MÁS DE UNA DÉCADA EN EL BARRIO

Un francés en San Telmo

Viernes, 17 de abril de 2026

De París a San Telmo, el retorno a su patria y otra vez de vuelta al barrio más antiguo de la capital argentina. Se llama Marc Eugene, y hace más de una década que ofrece auténtica cocina francesa en "Lo del Francés". Platos sabrosos y exuberantes, con una muy buena relación precio calidad. Un bistrot porteño, con espíritu parisino.

Lo del Francés Bistrot- Avenida San Juan 500 San Telmo. Teléfono: 011 4300 4679 (WhatsApp: 11 4065 3825). Abierto de martes a jueves 09:00 a 20:30; viernes y sábados de 09:30 a 00:30, y domingos de 09:30 a 20:30. Precio: $$$. Instagram: lodelfrancés.bistrot

Le preguntamos por qué y cómo llegó a la Argentina, hace ya una década y media. Y nos dice que salió de su París natal siendo muy joven, para lanzarse a la aventura de recorrer Sudamérica. Volvió a su país, pero Buenos Aires lo había subyugado tanto que decidió regresar e instalarse.

De manera que Marc Eugene es un francés errante que, animado a emprender el negocio gastronómico, optó por convertirse en un sedentario más en la capital argentina. Y tuvo que acostumbrarse a los vaivenes de nuestra economía, soportar la pandemia y adaptarse a los gustos del público local, congeniando un menú que también atienda las necesidades de los extranjeros que recorren las calles del barrio más viejo de la ciudad.

Resulta inexplicable que una ciudad cosmopolita como Buenos Aires, tenga tan pocos lugares destinados a la madre de todas las cocinas, la francesa. Tenemos ahí en San Telmo a Petanque Brasserie, a Le Reve en Palermo, Presencia en Recoleta, el Club Francés en este mismo barrio, L'Atelier en la Zona Norte. Y no mucho más que eso. Incomprensible.

Pero también está Lo del Francés. En una esquina de San Telmo, Avenida San Juan y Bolívar, este bistrot ya ha superado la década con su propuesta de cocina clásica y exuberante, a precios muy razonables. Varios motivos para ir y deleitarse como si estuviéramos en cualquier restaurante parisino. Su creador, como dijimos, se llama Marc Eugene, nació en París, viajó por todos lados hasta que decidió quedarse entre nosotros. Creer o reventar, algo debe tener Buenos Aires que cautiva.  

Lo cierto es que Marc ha hecho su camino de manera silenciosa, llamando la atención con su cocina que es lo más parecido a lo que uno puede pedir en un restaurante tipo bistrot que se pueda encontrar en la ciudad natal del dueño. Lo demás ha sido boca a boca, lo que mejor funciona y ello se produce solo cuando el cliente quiere volver a vivir una experiencia bien francesa.

Llegan los primeros fríos y cómo resistirse a la soup a l'oignon, la clásica sopa de cebollas que llega a la mesa en contundente tamaño de 400 cl que hasta podría compartirse. Nada mejor para empezar.

Otra opción súper recomendable como entrada es la rillette maison, el paté casero francés, acompañado de pepinillos y mostaza a la antigua. Otro clásico que, en lo particular, jamás podemos omitir.

Y para completar el trío de platos imprescindibles, llegó el steak tartar que se recomienda encargar al momento de la reserva. Lo preparan con lomo, cortado en el momento, con alcaparras, aceite de oliva extravirgen Arauco, mostaza de Dijon y acompañado por papas chips,

Una pena es que, si los comensales son solo dos como en nuestro caso, ya no se puedan probar otras opciones de la carta que nos resultaban muy tentadoras. Por ejemplo, el Camembert au four (al horno); "La picada del Francés", y la porción de papas rústicas con fondue de queso raclette al vino blanco.

Y principales como el magret de canard (pato a la naranja con gratin de papas); conejo a la mostaza antigua con arroz pilaf; el famoso boeuf bourguignon; mejillones salteados en vino blanco, ajo y echalottes con papas fritas; quiche de queso de cabra; ratatouille a la nicoise, entre otros.

Y postres también clásicos: créme brulée, tarte tatin y marquise au chocolat. Aunque siguiendo la tradición, optamos por el plato de quesos de estilo francés.

Hay una carta de vinos con etiquetas repartidas entre bodegas tradicionales y nuevas, a precios muy lógicos; aperitivos como Pastis Ricard y tragos (Kir Royal, eau de Valence).

Cabe destacar que abren desde la mañana ofreciendo el "petit dejeneur del francés". Y hay menú para menores de 13 años. Consultar también por los menús fijos de mediodía y de noche.

Se come rico, exuberante, bien atendido, en un ambiente relajado y en el barrio más viejo de la ciudad. Bien por el "Francés" que nos acerca auténtica cocina de su tierra y con espíritu parisino.

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