Porteña hasta la médula

Esta Cantina es un Festín

Martes, 25 de febrero de 2020

Alejandro Pochat sigue apostando a la gastronomía simple, rica y accesible. Lo conocimos con Be Frika. Luego se amplió hacia la culinaria italiana con La Particular de Virginio. Y ahora arremete con la fórmula infalible: pizzas, pastas y platos bien porteños en Festín Cantina.

Festín Cantina - Junín 1350 esquina French - Teléfono: 4821-0010. Abierto todos los días de 8.30 a 0.30 AM. Principales tarjetas.

Tipo de Cocina: Porteña

Barrio: Recoleta

Precio: $$$

Es una de las nuevas aperturas de este 2020 que viene convulsionado para la gastronomía. En la esquina de Junín y French, donde oportunamente funcionara una de las sedes de BeFrika, el empresario gastronómico Alejandro Pochat decidió dar una vuelta de timón y conformar así un terceto que incluye Be Frika (Larrea 1535); La Particular de Virginio (Juncal 2701) y Festín Cantina.

Como se observa, lo suyo pasa por Barrio Norte. O Recoleta si se pretende ser más ortodoxo con el catastro municipal.

 La idea se Alejandro se tradujo en armar una propuesta al gusto porteño, si se quiere con onda mediterránea e italiana en particular, donde no faltan las pizzas y las pastas, menos aún las milanesas, carnes y demás preparaciones siempre presentes en la culinaria porteña.

La locación de Festín es una antigua casona de 1910 reciclada. Abre sus puertas para la hora del desayuno y cierra después de la cena.

Fiel a su estilo, Pochat ha decorado las paredes con fotos de figuras de raigambre nacional, ya sea del deporte como de otras actividades.

Algunos platos también aluden a íconos argentinos, como el Calzone Bonavena (con mozzarella, queso azul, longaniza verdeo y huevo duro), y el postre denominado Copa La Bomba Sarli (helado de crema americana, mousse de chocolate, frutos rojos, dulce de leche, salsa de chocolate y garrapiñadas de almendra).

A diferencia de los bodegones antiguos de la ciudad, en Festín la carta es concisa. De manera que no se complica la elección. El antipasto mediterráneo ($ 470, precio de febrero de 2020) es una buena forma de iniciar la comida. Incluye burrata, jamón crudo, rúcula y tomates secos.

Otras opciones de entradas son las rabas en tubo, tortilla de papas, buñuelos de acelga y provoleta caprese.

Sin embargo, siguiendo la costumbre italiana, comenzamos con pizza. Son de estilo napolitano con borde (corniccione) exuberante aunque con mayor cantidad de ingredientes, a diferencia de la italiana. Hay 11 variedades, además del calzone Bonavena y la pizza Gran Festín. Se optó por la de panceta, verdeo y queso estilo gorgonzola ($ 510), y por la de cuatro quesos ($ 490).

Las pastas son caseras y se ofrecen numerosas opciones. Desde ravioles de ricota y espinaca, o sorrentinos de jamón y queso, a tagliatelle, lasaña y canelones estilo Rossini. Las salsas (ocho en total) se piden aparte.

Entre los principales sobresale el bife de chorizo porteño, de 400 gramos, cocinado al vacío y terminado en el horno de barro ($ 660). Hay además filet de merluza a la romana, milanesas de ternera (también a la napolitana), pamplona de pollo rellena de panceta, mozzarella y jamón cocido, y supremas de pollo comunes o a la napolitana. Se optó por la napolitana de ternera, con papas españolas, buena elección.

La presencia de Be Frika en Festín está asegurada con la hamburguesa que lleva el nombre del restaurante. Sale con cebollas caramelizadas, panceta, tomates secos y queso, más guarnición de papas fritas.

Para terminar, están los postres porteños más tradicionales: flan con dulce de leche; "Charly" almendrado con charlotte, vigilante y panqueques de dulce de leche. Y para los más golosos, la monumental Copa Coca Sarli.

La carta de vinos fue armada por la sommelier Mariana Torta (los precios son muy accesibles); además hay cerveza tirada y tragos.

Alejandro Pochat sigue apostando a lo simple y lo clásico. Una fórmula que no falla para el tipo de público que frecuenta estos lugares donde se come bien y barato.

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