Otronia es un proyecto audaz que permitió elaborar vinos con uvas provenientes de viñedos ubicados en el centro-sur de la provincia del Chubut. El proyecto estuvo diez años en secreto a modo experimental.
Los argentinos nos jactamos de contar con los viñedos más altos del planeta. De ahí en más, un par de viticultores discuten quien es el más alto de todos. ¿Pero qué tal si también decimos que nuestros son los viñedos y los vinos más australes?
Impulsado por la búsqueda constante de la exploración de la naturaleza, con una alta dosis de audacia, el empresario (y bodeguero) Alejandro Bulgheroni llevó adelante y en secreto, durante una década, un proyecto que para muchos era impracticable: producir vinos en el sur de la provincia del Chubut, en medio de la rigurosidad del clima. ¿Sería posible que la uva madurara en esas condiciones?
Otronia se sitúa en el centro-sur de la provincia del Chubut a orillas del lago Musters -llamado "Otrón" por los antiguos pobladores, casi al límite - 50 kilmétros- del límite con Santa Cruz. Son 50 hectáreas de viñedos orgánicos (sobre 70 en total que posee la provincia), en la Latitud Paralelo 45, 33 LS con variedades de Pinot Noir, Merlot, Chardonnay, Gewürztraminer y Pinot Gris. Son las viñas más australes del planeta elaborando vinos de alta calidad.
El clima en la región es riguruso: es la región más fría del país con temperaturas de hasta 20°C bajo cero en invierno. Las heladas se mantienen durante todo el año, inclusive durante el ciclo vegetativo, etapa donde las amplitudes térmicas son muy extremas.
Las temperaturas promedio a lo largo del año son entre 3°C y 4°C menores, por ejemplo, respecto del Valle del Uco. Este es un factor que favorece la gran intensidad aromática, muy buena acidez, frescura y pureza de los vinos.
Los vientos entran por la Cordillera de los Andes con la fuerza del Océano Pacífico a velocidades que pueden superar los 100 km/h. "Si bien, los vientos generan un desafiante manejo del viñedo, otorgan un gran beneficio, disminuyen la humedad relativa y el desarrollo de enfermedades de la vid. El viento es una de las condiciones más importantes y claves del lugar, confieren una limpieza absoluta del aire", dice Alberto Antonini, consultor enológico de Otronia.
"El suelo es otra de las características especiales y distintivas de Otronia por su gran variedad y es una de las grandes razones por las que se plantó aquí en una estepa a 300 metros de altitud sobre el nivel del mar", dice Juan Pablo Murgia, a cargo de la dirección enológica de la bodega.
"Al llegar por primera vez al lugar en 2008 vimos un suelo muy especial, con una gran diversidad y un componente calcáreo importante, lo cual nos entusiasmó", explica Antonini y agrega que "los suelos son parecidos a los de la Borgoña, pero es un lugar diferente a esa zona de Francia, porque éstos son de origen calcáreo, poseen arena, arcilla y roca".
Inicialmente había cinco hileras de viñas plantadas en 2006 por la empresa, entre árboles frutales. "Eran salvajes, vigorosas, sanas, con mucha fertilidad, notamos que las plantas allí eran felices", recuerda.
Otronia propone dos líneas:
· OTRONIA bloques III & VIChardonnay 2017 ($ 4.500) y OTRONIA bloque I Pinot Noir 2017 ($ 4.500).
· 45 Rugientes Corte de Blancas 2017 y 45 Rugientes Pinot Noir 2017, vinos que nacen a partir de la combinación de diferentes bloques seleccionados por sus características particulares ($ 1.800).
En el marco del Día Mundial del Cóctel (13 de mayo), el café-bistrot Lo del Francés propone un viaje sensorial por la cultura del apéritif y los digestivos franceses en el corazón de San Telmo. Bajo la curaduría de su fundador, Marc Eugène, el bistrot presenta una carta de tragos que combina clásicos populares con etiquetas prácticamente imposibles de conseguir en el país.
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