso que tenía pendiente conocer el Sheraton Buenos Aires. He pasado por hoteles de esta cadena en distintas ciudades del mundo y, aun así, había algo inconcluso en no haberlo visitado viviendo acá.

La primera sensación es de continuidad: una estructura que sostiene el glamour de otra época, sin sentirse rígida ni fuera de tiempo. Es imponente, sólida y convive con el pulso de la ciudad con naturalidad, sin perder elegancia ni presencia. En otras palabras, hay un lujo que no necesita explicarse.

Dentro de ese contexto aparece Buono Kitchen. No como un gesto aislado, sino como una lectura natural de lo que el hotel propone. Es la cocina que acompaña esa idea de sofisticación sin estridencias, con una base italiana clara y bien definida, donde el producto marca el ritmo de la carta.

Durante la cena, todo fluyó con el mismo tempo. El espacio, la luz, la música de fondo y la atención del equipo hacían que la velada se desarrollara de forma muy placentera: podíamos hablar, reír y movernos sin interrupciones, viviendo la experiencia plena.

La dinámica del personal refleja un nivel de servicio propio de hoteles premium: cercano sin invadir, atento justo en el momento necesario, y con una discreción que hace que todo funcione, sin que uno tenga que pensarlo. Nuestra mesa se sintió cálida e íntima, con una predisposición genuina a disfrutar del menú de verano que, a continuación, les voy a compartir.

Burrata.

Empezamos con las entradas, acompañadas del vino blanco sugerido por el sommelier. Llegaron unos arancini alla carbonara, un plato que por su simpleza transmitía la cotidianeidad de la cocina italiana; una burrata con tomate y salsa de pepperoni que sorprendía por su textura cremosa y la intensidad de la salsa; y un fainá de otro mundo, que no está en carta, aportando un toque distinto y familiar al mismo tiempo.

Fainá.

Arancini.

Cada plato tenía su carácter, con ingredientes de temporada que hacían que el producto se sintiera protagonista. Para nosotros, tres comensales, fue un inicio fácil de disfrutar, con la conversación y los sabores moviéndose con naturalidad sobre la mesa.

Risotto con pulpo.

Los platos principales llegaron con un Malbec seleccionado para acompañarlos. El risotto de pulpo y hongos, mezclaba sabores intensos y frescura sin imponerse; la picaña sous vide con puré de boniato cremoso era suave y reconfortante en cada bocado; el salmón rosado con mousse de palta y fritura de espárragos, ofrecía contraste sin complicaciones, y los tortellini de salmón rosado y ricota al azafrán cerraban el conjunto con armonía.

Salmón rosado.

Tortellini.

Todo estaba dispuesto para que uno, solo se dedicara a disfrutar: el servicio atento y discreto dejaba que cada plato se viviera a su ritmo, sin que tuviéramos que pensar en nada más.

Picaña sous vide.

Para cerrar, llegaron los postres acompañados de un espumante fresco. El tiramisú mantenía la ligereza justa; la panna cotta de lima refrescaba y dejaba un recuerdo cítrico; y la manzana especiada con helado de canela, postre vegano, era reconfortante y dulce sin exageraciones.

Panna cotta.

Tiramisú de Buono.

Fue un final que cerró la experiencia, con la misma atención al detalle que había empezado la noche: sabores que se sienten naturales, un equipo que acompaña y una mesa que invita a disfrutar sin distracciones, dejando que la comida y el ambiente hablen por sí mismos.

Manzana especiada.

Si tuviera que cerrar esta visita a Buono Kitchen con una frase, diría que salí más que contenta. Es un restaurante que logra transmitir con naturalidad el espíritu del Sheraton: la majestuosidad del lugar se refleja en la comida y en el servicio, sin buscar espectáculo ni tendencias pasajeras.

Facundo Rementería y Marcos Gómez.

Todo se mantiene en equilibrio: clásico, bien hecho, impecable, con una jerarquía sutil que se percibe en cada detalle. Esa coherencia, esa sensación de que todo encaja sin esfuerzo, es exactamente lo que esperaba.

Nota de la Redacción: tuvimos el privilegio de que nos atendiera directamente el souschef ejecutivo del hotel, Marcos Gómez y, en la sala junto a todo el equipo, un mozo de profesión a quien conocemos desde hace mucho tiempo: Alfredo Castillo. El chef de Buono es Jorge Véliz y el souschef, Facundo Rementería.

Más de Restaurantes
Asado y mucho más
Restaurantes

Asado y mucho más

Casi dos años más tarde, volvimos a Somos Asado. No es una parrilla tradicional ni lo quiere ser: sí un restaurante de carnes con las propias interpretaciones de Gustavo Portela. Por otra parte, la estructura edilicia permitió armar distintos espacios dentro de lo que fuera en su momento una fábrica de camisas del abuelo de Verónica Krichmar, maître del restaurante y esposa del chef.
Noche de Runfla
Restaurantes

Noche de Runfla

Cuando la sofisticación gastronómica decide ignorar los protocolos: así nace esta propuesta de "cocina de barrio" y descontracturada de club, destinada a despertar el costado más inquieto de Las Cañitas.
Un living con magia
Restaurantes

Un living con magia

Si existe un personaje histórico identificado por ser un sibarita hecho y derecho, ese mismo es Sir Winston Churchill. Más allá de tratarse de un británico, algo que a los argentinos suele caernos mal, la figura de este personaje con enorme gravitación en la historia del Siglo XX, nos cae simpático por ser un amante casi obsesivo de la comida y la bebida. De ahí que ir a Winston Bar, ya se su pub de la planta baja, como al living ubicado escaleras arriba, resulta no solo un homenaje a esta figura emblemática durante la Segunda Guerra Mundial, sino también un regocijo a nuestros sentidos de la mano del chef Jonás Alba. En esta nota doble, uno se refiere a la experiencia que comenzó el año pasado y la otra a la visión más joven y descontracturada, menos flemática, de Carla.