COMEDOR GEVP

Bodegón y Cava

Jueves, 8 de enero de 2026

Los restaurantes de clubes tienen un encanto particular. Y lo bueno es que están abiertos para socios y público en general. Salvo aquellos pertenecientes a instituciones de fútbol, donde suelen "mandar" los barras, ofrecen seguridad y una cocina simple y honesta, a precios realmente accesibles. Y, además, a veces nos deparan alguna sorpresa como la cava del Comedor GEVP (Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque).

Comedor GEVP - Dirección: Tinogasta 3453 Villa del Parque. Teléfono: 15 4082 9005. Horarios: todos los días, de 08:00 a 00:00. Precio: $$. IG: @comedorgevp

Los restaurantes de clubes sociales son un ejemplo claro de cocina porteña, exuberantes en opciones de la carta y en porciones, precios accesibles y donde siempre salís pipón. Resultado de esto, es que suelen estar siempre llenos de gente, bulliciosa y alegre, lo cual nos trae algunas reminiscencias de nuestros años en el Club San Fernando.

Más allá de estas características comunes, pueden tener un plus que los identifica del resto. Un ejemplo es La Posada de Belgrano, que funciona dentro del Club Belgrano, donde la estrella es el "Ossobuco del Rey".

En el caso de marras, invitados (y advertidos) por un amigo, Roderick Mac Lean, quien ya conocía el lugar, sabíamos que el lugar contaba con una cava a la altura de cualquier restaurante con propuestas más ambiciosas.  

Hablamos del Comedor GEVP (Club Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque), que cuenta con una nutrida carta en la que se expresan las entradas, clásicos de bodegón, milanesas, carnes, pastas caseras, ensaladas, sánguches y hamburguesas, guarniciones y postres. Prevalece lo clásico en este tipo de lugares, es decir abundancia de opciones y de tamaños de los platos. Y a veces, el hecho de compartir redunda en hacer la cuenta más simpática.

Probamos las empanadas, en dos casos fritas y bien condimentadas, jugosas. Nuestro colega compañero de mesa, Horacio Esteban, eligió la opción al horno.

Nos tentaba el pastel de papas, un plato bien porteño y que nos recuerda a la infancia, pero finalmente prevaleció el asado de tira, de generosa porción y compartible, con papas fritas crocantes.

Por el otro lado de la mesa, salió la milanesa con spaghetti a la manteca. Una moda que se ha ido extendiendo, a contramano de lo que indica la ortodoxia de la cocina italiana. En cuestión de gustos no hay nada escrito, dicen. 

Pedimos vino en copa, para sorpresa no era una etiqueta "comunarda", como suele suceder, sino "Dos Cauces Malbec", de Finca Bandini, Las Compuertas. Mendoza.

Quedaron muchos platos que probar, como por ejemplo la tortilla rellena, gambas al ajillo, riñoncitos a la provenzal, provoleta GEVP, vitel toné, las milanesas, risotto de hongos, raviolones de ternera braseada, pollo al champiñón, matambre a la pizza, entre otros.

Luego de los postres de nuestros compañeros de mesa, que pidieron flan, pedimos visitar la cava donde estaban casualmente los concesionarios del restaurante. Una grata sorpresa, por la cantidad de etiquetas de bodegas que, en algunos casos, no son tan conocidas para el público en general.

El Comedor cuenta con un salón principal, con vista desde la vereda donde además hay un deck al aire libre menos ruidoso; otro espacio escaleras arriba y lindando con las vías del Ferrocarril San Martín otras mesas en una terraza abierta.

Conviene ir temprano, tanto para almorzar como cenar, evitando los momentos de mayor demanda cuando la cocina y el servicio hacen eclosión. Es algo común a este tipo de restaurantes populares, sobre todo los que funcionan en los clubes sociales y deportivos. Y que se expresan con este tipo de cocina popular y rica, sin innecesarias pretensiones que no siempre terminan siendo convenientes.


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