Alo's no para de sorprender. La cuidada propuesta gastronómica del restaurante de Alejandro Feraud, muestra un derroche de creatividad poco frecuente que se potencia con productos de alta calidad y un servicio impecable
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Alo's - Blanco Encalada 2120 Boulogne Sur Mer (La Horqueta, San Isidro). Tel.: 4737-0248/1246. Abierto lunes de 8 a 16; martes a sábados de 8 a 23.30. Principales tarjetas.
Cocina: De Autor
Barrio: La Horqueta, San Isidro
Precio: $$$$
Al momento de su apertura, hace casi tres años, dijimos que Alo's está en el más elevado nivel gastronómico. Varias son las razones lo certifican: la calidad de la comida, los precios accesibles y muy razonables, el servicio y también una ambientación que sale de lo común, con la cocina a la vista y sin aromas molestos.
Lejos de dormirse en los laureles, Alejandro Feraud y su equipo apuestan cada vez a la creatividad que queda en evidencia en cada cambio de carta.
Alo's es un bálsamo en la alicaída y a veces frívola gastronomía de la Zona Norte.
Feraud se formó en la Escuela Mausi Sebess, pero luego viajó a Francia, donde obtuvo el Diplome Superieur en Ecole Ritz Escoffier. También trabajó en España, Nueva Zelanda y Tailandia.
Lo siguen acompañando la chef patisserie Yamila Di Renzo y los jefes de cocina Martín Gómez Maciel y Augusto Allub.
Quienes lo conocen de joven, cuentan que ya antes de terminar la escuela secundaria se observaba la vocación indispensable que requiere un duro oficio como lo es cocinar.
La carta recién estrenada propone creaciones como el tartare de ciervo con pickles, yema confitada, crema y papa chip yconejo con lentejas, chauchas y miso.
En Alo's, la particularidad es que los platos pueden pedirse como entrada o principal variando el tamaño. Por ejemplo, los ravioles de papa con jamón de pato y crema de tomillo; trucha ahumada con acelga, rabanitos y amaranto inflado;ñoquis de lima con curry de langostinos y cracker de arroz; y pesca del día con maíz, zucchini y azafrán.
La chef patisserie Yamila Di Renzo utiliza frutas de estación para los postres: frambuesas con chocolate y fava tonka; higos con queso de oveja estacionado, miel y nuez pecan,y uvas con vinagre de rosa mosqueta y helado de tomillo.Al mediodía, hay un menú con plato principal más una bebida y postre a elección con valores desde $ 250.
En línea con la propuesta de la cena, se ofrecen sopas, ensaladas y arroces, carnes, pescados y platos como empanada de ciervo, batata y hongo de pino; hamburguesa de carne, queso, panceta, pepinos y kale; cous cous con vegetales y calamaretti; orecchiette, espinaca y queso pecorino.
Entre los dulces, hay flan de canela y naranja, helado artesanal del día y banana split.
La carta de vinos está pensada para satisfacer al cliente y mucho menos en lo que conviene comercialmente. Además, hay descorche siempre que se trate de etiquetas que no están en la carta.
Alo's está cada vez mejor, en la cresta de la ola compartiendo podio con los mejores restaurantes de Buenos Aires y del país, claro.
Casi dos años más tarde, volvimos a Somos Asado. No es una parrilla tradicional ni lo quiere ser: sí un restaurante de carnes con las propias interpretaciones de Gustavo Portela. Por otra parte, la estructura edilicia permitió armar distintos espacios dentro de lo que fuera en su momento una fábrica de camisas del abuelo de Verónica Krichmar, maître del restaurante y esposa del chef.
Cuando la sofisticación gastronómica decide ignorar los protocolos: así nace esta propuesta de "cocina de barrio" y descontracturada de club, destinada a despertar el costado más inquieto de Las Cañitas.
Si existe un personaje histórico identificado por ser un sibarita hecho y derecho, ese mismo es Sir Winston Churchill. Más allá de tratarse de un británico, algo que a los argentinos suele caernos mal, la figura de este personaje con enorme gravitación en la historia del Siglo XX, nos cae simpático por ser un amante casi obsesivo de la comida y la bebida. De ahí que ir a Winston Bar, ya se su pub de la planta baja, como al living ubicado escaleras arriba, resulta no solo un homenaje a esta figura emblemática durante la Segunda Guerra Mundial, sino también un regocijo a nuestros sentidos de la mano del chef Jonás Alba. En esta nota doble, uno se refiere a la experiencia que comenzó el año pasado y la otra a la visión más joven y descontracturada, menos flemática, de Carla.