Tributo a Gualtallary

Un aluvión llamado Altaluvia

Viernes, 9 de octubre de 2020

Elaborados por la Bodega Doña Paula, la línea Altaluvia es empero un proyecto independiente de aquélla. Martín Kaiser, responsable de viticultura y enología, fue el encargado de presentar la primera cosecha de estos vinos de altísima gama que van a sorprender por su estilo particular.

En un rincón del departamento de Tupungato, en el Valle de Uco, se ubica Gualtallary, terruño que puede considerarse como la nueva Meca de los vinos mendocinos, ya que se trata de la zona de mayor altitud de la provincia donde se cultiva la vid (alrededor de 1.350 metros sobre el nivel del mar, para comparar un registro parecido al de Cafayate, en la provincia de Salta).

El mismo Kaiser, elegido en este extraño 2020 como "Viticultor del Año" por el crítico inglés Tim Atkin, fue el encargado de conducir la cata vía Zoom -nueva modalidad que nos trajo la pandemia y a la que le hemos encontrado el gustito-, de la línea de cuatro vinos que con la marca Altaluvia se elabora en Doña Paula, pero que consiste en un proyecto independiente a la bodega mendocina.

Se trata de cuatro vinos de altísima gama, elaborados a partir de uvas cosechadas en viñedos ubicados a 1.350 metros sobre el nivel del mar, en lo que ha dado en llamarse "Gualtallary Albo".

Allí, según cuenta el enólogo, los suelos tienen un primer perfil arenoso y luego muestran gran contenido de piedras aluviales con presencia de carbonato de calcio.

El portafolio de Altaluvia está conformado por varietales de Malbec, Cabernet Franc, Chardonnay y Riesling, este último ejemplar brillante de una cepa poco presente en nuestra vitivinicultura.

En el diseño de las etiquetas se puede observar la imponencia de la Cordillera de Los Andes frente al terroir de Gualtallary donde se cultivan las uvas.

Asimismo, en su parte superior se destaca el nombre Altaluvia y se resalta la altitud del viñedo. Completa por debajo de cada variedad una representación de los suelos pedregosos. Además, cada vino tiene un color diferente de etiqueta haciendo referencia a los tonos típicos de su varietal.

La cápsula amarilla y corta busca destacar la personalidad de estos vinos y permiten ver el corcho, lo que favorece a asegurarse la buena guarda y conservación.

Por un lado sorprende la presencia del Riesling llevado a la más alta gama, como no se encontraba en el mercado al momento. Entendemos que si uno arma su estuche de tres botellas, resultará ineludible no dejar afuera a esta cepa tan particular que es muy poco conocida por el consumidor argentino. Un desafío realmente haber apostado a ella. Cuenta Kaiser que previamente a esta primera cosecha, se habían hecho pruebas para elaborar un "cosecha tardía" con esta cepa, pero finalmente se decidieron por incorporarlo a la línea Altaluvia.

La presencia de Malbec y Chardonnay no sorprende por razones obvias. El primero porque siendo la cepa insignia del país es una punta de lanza para imponer la línea en el mercado tan competitivo. El Chardonnay por ser el más elegante de los blancos.

Sí volvemos a sorprendernos por la elección del cuarto "jugador" de los Altaluvia, aunque a esta altura ya no tanto puede impactar que se opte por el Cabernet Franc, en lugar de otras cepas como el Cabernet Sauvignon. Lo cierto es que el "Franc" cada vez cobra mayor fuerza en la viticultura argentina.

Altaluvia tiene precios elevados, es cierto, pero aquí lo que se paga está justificado plenamente porque son vinos (sobre todos los tintos) que salen del esquema rígido de que un producto de valor alto debe seguir por el camino de la concentración y alejado de lo que se considera un vino fácil de beber.

La comparación con la gastronomía sería, en todo caso, lo mismo que cuando uno paga más por un plato que ha elaborado determinado chef que se sale de los moldes establecidos. En cualquier actividad de la vida, la diferenciación hace que algo se valore de manera diferente.

Por eso decimos que Altaluvia es un aluvión que arrasa por su estilo, concepto y originalidad.

Altaluvia Malbec, Cabernet Franc, Chardonnay y Riesling, se encuentran disponibles en vinotecas a un precio de $ 2.795 por botella.

Pueden comprarse también con estuche de cartón de tres botellas para que el cliente lo arme con los varietales que más le gusten.


PALABRA DE ENÓLOGO:

Altaluvia Malbec: ofrece en nariz, una fuerte expresión frutal como fruta negra, notas herbales, tomillo y romero combinados con notas florales y minerales como tinta china.

En boca es fresco y muestra la mineralidad típica de los suelos calcáreos de Gualtallary resaltando la textura a tiza. Se elabora en tanques y luego se cría en barricas de roble usadas, buscando una crianza muy suave y respetuosa.

Altaluvia Cabernet Franc: es un vino en el que se expresan todos los descriptores de esta variedad. Fino y elegante con un excelente equilibrio de especias y frutas rojas.

En nariz se observan frutos rojos como la frambuesa y la frutilla, notas herbales, típicas del Cabernet Franc, también se perciben ají amarillo y notas mentoladas.

En boca presenta una personalidad elegante, con textura aterciopelada con taninos suaves, más la frescura de una cosecha con punto de madurez intermedio.

Altaluvia Chardonnay: es muy expresivo en fruta y con buen cuerpo.

Fresco y moderno, presenta aromas complejos donde destacan las notas herbales y minerales acompañadas de aromas cítricos.

Cuenta con una boca ancha lograda mediante su crianza en barricas de roble francés de segundo uso durante siete meses, y luego otros siete meses en huevo de cemento para resaltar su textura en boca. Su buen cuerpo y frescura acompaña la parte aromática.

Altaluvia Riesling: elegante, mineral y con excelente tipicidad. Este varietal tiene una textura firme y aromas de petróleo típicos de la variedad. Se perciben notas frutales, cítricas combinado con mineralidad y notas herbáceas sumamente elegantes.

Un 40 % de este vino tiene paso por barricas de roble francés de segundo uso y el resto reposa en tanques de acero inoxidable, bien protegidos para mantener la frescura aromática.

Señala Kaiser que Altaluvia "fue pensado como tributo a esta región que ofrece vinos definidos por su marcada acidez, su frescura y su tensión natural. Es magnífico por dentro, desde las profundidades de su suelo, y por fuera, hacia la parte superior de sus viñedos".

Su nombre encierra dos conceptos: "Alta" que hace referencia a la altura donde están plantados los viñedos a 1.350 metros sobre el nivel del mar, mientras que "Aluvia" expresa que en su lugar de origen abundan los suelos de tipo aluvial, con gran contenido calcáreo formados por arena y piedras.

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