El Ministerio de Desarrollo Económico y el Ente de Turismo (ENTUR) de CABA, junto a la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), entregaron ayer sus placas a "16 Restaurantes Icónicos de Buenos Aires". Una excelente decisión, para lugares que ya acreditan más de 25 años de trayectoria y que merecen este justo reconocimiento.
Piensen solamente en lo duro que es ser empresario gastronómico en la Argentina, el país de la inflación, de la incertidumbre, de la "industria del juicio", de la falta de mano de obra calificada, de la política sporca como decía mi nonno.
Resulta increíble que tengamos en la ciudad tantos restaurantes que han superado el cuarto de siglo, que hayan sobrevivido a esta economía caótica y, como frutilla del postre, a la pandemia y el absurdo encierro kafkiano que un gobierno corrupto nos regaló a todos los argentinos.
Por eso nos parece muy justo que el ENTUR haya tenido la iniciativa -junto a la Asociación de Hoteles,Restaurantes, Confiterías y Cafés-, de reconocer a estos lugares icónicos de Buenos Aires.
Las respectivas placas fueron entregadas ayer en el marco de Hotelga, en La Rural. Está claro que, en esta primera entrega, se reconoció a 16 restaurantes emblemáticos y que muchos otros quedaron afuera, pero seguramente en los próximos años se seguirá haciendo justicia.
Curiosamente, o no tanto, ninguno de ellos ha figurado alguna vez en los 50°Best Restaurants o en la Guía Michelin Argentina, perversos sistemas de premiación que responden a intereses espurios y lobbies desquiciados. En estas listas, podría decirse que "tanto tenés, tanto valés", o mejor dicho "tanto ponés, tanto ganás".
Verónica y Malena, segunda y tercera generación de los Echevarrieta.
Los restaurantes premiados ayer fueron los siguientes: Albamonte, El Imparcial (el más antiguo de la ciudad, fundado en 1860), El Mirasol, El Puentecito, El Tropezón, Estilo Campo, Happening Costanera, Il Matterello, La Brigada, La Estancia, Marcelo, Miramar, Oviedo, Sorrento, Tancat y Zum Edelweiss. Felicitaciones a todos los que han sido reconocidos por su trayectoria. Es harto merecido.
Queremos finalizar con dos comentarios. Uno es que en El Imparcial ocurría algo que hoy resultaría utópico, ya que en la década del '60, el entonces Presidente de la Nación, Arturo Umberto Illia, iba caminando sin custodia desde la Casa Rosada hasta el restaurante y, al ingresar al local, era ovacionado por los ocasionales comensales. Después los militares golpistas lo derrocarían, tal vez por ser demasiado honesto. Mejor una tortuga que cualquier chorro.
El segundo tiene que ver con La Brigada, parrilla que frecuentamos asiduamente desde 1992. Hoy, que es el cumpleaños de mi hija Marina, no puedo dejar de agradecer a Hugo Echevarrieta, que en la época más dura para mi familia se portó como un gran amigo, esos de los que uno siente que recibe mucho más de lo que da.
No acostumbro a escribir en primera persona, porque soy mucho más afecto al plural de modestia, pero ésta es una excepción que confirma la regla.
Gracias al ENTUR y a la AHRCC por hacer justicia con quienes más lo merecen.
Comer en la esquina. Un nuevo bodegón de Caballito, trae la opción que le faltaba al circuito de Pedro Goyena. Antes de que termine el invierno, esta apertura propone cazuela de lentejas, arroz meloso, un pastel de papa con osobuco, además de otros sabores del recetario porteño reversionados.
Una serie de encuentros que celebran la creatividad y la mesa compartida: recetas especialmente diseñadas para la ocasión, cócteles de autor y chefs invitados que reinterpretan el espíritu gastronómico de ORNO.