Actualmente, hay nuevas presentaciones como el proyecto de legisladores oficialistas para avanzar con la derogación de la ley sancionada que establece que "todos los alimentos y bebidas analcohólicas que contengan exceso de determinados nutrientes críticos(sodio, azúcares, grasas y calorías) deberán exhibir en su envase un rótulo en forma de octógono negro, que advierta sobre la abundancia de estos componentes".
Los legisladores de marras, consideraron en aquel momento que "más allá de que se advierte al consumidor acerca de los excesos de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías le legislación solo aporta desinformación y contradicciones".
Releyendo estas notas, se verá que el paso del tiempo nos dio la razón. Los fundamentos están explicados como para que todos los consumidores lo entiendan.
Todavía recordamos aquella campaña en la televisión, en la cual conocidos chefs (Narda Lepes, Germán Martitegui, Donato De Santis) pusieron su cara y su firma avalando una ley carente de sentido común y razonabilidad.
De ahí que, más allá de intereses personales y de chicanas políticas, y de que mayormente no coincidimos con decisiones de este gobierno, en este caso sí estamos a favor de la derogación de esta ley confusa cambiándola por otra que aúne criterios con otros países y sea justa y equitativa.
Recientemente, se celebró el Día Internacional sin Dietas, impulsado en 1992 por la activista británica Mary Evans Young. Desde DIM Centros de Salud, tres nutricionistas opinan sobre este controvertido tema. Y también reflejamos un humilde aporte personal, sobre cómo sobrevivir al hecho de ser periodista gastronómico y no perder la salud en el intento.
Otro 7 de junio, pero la pregunta que cabe es: ¿qué festejamos hoy? Desde la aparición de "La Gazeta de Buenos Ayres", el primer medio de nuestro país fundado por Mariano Moreno el 7 de junio de 1810, mucha agua ha pasado debajo del puente. Y la verdad sea dicha, estamos a punto de ahogarnos.
Muchas veces, las bodegas hacen sus presentaciones de vinos siguiendo las recomendaciones de sus agencias de prensa o bien de quienes manejan internamente el tema comunicacional. El problema surge cuando la elección del lugar queda en manos de las distribuidoras, que suelen optar por vinotecas a las que pueden enchufarle sus cajas a cambio de hacer allí una cata de nuevas etiquetas o cosechas para los periodistas e invitados.