Los carritos ya no son carritos, hoy se llaman food trucks. Y en la Costanera otros se convirtieron en restaurantes hechos y derechos. El que está ubicado en la cabecera norte de la Costanera se llama Enero, que propone una conjunción entre cocina y coctelería en el marco de una vegetación "selvática".
Enero Restaurant - Dirección: Avenida Rafael Obligado 7180, Costanera Norte. E-mail: info@enerocostanera.com - WhatsApp: +54 911 2516 2111. Horarios: lunes de 19:00 a 03:00; martes a domingos de 12:00 a 03:00. Ver carta completa y precios, en el Instagram: @enerocostanera/
Conocer un lugar nuevo o volver en otros casos, disfrutar de un atardecer frente al río, comer y beber -qué mejor que en el mes que le da el nombre al lugar y también en el resto del año-, rodeado de una ambientación que nos lleva a una imaginaria geografía selvática. Es lo que propone Enero, el restaurante ubicado en el extremo norte de la Costanera.
El local se distingue por sus grandes dimensiones, tanto en el salón principal como en el deck de la terraza, siempre de frente al río color de león. El salón principal, donde opera el restaurante, propone espacios para que el comensal pueda seleccionar dónde sentarse según la cantidad de personas o según la ocasión que se celebre. Y también la compañía, obviamente.
Por su parte, la barra es otro elemento del local que llama la atención por las plantas que la rodean y una imponente estantería repleta de botellas de destilados.
El espacio de este salón es flexible y, además, cuenta con una gran mesa grupal ubicada en una esquina encubierta, donde reposa una cava de vinos y deja ver un ventanal que asoma al río.
Por otra parte, el deck cuenta con 350 m², donde se despliegan mesas para grandes y pequeños grupos de personas, rodeados de plantas selváticas. También allí hay una barra de coctelería.
La carta abarca algunos capítulos de la cocina porteña (si hasta una de las entradas es el Revuelto Gramajo), tanto como platos de inspiración mediterránea con especial énfasis en la cocina italiana.
Por ejemplo, las berenjenas a la parmigiana, la burrata y la insalata di mare, con langostinos, vieiras y chipirones bruleados con rabanitos, duraznos, verdes silvestres, pimientos ahumados, jalapeños y salsa de naranja. Lo probamos y es un plato ideal para la temporada veraniega.
De lo porteño, sobresalen los buñuelos de espinaca y kale con alioli; así como las empanadas de carne cortada a cuchillo o de humita.
En el apartado "Inspiración del Chef", nos encontramos con el solomillo de cerdo en reducción de cerveza negra, acompañado de hinojos caramelizados y gremolata de frutas tropicales; costillas de cordero patagónico con cabutia en cuña al horno de barro, radicchio rosso, salsa de frutos rojos y cacao; o trucha patagónica con bisque de langostinos, papines andinos y ensalada fresca de estación.
En la parte italiana en materia de principales, hay unos originales gnocchi de provoleta grillados, con pomodoro italiano, chips de ajo y albahaca fresca; ravioles de cabutia, parmesano, ciboulette, manteca trufada y avellanas tostadas; y caserecce de zucchini y langostinos.
Y de nuevo volviendo a la cocina porteña, proponen milanesas de lomo y entraña, incluida su opción a la napolitana. En tanto que, del grill, ofrecen provoleta, salchicha parrillera, mollejas "doradas", bife de chorizo, lomo y ojo de bife madurado (no asustarse que los precios no están sobrecargados como se está tornando una mala costumbre. También hay una hamburguesa de entraña con salsa ranchera y provoleta.
Los postres son más bien clásicos, entre los que elegimos la pera asada rellena de semifreddo al Torrontés. Parecía muy bueno el flan de dulce de leche, que pidió nuestro compañero de mesa. Pero es más una opción para un goloso que para quien prefiere los sabores menos dulces.
Ya dijimos que la coctelería es otro de los puntos fuertes de Enero. Las preparaciones arrastran en cierta parte un espíritu tropical, como El Coco Loco compuesto por vodka, ron, tequila, almíbar, jugo de limón y orgeat de almendras; Cachaca Ice Tea con cachaza macerada en pieles de lima, té verde, salvia, jugo natural de pomelo y limón; Parchita Soda con Cynar, cordial de ananás, syrup de maracuyá, limón y soda; o Aguaviva Tonic con gin macerado en huacatay, cordial de lemongrass y agua tónica. Tampoco faltan los cócteles y tragos más clásicos.
De jueves a sábados, hay música en vivo de la mano de reconocidos Dj´s de música electrónica, además de eventos y activaciones con destacadas marcas y artistas del país.
Enero en enero está muy bien, pero lo cierto es que en cada mes tiene su atractivo diferente. Y el lugar hace lo suyo.
Mutsuhito es un speakeasy que lleva como nombre el apodo que tenía el Emperador Meiji, y que solo lo conocían sus más íntimos. Está ubicado, precisamente, en la planta alta del brasero japonés Emperador Meiji y consiste en un omakase de 17 pasos, que tiene como otro sello distintivo que nos tocó en suerte una itamae mujer, algo poco habitual en estos casos.
Justo enfrente de Mondongo y Coliflor, hay un edificio histórico en cuyo local de la planta baja vendían productos apícolas. Cuatro emprendedores gastronómicos tomaron el desafío de restaurar las instalaciones para abrir un restaurante de pizzas, pastas y miel (haciendo honor a los orígenes del lugar), más la tradición porteña del moscato. Casa Bellucci apuesta a los productos de calidad y el know how de sus socios, uno de ellos maestro pizzero, otro un cocinero reconocido de vasta trayectoria y dos amantes de la buena mesa devenidos en restaurateurs.
El chef Miguel Ángel Sosa, se ha hecho un experto en la restauración de clubes sociales y deportivos. Lo conocimos hace ya una década en La Casona del Retiro (un club de rugby y otras actividades), en Hurlingham. Y cómo experto asador que es, su segundo emprendimiento es 1980 Parrilla de Culto, también el oeste del Conurbano. Más tarde, abrió con un suceso notable La Casona de Belgrano, que funciona dentro del Club Belgrano. Hoy nos ocuparemos de ambos restaurantes de la Zona Oeste.