Azema Exotic Bistró se transformó en pizza a la parrilla en el mismo local donde ofrecía platos de la cocina francesa de ultramar. Una sucursal de lujo para La Más Querida original, de Belgrano.
Paul Jean Azema es un cocinero con larga trayectoria y responsable de un tipo de cocina poco y nada frecuentada en Buenos Aires. Sus platos de la culinaria francesa de las islas de ultramar (créole) nos han deleitado desde La Tartine su primer restaurante, en adelante.
Por su aspecto físico, parece un mosquetero argentinizado, que alguna vez nos dijo una frase sobre el negocio gastronómico, que siempre repetimos: "hay dos momentos en los cuales el chef es feliz, cuando abre un restaurante y cuando lo cierra".
Hace pocos meses debió terminar esa muy buena aventura que fue Azema Exotic Bistró. Muchas veces pasa esto con lugares que merecerían mucha mejor suerte. Y otros, que por desgracia son exitosos aun cuando su propuesta es mediocre o aún menos.
Por suerte, el local de Palermo Hollywood fue recuperado por Azema, ya que ahí decidió abrir una sucursal de La Más Querida, vecina a la Estación Belgrano C del Mitre. Ahí, desde hace varios años Poly Santamaría y Buby Van Asperen ofrecen pizza a la parrilla en tamaño oblongo XL.
La nueva locación, que se suma a la original, es más amplia y cómoda. Y llama la atención por su colorido tal vez más afín a un restaurante de cocina mexicana.
LA MÁS QUERIDA ABRIÓ SU SEGUNDO LOCAL DONDE FUNCIONARA AZEMA EXOTIC BISTRÓ. PIZZA A LA PARRILLA, RICA Y ABUNDANTE.
Pero es apenas un detalle, porque lo que vale es lo que se come. Y en ese sentido, las pizzas de La Más Querida resultan heterogéneas en cuanto a tamaño y formato. Y el otro factor que las destaca es que se preparan a la parrilla.
Hay opciones un poco más clásicas y otras que denotan cierto atrevimiento en cuanto se refiere a los ingredientes utilizados. Por un lado, encontramos la de mozzarella y tomate; mozzarella caprese; tres quesos; rucúla, panceta y parmesano; y la Italia, con jamón crudo, rúcula, parmesano, mozzarella y oliva.
La pizza que lleva el nombre del local lleva salmón ahumado, rúcula y champiñones.
En el otro espectro, están la Mediterránea que preparan con pesto, mozzarella, salsa mediterránea y aceitunas; la enchilada con carne, mozzarella, tomate fresco y oliva; Francesa (cebolla, panceta, gruyere, mozzarella y oliva), y Bosque (gírgolas, champiñones, pimentón dulce y mozzarella).
Sin embargo, como gusto personal optamos por la Tapenade (pasta de aceitunas negras, alcaparras, anchoas, tomate fresco, mozzarella, albahaca y oliva), y la Alcachofa (mozzarella, panceta, parmesano y corazones de alcaucil).
Al final, quien no pueda resistirse a lo dulce, podrá terminar con una espuma de maracuyá.
La Más Querida parece contar con una fórmula infalible para el público porteño: pizza, parrilla, mucho volumen, ingredientes de calidad y también algo de audacia. Quizás esta vez Paul no tenga que estar feliz por el cierre de un restaurante.
Si existe un personaje histórico identificado por ser un sibarita hecho y derecho, ese mismo es Sir Winston Churchill. Más allá de tratarse de un británico, algo que a los argentinos suele caernos mal, la figura de este personaje con enorme gravitación en la historia del Siglo XX, nos cae simpático por ser un amante casi obsesivo de la comida y la bebida. De ahí que ir a Winston Bar, ya se su pub de la planta baja, como al living ubicado escaleras arriba, resulta no solo un homenaje a esta figura emblemática durante la Segunda Guerra Mundial, sino también un regocijo a nuestros sentidos de la mano del chef Jonás Alba. En esta nota doble, uno se refiere a la experiencia que comenzó el año pasado y la otra a la visión más joven y descontracturada, menos flemática, de Carla.
Próximo a cumplir 12 años de trayectoria, Roux exhibe la nueva cara tras las reformas que se efectuaron en su local: sala, cava y deck climatizado. La cocina, en tanto, continúa desplegando el talento y la creatividad de su chef, Martín Rebaudino.
Un enclave de autor en el corazón de un Petit Hotel, que prescinde del artificio para concentrarse en la técnica. Bajo el rigor de la escuela francesa, esta propuesta de Facundo Berti y Ezequiel Cunzolo integra alta cocina, el mapa nacional de quesos y coctelería de vanguardia en una ejecución de lujo contemporáneo.