La empresa nació en Castelar Norte, en la Zona Oeste del Conurbano. Producen helados 100% naturales, con ingredientes de calidad que ofrecen en potes individuales de 120, 250 y 500 cc para que no haya mezcla de sabores.
La heladería abrió 2020 y ya cuenta con sucursales y también pueden encontrarse sus productos en otros puntos, como restaurantes y estaciones de servicio.
Los gestores de la marca son los hermanos Gonzalo y Wanda Angella, buscando la impronta italiana que, como su apellido lo indica, les viene de sus ancestros.
Los sabores deben disfrutarse en forma separada, no como suelen venderse en las cadenas de heladerías industriales y aun en los locales de barrio. Por ejemplo, hay sabores como vainilla con nueces pecan; sabayón con castañas; dulce de leche con nueces tostadas; banana gondolera, entre otros sabores.
También se pueden pedir los lattones, que son bombones helados que demandan un mayor tiempo de preparación, como es el caso de los de lima con baño de chocolate rubio con centro de leche condensada; o de avellana con núcleo de Nutella y cubierto de chocolate. También hay paletas y tortas heladas.
Sebastián Muiño, dueño e inversor, nos cuenta que la idea fue recrear el concepto italiano, no solo del helado sino también de la pasticceria, la cafetería y los panini. Como deportista profesional, le tocó desempeñarse durante varios años en Italia, precisamente.
En Latto Palermo se puede disfrutar de los helados a toda hora, también hay desayunos y meriendas, café italiano (ristretto, espresso y macchiato); y otras variantes como el corretto (en italiana suelen cortarlo con grappa, aquí con licor de café, o el dolce con Bailey's).
Otras opciones son el affogato con helado de vainilla o de sabayón, y el espresso Martini con licor de café, vodka y hielo.
Pero si es a la hora del almuerzo, nada mejor que las dos opciones de panini, que salen con el plus de los taralli pugliesi y aceitunas.
El primero es la schiacciata toscana, que se prepara con foccacia fina, mortadela, pistachos y stracciatella. La otra opción es la ciabatta di Parma, con jamón crudo italiano, burrata y oliva.
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