Elegancia, calidez, categoría, buen gusto, son algunos de los adjetivos que le caben a L' Atelier Bistró, un señor restaurante que comanda la dupla Verónica Morello - Charly Forbes, desde hace 20 años. Por su bajo perfil, puede sonar desconocido para muchos, pero si así fuera tienen una deuda pendiente. Nos debíamos otra visita, esta vez para volver a degustar el paté de foie (nada que envidiarle a un foie gras) acompañándolo por un ice wine que nos llegó desde Toronto. Y todo lo demás, por supuesto.
El bistró de Verónica Morello y Charly Forbes es una joyita a descubrir en la Zona Norte, donde han cumplido dos décadas ofreciendo cocina francesa con una excelente relación precio calidad. Es, sin dudas, otro de esos restaurantes con bajo perfil que merece mayor reconocimiento por su calidad, pero también por apostar a la calidad, alejado del lobby y de las malas artes que hoy tanto abundan en la gastronomía.
Cuando todo pareciera que no existe sino se manejan las relaciones públicas y el lobby escandaloso, otros se dedican a trabajar en silencio respetando a rajatabla a sus clientes. Verónica y Charly son cocineros que cocinan, al revés de los que se autoproclaman los "mejores del mundo" o hacen papelones por la tele.
Dicho todo esto, se nos había ocurrido para esta visita un maridaje extraordinario: paté de foie (un clásico de la casa que nunca omitimos), que sale con pan de jengibre y chutney de tomates, más una ensaladilla para acompañar, para lo cual llevamos un Vidal Ice Wine de Reif Estate Winery, que nos había llegado desde Toronto.
No hay demasiadas posibilidades de acceder a este producto que es un símbolo de la vitivinicultura canadiense (región del río Niágara).
Mucho agradecemos a Verónica y Charly que nos hayan permitido llevar para esta ocasión el famoso vino del hielo canadiense, además de un Pinot Noir francés y, para los postres, la sidra Dry Zedryc, que elabora Francisco Pannocchia en el Valle de Uco.
L' Atelier tiene un menú degustación de cinco pasos, altamente recomendable, que incluye las bebidas. Esta vez volvimos a degustarlo, aunque con pequeños cambios.
Así, en lugar de la ostra con granita de lemon grass, comenzamos con el consabido paté de foie. Obviamente, con la copita de ice wine. Y, entonces, el segundo paso fueron las mollejas crocantes con puré de zucchini, kale y sweet chilly de damascos. Alguna vez hemos dicho que las mollejas son el "foie gras" argentino por lo que, presentadas de esta manera, ganan en delicadeza y sabor.
A continuación una pasta italiana, pero con su salsa a la francesa: tortelli (al dente, como debe ser) rellenos de cordero, con manteca de trufas y hongos.
Y el último paso salado, fue nada menos que otra especialidad de la casa, el pato -de impecable cocción-, presentado con hinojo braseado, peras, salsa de naranja y cúrcuma, un manjar.
El final, fue con tres postres en lugar de uno como sirven en el menú degustación (nougat glacé con salsa de frutos rojos y chocolate). A esto, se sumaron los profiteroles con helado de americana y salsa de chocolate, y la pavlova con cerezas, crema Chantilly y salsa de frutos rojos.
Va de suyo que hay otras opciones tentadoras, que uno lamenta no poder probarlas pero que siempre nos dejan esa cuota pendiente para volver todas las veces que se pueda.
L' Atelier es un lugar que reúne todo eso que decíamos al comienzo: elegancia, calidez, categoría, buen gusto. Pero también podríamos agregar insumos nobles y manos maestras. Quien lo conoce vuelve y, quien no, tiene una imperdonable deuda pendiente con sus cinco sentidos.
L'Atelier Bistró - Dirección: Avenida del Libertador 14520, Acassuso. Teléfono: 15 2169 4438. Horarios: lunes a sábados, desde las 20:00 a 00:00. IG: @bistrolatelier
Mutsuhito es un speakeasy que lleva como nombre el apodo que tenía el Emperador Meiji, y que solo lo conocían sus más íntimos. Está ubicado, precisamente, en la planta alta del brasero japonés Emperador Meiji y consiste en un omakase de 17 pasos, que tiene como otro sello distintivo que nos tocó en suerte una itamae mujer, algo poco habitual en estos casos.
Justo enfrente de Mondongo y Coliflor, hay un edificio histórico en cuyo local de la planta baja vendían productos apícolas. Cuatro emprendedores gastronómicos tomaron el desafío de restaurar las instalaciones para abrir un restaurante de pizzas, pastas y miel (haciendo honor a los orígenes del lugar), más la tradición porteña del moscato. Casa Bellucci apuesta a los productos de calidad y el know how de sus socios, uno de ellos maestro pizzero, otro un cocinero reconocido de vasta trayectoria y dos amantes de la buena mesa devenidos en restaurateurs.
El chef Miguel Ángel Sosa, se ha hecho un experto en la restauración de clubes sociales y deportivos. Lo conocimos hace ya una década en La Casona del Retiro (un club de rugby y otras actividades), en Hurlingham. Y cómo experto asador que es, su segundo emprendimiento es 1980 Parrilla de Culto, también el oeste del Conurbano. Más tarde, abrió con un suceso notable La Casona de Belgrano, que funciona dentro del Club Belgrano. Hoy nos ocuparemos de ambos restaurantes de la Zona Oeste.