Por razón precio calidad, Cruz Omakase se destaca como un verdadero "best-buy". Sin sofisticaciones innecesarias, su propuesta permite disfrutar de una docena de pasos que van in crescendo, al tiempo que también podés optar por opciones de handrolls y una selección de etiquetas de la vinoteca vecina del mismo nombre, así como la reciente incorporación de whiskies japoneses.
Cruz Omakase - Dirección: Amenábar N° 1146, Colegiales (la vinoteca del mismo nombre funciona justo al lado), y Mendoza 1730 (VíaViva, Barrio Chino). Horarios VíaViva: todos los días, de 12:00 a 00:00. Horarios Amenábar: martes a sábados de 17:00 a 00:00 (el omakase a partir de las 20:00). Precio: $$$. IG: @cruzomakase - @cruzvinos - @frantessey
Por razones de cercanía, apenas 100 metros de nuestro domicilio, Cruz Omakase se hará un lugar recurrente para nosotros. También la casa posee otro local más antiguo, en el Barrio Chino.
Cruz Omakase Amenábar es una barra de apenas 8 lugares, donde sirven un menú de 12 pasos que cambia todos los meses, sumado a igual cantidad de opciones de vinos que también varían periódicamente. La otra opción del menú son los handrolls, en tres combos a elección según la cantidad que uno elija.
Detrás del proyecto está Francisco Tessey, profesional con 20 años de experiencia en gastronomía. El itamae, Nicolás Morales, transmite pasión por lo que hace y conocimientos que se traducen en cada paso que se va sucediendo para generarnos adicción. Carlos Ortega es el encargado de la vinoteca ubicada en el local adyacente.
Quiso la casualidad que eligiéramos para esta segunda visita, la noche en que cambiaba el omakase, con lo cual pudimos probar nuevas creaciones. Aunque, dicho sea de paso, de haber repetido igualmente nos hubiéramos sentido gratificados.
1.La experiencia comienza con el arroz de la casa + tartar x 3 (trucha, mayo, spicy, almendras tostadas, pepino; pesca blanca, chilly garlic; furikake de huevas de calamar, crema de wasabi, furikake de wasabi, limón).
2. Siguen la delicada presentación del sashimi, servido en un bowl, que incluye pesca del día, huevas de tobiko negro y lima; pesca del día (anchoa elegimos), mayo acevichada, crocantes de almendras; salmón togarashi quemado y gajos de pomelo.
3. Geisha de salmón, huevas de salmón, cítricos y negi (cebolla japonesa).
4.Geisha de tres pescas (langostino, salmónido, pesca blanca, pepino en láminas, salsa nikkei y furikake de katsuobushi).
5. Nigiri de calamar, mermelada de algas, limón, cristales de sal patagónica.
6. Gunkan de pesca del día, yema de codorniz curada en sake, soja, mirin, cest de lima.
7. Nigiri flambeado de pesca del día, ajo negro, crema de kimchi, negi.
8. Handroll de vieiras flambeadas en manteca japonesa, furikake de la casa, lima.
9. Nigiri de langostino invertido, manteca cítrica, tajón habanero.
10. Makis: pesca blanca con huevas de tobiko negro, lima y cristales de sal patagónica; salmónido con huevas de tobiko rojo, limón.
11.Hako de tartar de atún rojo, salsa de ostras, aceite de sésamo, hoja de shiso, palta quemada, negi.
12. Nigiri de pesca del día chutney de ananás, ciboulette, tamago envuelto en alga nori.
Este omakase cuesta $ 50.000 (valor de mayo de 2025). A esto hay que agregarle la bebida. Hay una carta de 12 etiquetas que pueden pedirse en copa y/o botella, además de una selección de tres whiskies japoneses.
El agua es Morgade en botella (otra buena, que no sirvan filtrada), y también hay latas de S. Pellegrino Arancia Rossa, y la de limón y pomelo blanco.
Difícil encontrar en la ciudad tan buena propuesta a ese precio. Hay que aprovecharlo. Te vas contento como si estuvieras en Tokyo y, en nuestro caso, nada menos que a la vuelta de la esquina.
Una inmersión en la cantina que mejor traduce el espíritu del Chinatown neoyorquino, en Buenos Aires. Entre vajilla tradicional y recetas que son pilares de la cocina china-americana, recorremos una experiencia donde el diseño y el sabor conviven en un equilibrio poco común.
Y volvimos después de seis meses. Dicen que segundas partes no son buenas, pero evidentemente éste no es el caso. Que lo que sorprende la primera vez, rara vez se repite (tampoco ocurrió en esta nueva visita a Bravado). Lo que cambió es que fuimos de noche. Por otra parte, la cocina de Mariano Szatma Szotan volvió a sorprendernos, pese a que no hubo grandes cambios en el menú (nos dijo el chef que pronto habrá varias novedades). Ciertamente, Bravado nos parece una grata revelación el año pasado, que se proyecta en el tiempo con un gran crecimiento.
De París a San Telmo, el retorno a su patria y otra vez de vuelta al barrio más antiguo de la capital argentina. Se llama Marc Eugene, y hace más de una década que ofrece auténtica cocina francesa en "Lo del Francés". Platos sabrosos y exuberantes, con una muy buena relación precio calidad. Un bistrot porteño, con espíritu parisino.