Mil y Pico, pizzas y empanadas que siempre sorprenden
Lunes, 13 de noviembre de 2023
La historia gastronómica de Danilo Ferraz, está signada por la resiliencia. Ya hemos contado el episodio que le tocó vivir, cuando en plena pandemia un grupo de empleados infieles lo dejó sin su negocio y su vivienda. Pero él supo hacer de la simpleza un hit, como es el caso de Hell's Pizza, cadena que creció exponencialmente en los últimos años. Su proyecto más personal ha sido Mil y Pico, donde recreó lo que había sido su local primigenio de pizza a la parrilla y empanadas.
Mil y Pico - Dirección: Avenida Dorrego 1194 y Fraga, Chacarita. Sucursal Parque Chas: Avenida de Los Incas 5499. Horarios de atención: martes a domingos de 12:00 a 00:00. Principales tarjetas. Precio: $$$. Correo electrónico: milypicogastronomia@gmail.com - Facebook: https://www.facebook.com/milypicorestaurante - Instagram: mil.y.pico
Hace un par de años, después de pasar por un momento difícil, Danilo Ferraz volvió alas fuentes, es decir a la pizza a la parrilla que lo tuvo como su principal impulsor durante varios años.
Junto a Matías Cabrera y Juan Martín Ferraro-, ellos también creadores de Hell's Pizza (y SushiClub), presentaron una versión renovada del estilo de pizza a la parrilla que ofrecía en el local usurpado.
Y precisamente la parrilla es protagonista de Mil y Pico, en la esquina de Dorrego y Fraga, aunque ya había otra pizzería franquiciada en Parque Chas con el mismo nombre.
Ya lo hemos dicho muchas veces. Las de Danilo son pizzas diferentes, de masa fina y crujiente, sobre las cuales se incorporan productos de altísima calidad que también se pueden comprar en el local. Por ejemplo: fiambres y embutidos de Pueblo Escondido y Las Dinas: quesos de Cabaña Piedras Blancas, Mozzari y Mauricio Couly; vegetales de Sueño Verde y salsas de Pampa Gourmet, entre muchos otros.
La carta de Mil y Pico está compuesta por variados sabores de pizzas a la parrilla, la cual encienden con madera de quebracho. Las variedades más pedidas perduran mucho tiempo, pero igualmente Ferraz va agregando otras que se le ocurren a partir de ingredientes que aportan productores artesanales.
La otra parte de la carta, tiene que ver con las empanadas al horno, que aluden a distintas gastronomías del mundo tanto en sus masas de colores como en los rellenos. Para agregar, ofrecen condimentos como yasgua picante, BBQ, sweet chili, sriracha, pico de gallo, honey mustard y yogur.
Para el inicio de la degustación, Danilo nos sorprendió con una ensalada de remolacha, hojas de rúcula y queso Cabrauntar; y con la straciatella con bresaola sobre una base de fainá.
Entre las empanadas, no puede omitirse la boliviana, llamada Cochabamba, de carne cortada a cuchillo, papa, pasas de uva y caldo, que los clientes pedían siempre en el anterior local. Y la Buenos Aires (clásica, de carne cortada a cuchillo) y la de bondiola braseada (Dallas, Pulled Pork), completaron esa parte del menú que nos tocó en suerte.
Las dos pizzas elegidas por el dueño de casa, fueron la Mil 9 Calabria, de mozzarella fior di latte, nduja, albahaca, pimientos y cebolla morada, y la nueva creación de Danilo, "La Lourdes" Mil 17, que lleva mozzarella, Patagonzola, peras y miel.
Para el final, el Vigilante Mil y Pico en sus dos versiones: fresco y batata, o membrillo con almíbar y crocantes.
Quienes deseen ver la carta completa, pueden ingresar al IG: mil.y.pico
En el rubro bebidas, cuentan con una seleccionada carta de vinos a precios razonables, cerveza tirada y cócteles. Sin dudas que la relación precio calidad es otro factor gravitante, al momento de tener que elegir donde salir comer.
Casi dos años más tarde, volvimos a Somos Asado. No es una parrilla tradicional ni lo quiere ser: sí un restaurante de carnes con las propias interpretaciones de Gustavo Portela. Por otra parte, la estructura edilicia permitió armar distintos espacios dentro de lo que fuera en su momento una fábrica de camisas del abuelo de Verónica Krichmar, maître del restaurante y esposa del chef.
Cuando la sofisticación gastronómica decide ignorar los protocolos: así nace esta propuesta de "cocina de barrio" y descontracturada de club, destinada a despertar el costado más inquieto de Las Cañitas.
Si existe un personaje histórico identificado por ser un sibarita hecho y derecho, ese mismo es Sir Winston Churchill. Más allá de tratarse de un británico, algo que a los argentinos suele caernos mal, la figura de este personaje con enorme gravitación en la historia del Siglo XX, nos cae simpático por ser un amante casi obsesivo de la comida y la bebida. De ahí que ir a Winston Bar, ya se su pub de la planta baja, como al living ubicado escaleras arriba, resulta no solo un homenaje a esta figura emblemática durante la Segunda Guerra Mundial, sino también un regocijo a nuestros sentidos de la mano del chef Jonás Alba. En esta nota doble, uno se refiere a la experiencia que comenzó el año pasado y la otra a la visión más joven y descontracturada, menos flemática, de Carla.