Dicen que las mejores conversaciones comienzan con un buen aperitivo. Y mucho mejor si ese aperitivo posee un sabor tan único que no se confunde con nada más, la reunión no solo empieza bien, sino que deja huella.
Bellachezco Rosé no es un aperitivo más. Es el resultado de la obsesión del Grupo Giangi por ofrecer bebidas que capturan el alma de la Argentina, con ese toque artesanal y tan particular al que ya nos tienen mal acostumbrados.
Hecho con frutos rojos seleccionados y con un vino del Valle de Uco, en Mendoza, este aperitivo es lo que sucede cuando el buen gusto y la tradición se encuentran en una copa.
Un equilibrio entre frescura y carácter que te invita a tomarlo en esos momentos en los que una cerveza parece poco y un cóctel parece mucho.
Y lo mejor es que no necesita excusas. Funciona perfecto en una reunión con amigos, como el primer trago de una noche de salidas o como el compañero ideal de una buena comida.
"Si ya lo probaste, sabes de qué hablamos. Si no, bueno... es momento de descubrirlo. Probalo, disfrútalo y, sobre todo, compartilo. Porque hay bebidas que saben bien, pero hay otras, como Bellachezco Rosé, que saben a experiencias".
Hay toda una rica historia detrás, iniciada después de la Segunda Guerra Mundial cuando llegó al país a sus 18 años el nonno de los hermanos Agustín y Santiago Balestra Zingaretti. Ambos, muy jóvenes, allá por 2017 se hicieron cargo de la bodega familiar debido al fallecimiento inesperado de su padre. Cuarta generación de agricultores, producen nueces, duraznos, ajo y uva, entre otros cultivos, en Tupungato. Y tres líneas de vinos bajo el paraguas de la Bodega Flor Silvestre.
Se trata de dos nuevas incorporaciones al portfolio de alta gama de la bodega: el primer Malbec con Denominación de Origen Controlada distrital de Ugarteche y un Single Vineyard Malbec de Gualtallary.
En el marco del Día Mundial del Cóctel (13 de mayo), el café-bistrot Lo del Francés propone un viaje sensorial por la cultura del apéritif y los digestivos franceses en el corazón de San Telmo. Bajo la curaduría de su fundador, Marc Eugène, el bistrot presenta una carta de tragos que combina clásicos populares con etiquetas prácticamente imposibles de conseguir en el país.