A mediados de junio abrió sus puertas en Colegiales, una nueva propuesta de cocina peruana fusión: Ono Nikkei. Se trata de la ampliación de un restaurante que nació originalmente en Ciudad Evita, de la mano de la dupla Alfredo Sansone y Daniela Franco. Buen ambiente y precios razonables.
Ono Nikkei - Dirección: Avenida Forest 1399, Colegiales. WhatsApp: +54 9 11 5325-6068 - Precio: $$$. Horarios: lunes a sábados de 09:30 a 00:00, de corrido. Instagram: @ono.nikkei.colegiales
El emprendimiento nació en Ciudad Evita, partido de La Matanza, por iniciativa de la dupla integrada por Alfredo Sansone y Daniela Franco. Él, con una amplia trayectoria en gastronomía -al frente de reconocidos restaurantes- y ella, licenciada en Comunicación.
Tras la experiencia en territorio bonaerense, decidieron trasladarse hasta Colegiales, en una llamativa esquina de la Avenida Forest a mitad de camino entre Los Incas y Elcano. Un lugar estratégico, cercano a otros barrios de CABA, como Belgrano y Villa Urquiza.
El local, donde antes funcionaran otros emprendimientos gastronómicos de menor envergadura, hace esquina con la calle Zárraga. El salón exhibe mayormente tonos grises y negros, con mesas de madera y sillones de cuero. También hay mesas en la vereda. En total, son 50 cubiertos, con una estética adentro que se adecua para cenas románticas por la noche, aunque Ono está abierto todo el día, de corrido.
Al mediodía, cuentan con un insuperable menú de precio fijo ($ 26.000), que se ofrece con la fórmula: Otoshi + Principal + Bebida + Postre o Café. Está disponible de lunes a sábados, de 12:00 a 16:00 (excepto feriados y válido para pagos en efectivo, débito o transferencia).
Para comenzar, tal como es costumbre en este tipo de restaurante, te reciben con un otoshi, generalmente una minicausa peruana como amuse bouche.
En nuestra visita, optamos por lo más simple y tentador: la causa limeña (papa andina al ají amarillo con pollo, palta, tomate, huevo, apio y mayonesa casera), muy sabrosa, siempre presente como homenaje a la "causa" libertadora del Perú.
También un ceviche clásico, de lenguado, en jugo de lima, cilantro, maíz chulpi y boniato, y el tiradito "Kyoto", también de lenguado, furikake y palta a las brasas, de intenso sabor.
Hay otras opciones de causas, como la tibia con salmón grillado y escabeche de setas, y la de pulpo al olivo sobre emulsión de olivas negras.
También se suman otros ceviches: "Nikkei", con salmón rosado, mango y miel de maracuyá, y "Wasabi", de sabor más intenso y cremoso. Una buena elección para mesas de cuatro o más comensales, son los tríos de causas o de ceviches.
Cuentan además con una numerosa cantidad de variedades de sushi: rolls, sashimi, nigiri, tradicionales y premium (en este último caso, todos con queso Philadelphia. Con gran disposición, el sushiman nos armó una selección de 24 piezas entre rolls y nigiris sin incluir ese ingrediente.
En la cocina nikkei, los platos principales son generosos, muchas veces compartibles. Por ejemplo, salmón teriyaki con quinua blanca y roja salteada; mero a lo macho con mariscos batayaki; "Cazuela Ono", con pulpo, salmón, mejillones y langostinos al curry con arroz negro, y lomo saltado al pisco, un infaltable.
Ofrecen asimismo pastas y arroces, como ravioles mare e monti: risotto de mariscos: fetruccine en tinta de calamar, entre otros.
No obstante, con las entradas y el combinado de sushi, no quedó más remedio que dejar los principales para otra visita.
Para el cierre dulce, están los clásicos como el suspiro limeño "Nikkei" dice la carta), la torta cinco leches o bien una degustación de postres.
Hay una barra con aperitivos y tragos, y una carta de vinos entre los que vale la pena optar por blancos, rosados y tal vez un tinto liviano.
Ono Nikkei Colegiales es una nueva alternativa para el barrio, caracterizada por una muy buena relación precio calidad, ambiente tranquilo y cómodo, y servicio acorde.
En la esquina de Gurruchaga y Pasaje Cabrer se encuentra Carmen, un restaurante y pastificio que logra unir la tradición de la pasta, tan arraigada entre nosotros, con la creatividad de su chef, Nacho Feibelmann. Aquí el diferencial son las otras formas de cocción utilizadas: a las brasas, disco de arado, rescoldo, kamado.
Los restaurantes de clubes tienen un encanto particular. Y lo bueno es que están abiertos para socios y público en general. Salvo aquellos pertenecientes a instituciones de fútbol, donde suelen "mandar" los barras, ofrecen seguridad y una cocina simple y honesta, a precios realmente accesibles. Y, además, a veces nos deparan alguna sorpresa como la cava del Comedor GEVP (Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque).
El dicho "pum para arriba" tiene, en este caso, varias interpretaciones. Dicen que es un invento argentino, y que obedece al descorche de una botella de champán. A Winston Club le cabe también el hecho de que, para acceder al living del entrepiso, hay que subir una escalera empinada que nos transporta a vivir una experiencia gastronómica singular. Y, finalmente, a que cada vez que hemos ido a disfrutar del menú de pasos del chef Jonás Alba, la evolución ha ido in crescendo, bien para arriba.