En el concurrido boulevard de Saavedra, Del Río Cantina abrió sus puertas en septiembre pasado, como una opción de cocina porteña con platos exuberantes y precios amables.
Del Río Cantina - Dirección: Avenida García del Río 2957, Saavedra. Teléfono: 011 5848 9182. Horarios: todos los días de 12:00 a 16:00 y de 20:00 a 00:00. Precio: $$$. Reservas: 11 5848-9182. IG: @delriocantina
El local se distribuye en dos pisos, cada uno con un perfil distinto. La planta baja se constituye en un espacio más íntimo y reservado, con mesas disponibles para grupos de cuatro o seis personas, así como opciones más pequeñas para parejas.
El primer piso, en cambio, se distingue por su luminosidad, gracias a un gran ventanal que se abre a un pequeño balcón terraza, también con mesas disponibles en el exterior. Adentro, se ubica una amplia mesa comunitaria para unas 8 personas, ubicada frente a la ventana, junto con otras que suman lugar para unos 28 comensales más.
La ambientación y el mobiliario mantienen una línea definida, con mesas de madera, sillas y bancos corridos y cómodos boxes, ideales para grupos más grandes. Los típicos manteles cuadriculados evocan la calidez característica de las cantinas porteñas, en tanto que los arcos estratégicamente ubicados refuerzan la decoración.
El menú se basa en la típica variedad de platos porteños, exuberantes en cuanto a cantidad, con el sabor de lo que todos hemos atesorado en nuestra infancia. Por ejemplo, entradas como la provoleta "Del Río", con tomates, cebollas asadas y nueces; buñuelos de espinaca y mozzarella; rabas a la romana; tortilla de papa y cebolla (una más jugada con gambas y hongos); Revuelto Gramajo, y empanadas de carne.
Probamos un contundente fainá con burrata y mortadela, ideal para compartir entre dos. También por el lado italiano, están las berenjenas a la parmigiana.
En cuanto a los principales, las pastas caseras son protagonistas con varias opciones como ñoquis gratinados con crema de queso provolone; panzotti de espinaca con provolone y nueces en crema de azafrán; tagliatelle de espinaca, con pomodoro, albóndigas y mozzarella gratinada. Optamos por los fusilli al fierrito, con tuco y pesto (hay otra versión con salsa de hongos).
La carta de minutas y carnes exhibe clásicos como el bife de chorizo -solo o a caballo-, milanesa "Del Río" (napolitana); suprema a la suiza; albóndigas a la italiana con puré de papas, entre otros. Hay algunas otras opciones: matambrito de cerdo al verdeo o a la mostaza y miel, o la versión vegetariana de milanesa de berenjena ahumada.
Todos estos platos pueden acompañarse con guarniciones variadas, desde puré de papas, papas españolas y papas rejilla, hasta ensaladas frescas, como la mixta o de rúcula con parmesano. Y dos arroces: risotto de calabaza y hongos, o de hongos y queso azul, con crema de queso provolone.
Los postres completan el menú con panqueque de manzana quemado al rhum o de dulce de leche, tiramisú; flan mixto, mousse de chocolate; crème brûlée.
Aparte de una selección interesante de vinos, a precio lógico, hay mocktails como "Criollita", "Chispa" y "Malvón", y aperitivos clásicos como vermouth con soda, Fernet con coca, Aperol Spritz y Gin Tonic.
Del Río Cantina también cuenta con un menú del mediodía, disponible de 12:00 a 16:00, con opciones como baby beef con fritas o ensalada; milanesa napolitana con puré o ensalada; cavatelli con pomodoro; canelones de verdura gratinados; malfatti de espinaca y ricota; y filet a la romana con puré, siempre acompañados de bebida (agua, gaseosa o limonada, más café), a solo $ 20.000.
Un imponente dragón de más de 20 metros de largo, que se extiende por todo el interior del salón, construido en símil piedra, nos da la bienvenida al más imponente de los Fabric, el Dragón Blanco situado frente a "Tierra Santa". Ingresando hacia la derecha está Tigre Morado, del otro lado el río color de león. Donde el Dragón, el Tigre y el León se unen.
Lejos de los moldes de la alta cocina tradicional, Ness opera en Núñez como un ecosistema integral y maduro. Una propuesta donde la sofisticación técnica, la sincronización milimétrica de su equipo y el diseño basado en el aprovechamiento absoluto, le dan vida a un tipo de restaurante inédito en la escena local, donde la hospitalidad se impone por sobre todo protocolo.
Sin dudas que Aldo Graziani es un personaje sui generis en el mundo de la sommellerie, donde fue uno de los pioneros desde que la profesión se instaló en la restauración, las vinotecas y también en el periodismo. Lo que lo ha hecho diferente, es que no se contentó con ser solo un sommelier de servicio. Creador de múltiples emprendimientos, ahora abrió Aldo's Brasserie Argentina, en el Bajo Porteño, lo que marca la vuelta al barrio en el que comenzó su trayectoria como restaurador.