¿Merece estar en los 50 Best?

Y un día fuimos a Narda Comedor

Lunes, 4 de julio de 2022

Muchos se han sorprendido al enterarse que Fondo de Olla © fue a Narda Comedor, al que hemos cuestionado repetidamente por su presencia en los 50 Best Restaurants LATAM. Fue por invitación de una bodega, cuyos vinos queríamos probar desde hace tiempo. Y, como nadie vetó nuestro ingreso, nos pareció oportuno matar dos pájaros de un tiro: evaluar también la calidad de la propuesta gastronómica con mayor marketing en nuestro país. Les contamos cómo nos fue.

La verdad sea dicha. A Narda Comedor lo venimos tomando para el churrete, porque nos parece que no está justificada su presencia en la nefasta lista de los 50 Best Restaurants (en este caso, versión LATAM). Ya sabemos cómo funciona esto: puro lobby y mucha Corpo, de la que la cocinera más mediática forma parte con otros colegas y con el invalorable apoyo del hijo de la chef de mayor trayectoria en el medio local, que le maneja además la carta de vinos (una pena porque tienen a Maco Lucioni que es un buen profesional).

La palta que lo parió. Foto: Fabián Couto. 

Cuando la bodega Martino Wines nos invitó a un almuerzo en ese lugar, con el propósito de probar sus vinos, preguntamos si seríamos bien recibidos en el restaurante. Porque a veces nos ha pasado que no pusieron "bolilla negra", solo por opinar diferente.

Por suerte no fue éste el caso, y mucho lo valoramos. Porque, en definitiva, éramos invitados de una empresa que decidió hacer el almuerzo de prensa en ese lugar.

Si nos preguntaran si nos sentimos cómodos, deberíamos decir que sí. Ningún problema, más allá de que íbamos con algunas dudas. ¿Y la comida? La verdad es que nos pareció muy simple, escasamente creativa, rica, con mucha convocatoria (de mujeres, sobre todo, al menos al mediodía), precios subidos de tono respecto de lo que se ofrece.

¿Si es un lugar para ubicarlo entre los mejores de América latina? Seguro que no. ¿Si Narda hizo méritos para ser la "Mejor Chef Mujer (sic) de América latina" en el año 2020? Decididamente que no.

Lo que hay que decir es que mucha gente compra mkt y, por cholulismo, va a comer a lugares como Narda Comedor, Patagonia, Cucina Paradiso, etcétera, está más que claro.

Lo que bebimos será motivo de otra nota de próxima publicación. Pero ya que estamos, no queríamos dejar pasar la oportunidad de comentar lo que nos pareció la comida.

Se trató de un sucesión de platos que se fueron sirviendo en la mesa para compartir, aun cuando algunos de ellos eran más de tipo individual. De todas maneras, esto sirvió para probar más opciones de la carta.

Todo comenzó con una simple tabla de quesos y encurtidos. Nada que haya sorprendido a los comensales. 

Y de inmediato, la burrata que sirven con cucurbitáceas, vinagreta de semillas y nueces ($ 2.100).

Luego, llegó el plato emblema de la casa: "la palta que lo parió" ($ 1.850), de una simpleza demasiado grande como para destacarlo como un ícono de Narda Comedor. Se trata de una feta de queso halloumi grillada, sobre la cual descansa media palta también grillada y, por encima, chili sauce, maní, cilantro. Rica, pero nada extraordinario, poca imaginación y para nada innovador.

Quizá lo más rico haya sido el tempura de vegetales (va de suyo que a nosotros nos gusta más el de pescados y langostinos) que, según la carta, está servido con "alioli de miso" (el alioli es, según la RAE, una salsa de ajos machados y aceite), con lo cual lo correcto sería decir que al alioli se le agrega miso. Un plato que cuesta $ 1.750.

Súper panqueque de dulce de leche.

Para el momento de los platos más fuertes (la carta no diferencia entradas y principales, sino "listo para comer"), había una pesca del día con terrina de papas, vegetales de estación y salsa bearnesa, buen plato, a $ 3.150.

Aquí, cabe decir que hubiera correspondido cambiar los cubiertos y el plato, porque luego el pescado suele ser muy invasivo si se mezclan los sabores de lo que sigue. Lo solicitamos y nos concedieron el gusto, de manera que pudimos probar el ossobuco braseado con puré de papas, brócoli y avellanas ($ 3.300) sin contraindicaciones adversas.

Y el final fue con tres postres, también compartidos: merengue de pecorino, helado de queso de cabra y membrillos ($ 1.280); mousse de chocolate, créme fraiche y peras ($ 1.650), y el súper panqueque de dulce de leche ($ 1.650). Todos los precios corresponden a comienzos de julio de 2022.

Conclusión: comida muy simple, sabrosa, nada innovadora, como ya dijimos. Lugar de ambientación muy austera, con buen servicio y no mucho más que eso. De no ser por los 50 Best y los precios algo elevados, podríamos decir que Narda Comedor es una propuesta a tener consideración si es que uno no tiene demasiadas pretensiones gastronómicas. Y más aún si se trata de cholulos que quieren ver de cerca a la cocinera (si es que tienen la posibilidad de verla, porque no siempre está presente).

Mousse de chocolate. Foto: gentileza Fabián Couto.

Según reza en la cuenta de Facebook del restaurante, ya no está Martín Sclippa como jefe de cocina. Algo que se convertirá en un déficit para el futuro. También hubo cambio societario respecto del que inició el restaurante. 

La cadena se está ampliando, con nuevos lugares en formato de "Comedor Diario", ya sea en Palermo Hollywood como en La Imprenta. Está bueno que así sea, en tanto y en cuanto genera oferta de trabajo. 

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