¿Por qué hoy no "festejamos" el Día del Periodista?Domingo, 7 de junio de 2026Hoy celebramos (lamentablemente no festejamos) un nuevo Día del Periodista. Como se sabe, la fecha rinde homenaje a "La Gaceta de Buenos Aires", el primer medio de nuestro país fundado por Mariano Moreno el 7 de junio de 1810. En lo general, se vive una arremetida irracional del Presidente y su hermana contra la prensa independiente, menos disimulada que en tiempos del Kirchnerismo, pero igualmente siguen echándonos la culpa de todo lo malo. En lo personal, la prensa gastronómica agoniza en manos de esos nuevos especímenes llamados influencers, que hoy son los preferidos de las agencias de prensa y de las empresas del rubro.
Vuelvo hoy a escribir en primera persona, dejando de lado el plural de modestia. Después de más de medio siglo ejerciendo la profesión en distintos rubros, no puedo olvidarme de la reacción de mis padres cuando les dije que dejaba los estudios de agronomía para estudiar periodismo.
Nunca me arrepentí de esa decisión, aunque pasarían algunos años hasta que por fin lograra vivir de la profesión. Pero sabemos que cuando hay vocación, hacés todo lo posible por cumplir tu misión en la vida, y no hay nada mejor que trabajar de lo que a uno le gusta.
Es que el Periodismo, para mí, es la vida misma. Deportes, política, cine, agro, gastronomía, son los rubros por los que he atravesado nada menos que 54 años en la profesión (desde los 18).
En esta última etapa en el periodismo vinculado a la gastronomía, en la que llevo ya más de tres décadas, me tocó comenzar cuando había una camada de colegas respetados que, al principio, me miraron con desconfianza, ya que no tenían idea de dónde había salido.
Pero, por entonces, ya estaba trabajando hacía varios años en una empresa agropecuaria, por lo cual ese concepto del "campo a la mesa", para mí era archiconocido. No era de los periodistas gastronómicos que nunca habían visto una vaca de cerca, pisado un campo sembrado con trigo o que jamás había conocido a un productor en su propio ámbito de trabajo.
Dicho todo esto, la actualidad del periodismo en todo el mundo y particularmente en la Argentina, atraviesa una decadencia que lleva ya varios años. Somos atacados, a veces con justicia (y me refiero a los ensobrados de uno y otro lado). Pero no todos somos iguales, lo dice alguien que jamás traicionó sus principios para ganar un viaje o recibir cajas de vino, o ser invitado a las galas corruptas de las listas que solo sirven para agasajar el ego de los que más lobby hicieron durante el año.
Peor aún, los medios ya no tienen profesionales calificados. Basta hacer un repaso por los diarios más importantes, para encontrarnos con horrores gramaticales y de tipeo. Ya nadie corrige, ya nadie lee. Y a los que realmente valen, les pagan sueldos miserables.
Las redes sociales y las nuevas tecnologías, han idiotizado a nuestra profesión. En lo particular, el periodismo gastronómico se ha transformado en la banalización misma. Hoy, se consideran colegas aquellos que no son capaces de escribir dos líneas de texto, que se limitan a filmar y decir pavadas desde su celular. Y también están los que solo saben repetir de memoria lo que dicen las contraetiquetas de las botellas de vino.
Instagram, la red de moda, nos ha llevado a la triste costumbre de no leer, solo de ver fotos sin nada de contenido. Es tan efímera que, en sus historias, a las pocas horas desaparecen los posteos. Y, además, nos invaden con las fotos verticales; hoy tenés que pedir a las agencias de prensa que por favor por lo menos te pasen una foto apaisada.
Es lo que nos toca vivir, la decadencia del periodismo que ya nada tiene que ver con lo que aprendimos con nuestros maestros y en la calle Y encima llegó el lenguaje inclusivo, que parece propio de idiotas e ignorantes.
Este Día del Periodista de 2026, ha tenido la particularidad de que los que han saludado se cuentan con los dedos de una mano y media. Atrás, muy lejos en el tiempo, han quedado los tiempos en que te sentías reconfortado porque valoraban tu trabajo (y no nos referimos a los regalos, que mucho se agradecieron siempre, pero que no son lo más importante).
Lo mejor de todo es que nos saludamos entre colegas, porque los de afuera casi no se acuerdan (y encima este año cayó en domingo). Gracias a los que saludaron, aunque sean pocos.
Es verdad que todo tiempo pasado fue mejor, pero en ese camino de diferenciarnos de las ovejas del rebaño, Fondo de Olla © no ceja en su empeño de ser un medio independiente y honesto. Guste a quien le gustare.
