Es un postre popular y qué. También las hamburguesas de las grandes cadenas lo son, y la cerveza al que el sabor no le encuentro también lo es. Pero estamos hablando de la chocotorta. Hay gente a la que le gusta lo berreta. Allá ellos. Por nuestro lado, creemos que había que hacer algo para diferenciar a una torta que ni siquiera tiene cocción. Es un rejuntado.
Lean lo que dice el chef Dante Liporace al respecto: "la chocotorta siempre me pareció un postre nefasto. Cada cumpleaños tenía que soportar ese mazacote incomible donde cada bocado era una bomba de un B-52".
Y agrega: "nunca entendí el culto a la chocotorta existiendo, como hay, miles de tortas buenísimas. Yo me pregunto: ¿por qué los argentinos tenemos ese delirio con esa torta ordinaria?". Pero como dice el dicho, si no puedes vencerlos, úneteles. Lo cuenta Dante: "así que como la berretada inscripta en los genes no se puede combatir, decidimos con Marcos Aarón Rodríguez hacer la versión de la chocotorta como nos justaría que fuera".
Lleva una espuma de dulce de leche, un bizcocho húmedo de chocolate, helado de chocolate, garrapiñada de maní, unos puntos de gel de chocolate y en lugar del horrendo queso crema industrial repleto de gelatina, nosotros hicimos una "crema-queso" de leche de cabra de @cpiedrasblancas que es el alma de este postre.
Se dirá que la de Mercado de Liniers en realidad no es una chocotorta y es verdad, pero lo que sí importa es que lo berreta se transforma en un postre de autor, vanguardista. Algo así como la pizza en copa de Martini de los postres.
Y, por último, hay algo que podemos asegurar en lo personal: al fin vamos a probar la chocotorta porque en este caso es la antichocotorta. Que deja de ser tonta y se transforma en cosa seria.
Los menús de Jazmín Marturet en MN Santa Inés, el reconocido restaurante del barrio de La Paternal, son siempre una invitación a la aventura, a descubrir sabores, aromas y combinaciones jugadas, siempre con una excelente relación precio calidad.
El chef Rodrigo Da Costa propone un menú de mediodía en Presencia, el elegante restó de Recoleta. Incluye dos pasos (entrada o postre + principal, café y agua).
Durante abril, Buenos Aires será escenario de una serie de encuentros que reflejan uno de los movimientos más interesantes de la gastronomía actual: el cruce entre cocineros, restaurantes y formas de entender la cocina. Habrá cenas con invitados, colaboraciones entre casas de perfiles muy distintos y también una fecha atravesada por un fin solidario.