Días atrás me sorprendió una carta de lectores en una de las revistas en las que soy habitual colaborador. Se trataba de una nota sobre “Comer en la Ruta”, pero en el desarrollo de lo propuesto sólo se encontraban referencias a restaurantes del conurbano, “camino al country” como bien lo definió el lector en cuestión. Convengamos que para los porteños muchas veces se hace difícil llegar a “comederos” (dicho esto no en forma despectiva sino simpática) que sólo conocen los lugareños. La clave es preguntar, siempre. Mi profesión (periodista agropecuario) me ha ayudado en tal sentido. Uno de esos restaurantes de campo enclavados a la vera de la ruta (en este caso la Autopista a Mar del Plata) es Ama Gozua, nombre con reminiscencias vascas (significa “mamá dulce”) pero que ofrece únicamente platos campestres. El plan es salir de Buenos Aires a eso de las 9 de la mañana, para llegar poco después del mediodía al kilómetro 274 de la Ruta 2, tomarse una hora para el almuerzo y seguir camino a la costa.
El plato de la casa son los lomitos de cerdo con papas fritas y huevo frito a caballo (que pueden ser dos si el hígado aguanta). A veces, algunos clientes reemplazan los lomitos por chorizo o morcilla (embutidos que también pueden comprarse para llevar a casa). La otra especialidad son los ravioles caseros. Yo empezaría con media porción y seguiría luego con el resto. Hasta el pan tiene sabor distinto, como siempre se dice: “debe ser por el agua”. Y para el final, el flan también caserísimo es inevitable. La carta de vinos nos parece muy acotada, tal vez haría falta aumentar la propuesta con etiquetas de mayor calidad. Pero pregunte, porque por ahí se lleva una botellita en el baúl del auto y le permiten el descorche.
Una comida completa, pago taca taca sí o sí, no costará mucho por cabeza. Una bicoca. Si tomó mucho, se hace una siestita debajo de un árbol y listo. Vale la pena (la comida y también el descanso posterior).
La ópera inspira al restaurante ubicado en la planta baja (al fondo) del Hotel Meliá Recoleta. Calaf alude al personaje del a ópera de Giacomo Puccini, cuya aria más conocida es Nessun Dorma ("que nadie duerma"). El príncipe que "derrite" a Turandot, la "cruel princesa china", da su nombre a este restaurante que nos entrega una cocina clásica, con preponderancia de las rectas francesas e italianas.
Anasagasti acaba de presentar su nueva propuesta de Omakase, que funciona en el segundo piso de la elegante casona de estilo Tudor, ubicada a metros del Shopping Alto Palermo. La degustación consta de ocho pasos muy bien nutridos, a un valor de $ 50.000, más bebidas.
No siempre los restaurantes gozan de nuestra preferencia de manera total y absoluta. Puede ser por la relación precio calidad, porque nos atienden muy bien, porque los productos que utilizan son de la más alta calidad, por su estilo de cocina, por la ambientación. Pero son pocos, para nuestro gusto personal, los que reúnen todas esas condiciones. La Pescadorita es uno de ellos.