Feliz Día del Periodista, pese a todo. Aunque no haya mucho que festejar.
Hoy celebramos (lamentablemente no festejamos) un nuevo Día del Periodista. Como se sabe, la fecha rinde homenaje a "La Gaceta de Buenos Aires", el primer medio de nuestro país fundado por Mariano Moreno el 7 de junio de 1810. En lo general, se vive una arremetida irracional del Presidente y su hermana contra la prensa independiente, menos disimulada que en tiempos del Kirchnerismo, pero igualmente siguen echándonos la culpa de todo lo malo. En lo personal, la prensa gastronómica agoniza en manos de esos nuevos especímenes llamados influencers, que hoy son los preferidos de las agencias de prensa y de las empresas del rubro.
Vuelvo hoy a escribir en primera persona, dejando de lado el plural de modestia. Después de más de medio siglo ejerciendo la profesión en distintos rubros, no puedo olvidarme de la reacción de mis padres cuando les dije que dejaba los estudios de agronomía para estudiar periodismo.
Nunca me arrepentí de esa decisión, aunque pasarían algunos años hasta que por fin lograra vivir de la profesión. Pero sabemos que cuando hay vocación, hacés todo lo posible por cumplir tu misión en la vida, y no hay nada mejor que trabajar de lo que a uno le gusta.
Es que el Periodismo, para mí, es la vida misma. Deportes, política, cine, agro, gastronomía, son los rubros por los que he atravesado nada menos que 54 años en la profesión (desde los 18).
En esta última etapa en el periodismo vinculado a la gastronomía, en la que llevo ya más de tres décadas, me tocó comenzar cuando había una camada de colegas respetados que, al principio, me miraron con desconfianza, ya que no tenían idea de dónde había salido.
Pero, por entonces, ya estaba trabajando hacía varios años en una empresa agropecuaria, por lo cual ese concepto del "campo a la mesa", para mí era archiconocido. No era de los periodistas gastronómicos que nunca habían visto una vaca de cerca, pisado un campo sembrado con trigo o que jamás había conocido a un productor en su propio ámbito de trabajo.
Dicho todo esto, la actualidad del periodismo en todo el mundo y particularmente en la Argentina, atraviesa una decadencia que lleva ya varios años. Somos atacados, a veces con justicia (y me refiero a los ensobrados de uno y otro lado). Pero no todos somos iguales, lo dice alguien que jamás traicionó sus principios para ganar un viaje o recibir cajas de vino, o ser invitado a las galas corruptas de las listas que solo sirven para agasajar el ego de los que más lobby hicieron durante el año.
Peor aún, los medios ya no tienen profesionales calificados. Basta hacer un repaso por los diarios más importantes, para encontrarnos con horrores gramaticales y de tipeo. Ya nadie corrige, ya nadie lee. Y a los que realmente valen, les pagan sueldos miserables.
Las redes sociales y las nuevas tecnologías, han idiotizado a nuestra profesión. En lo particular, el periodismo gastronómico se ha transformado en la banalización misma. Hoy, se consideran colegas aquellos que no son capaces de escribir dos líneas de texto, que se limitan a filmar y decir pavadas desde su celular. Y también están los que solo saben repetir de memoria lo que dicen las contraetiquetas de las botellas de vino.
Instagram, la red de moda, nos ha llevado a la triste costumbre de no leer, solo de ver fotos sin nada de contenido. Es tan efímera que, en sus historias, a las pocas horas desaparecen los posteos. Y, además, nos invaden con las fotos verticales; hoy tenés que pedir a las agencias de prensa que por favor por lo menos te pasen una foto apaisada.
Es lo que nos toca vivir, la decadencia del periodismo que ya nada tiene que ver con lo que aprendimos con nuestros maestros y en la calle Y encima llegó el lenguaje inclusivo, que parece propio de idiotas e ignorantes.
Este Día del Periodista de 2026, ha tenido la particularidad de que los que han saludado se cuentan con los dedos de una mano y media. Atrás, muy lejos en el tiempo, han quedado los tiempos en que te sentías reconfortado porque valoraban tu trabajo (y no nos referimos a los regalos, que mucho se agradecieron siempre, pero que no son lo más importante).
Lo mejor de todo es que nos saludamos entre colegas, porque los de afuera casi no se acuerdan (y encima este año cayó en domingo). Gracias a los que saludaron, aunque sean pocos.
Es verdad que todo tiempo pasado fue mejor, pero en ese camino de diferenciarnos de las ovejas del rebaño, Fondo de Olla © no ceja en su empeño de ser un medio independiente y honesto. Guste a quien le gustare.
Feliz Día del Periodista, pese a todo. Aunque no haya mucho que festejar.


