López, apellido y bodega que forma parte de la historia grande de los vinos argentinos. De ahí el famoso eslogan “Estilo López”, diferente a cualquier otro en nuestro país. Y Montchenot una etiqueta de lujo.
Bodegas López existe desde 1898 y a través de los años su nombre fue mutando, (“José López y Hnos”, “José López e Hijo”, “Bodegas y Viñedos López”) pero el estilo de sus vinos se ha mantenido constante: es una bodega que es una tradición y una parte de la historia de los vinos argentinos. De ahí el famoso eslogan “Estilo López”, que es diferente a cualquier otro en nuestro país.
Así, la cata vertical de Montchenot en la sede de López en Palermo, despertó entusiasmo y expectativa, ya que se trata de una de las etiquetas premium de la bodega y cuya creación se remonta al año 1956, cuando tuvo lugar la primera cosecha. El concepto de esta línea es claro: se cosechan las uvas, Cabernet Sauvignon-Merlot-Malbec, se las vinifica por separado, se las guarda en toneles (miles de litros de capacidad donde hay una microoxigenación controlada) por varios años, se hace un blend según la decisión del enólogo, se embotella y sale a la venta 10 años después de la cosecha. De ahí lo que ellos afirman: “vinos con paciencia” o “nosotros lo guardamos por vos”.
Este proceso, que a simple vista no oculta ningún secreto, da como resultado un vino tinto versátil (para acompañar un abanico de platos muy variados), suavizado por el paso del tiempo, y con aromas y sabores más terciarios que primarios.
Cuando empieza la cata tenemos enfrente cinco copas: cosechas 2004, 1999, 1994, 1988 y 1975. A los que nos gusta el vino, es como pasear por un museo en el que podés tocar las piezas en exposición con total libertad. ¿Exageración? No: pasión.
Una cata vertical de Montechenot, vino que está entre los favoritos del autor de esta nota, deparó agradables sensaciones.
Con Montchenot se busca hacer, añada tras añada, el mismo vino. El enólogo lo decide cuando hace el blend de las tres cepas. Es curioso probar diferentes añadas en las que se quiso llegar al mismo vino –al margen de que el clima hay ido cambiando de año a año-, y la única variante es el paso del tiempo en el tonel y en la botella. Nunca pensamos que podríamos aseverar que un vino del 2004 “es muy joven todavía”, pero dadas las circunstancias, sí lo es. Sabe a membrillo, frutas negra madura y hebras de té negro. El de 1999, sólo por una cuestión temporal, era el de más actitud: notas mentoladas y herbáceas. La cosecha 1994, al igual que las de 1988 y 1975, se hallalban estructuralmente intactos - el conjunto de acidez, taninos, alcohol-, con esa elegancia que da el paso del tiempo y que caracteriza a este vino.
Como dijimos al principio, Montchenot es una de esas etiquetas que le otorga diversidad al vino argentino. Se basa en un estilo de guarda en toneles, microoxigenación a través de los años y mucha paciencia. De ahí la importancia de saber apreciar y entender una manera de hacer vinos que ha caído en desuso, y que actualmente muchos sommeliers no han llegado a comprender. El gusto está en la variedad, no en la modernidad, por eso brindamos por Montchenot.
El jueves 11 y viernes 12 de junio una nueva edición de Puro Vin BRC en su décimo año en los salones de BEC, con dos fechas en las que se podrán degustar los mejores vinos de exclusivas 30 bodegas que compartirán más de 100 etiquetas. El jueves es el Tasting y el viernes la feria con degustación, música y fiesta final.
Cada 3 de junio se celebra desde 1969 el Día Internacional del Sommelier, coincidiendo con la fecha en que se creó la Association de la Sommellerie Internationale. Elegimos a cuatro profesionales que ejercen la profesión con responsabilidad, solo a modo de ejemplo de lo que nos satisface como clientes de restaurantes y vinotecas.
La bodega de los Valles Calchaquíes propone un recorrido que une sus etiquetas más emblemáticas, con los platos icónicos de la gastronomía argentina para celebrar este 25 de Mayo.