No está en la ciudad capital de la provincia, pero sí muy cerca, en La Merced Chica, a 15 kilómetros y con fácil acceso a través de la Circunvalación Oeste y la Ruta 51. House of Jasmines es un tesoro ya no tan escondido, que perteneció a una tradicional familia salteña, pasó por las manos del reconocido actor Robert Duvall y Luciana Pedraza, para recalar finalmente en el empresario francés Raoul Fenestraz. En "La Table" se pueden degustar platos regionales puestos en valor por el chef Diego de Fernández y con una relación precio calidad muy apreciable.
The House of Jasmines - Ruta Nacional Nº 51 km 6, La Merced Chica, Salta. Teléfono: 0387 497-2002. Horarios: todos los días de 7.30 a 22.30. Precio: $$$$.
Fue nuestra segunda visita a "La Table", el restaurante del establecimiento The House of Jasmines (La Casa de los Jazmines), esta vez a la hora del almuerzo. Si ya nos había impactado el lugar de noche, esta vez la vista imponente de los cerros, el aire campestre y la comodidad de las instalaciones (también al aire libre en la sobremesa), nos hicieron pasar un momento inolvidable.
Y está, además, la gastronomía comandada por el chef Diego de Fernández, la cordialidad y eficacia en el servicio de Marcela Velarde (a quien ya conocíamos de Grace, en La Estancia de Cafayate) y la nueva gestión a cargo del gerente Juan Martín Colombo.
House of Jasmines es una tradicional estancia ubicada en La Merced Chica, a 15 kilómetros de la capital salteña. El Aeropuerto Martín Miguel de Güemes está más cerca, a solo 5 kilómetros.
La propiedad, que hoy cuenta con siete habitaciones y su restaurante, más otras siete en otros sectores de la estancia, perteneció originalmente a la familia Juncosa. Pero todo cambió el día que Robert Duvall, fanático del tango y de Buenos Aires, se encontró casualmente en una panadería porteña con Luciana Pedraza (salteña, por entonces de 32 años contra 73 del actor).
Al poco tiempo formaron pareja y ambos decidieron invertir en este casco de estancia en el año 2007. Cuentan que siempre se reservaban la suite 217 para ellos.
Pero, al poco tiempo, la propiedad fue adquirida por el empresario francés Raoul Fenestraz y su esposa Stéphanie, dueños también de El Colibrí, un establecimiento ubicado cerca de Jesús María, en Córdoba, así como de otras propiedades en su país de origen.
Se compartió la mesa con nuestros amigos residentes en Salta, cuyas cabañas Loma Balcón son paso obligado para nosotros antes y/o después de las recurrentes visitas a Cafayate, que venimos realizando desde el año 2001 a la fecha.
En lo personal, optamos por una de las entradas calientes: las infaltables empanadas salteñas de carne cortada a cuchillo. Hay otras opciones de charqui, queso y caprese, que se acompañan con la tradicional salsa llasjwa, de picor atenuado.
Para la época veraniega tientan las entradas frías, tres opciones ensaladas fácilmente compartibles dado el volumen exuberante con el que llegan a la mesa. Por ejemplo, "La Table" con un dúo de quinua roja y blanca, queso de cabra, cebolla morada, habas y pepinos de la huerta orgánica propia.
Entre los entrantes calientes, se destacan el tamal de charqui y humita; la provoleta de "Cabras de Cafayate" con verduras salteadas y salsa de soja; y las mollejas salteadas al limón con espinaca y queso sardo.
A la hora de los principales, uno fue el menos medido en la elección: cabrito salteño braseado en cocción lenta al romero y tomillo. Este plato incluye dos guarniciones como papines andinos, graten saboyard al "más puro estilo alpino", risotto de quinua, verdes de la huerta, entre otros.
Otros comensales optaron por el pollo de campo al Torrontés con hierbas de la huerta, puré de calabaza y chips de batata; y pappardelle caseros al huevo con salsa fileto.
Hay asimismo otras opciones como la pasta rellena del día (consultar); una hamburguesa "gourmet" de 220 gramos de lomo y pan casero de espinaca; o la pesca del día con puré de coliflor y espárragos grillados.
Y entre las carnes, además del cabrito, proponen pechito de cerdo a la barbacoa; bife de chorizo, baby tomahawk, todos con sus guarniciones a elección, y salsas como tres pimientas, chimichurri, criolla y reducción de vino Malbec de Cafayate.
Para la parte dulce, lo más tradicional es el quesillo de vaca con dulce de cayote y frutos en almíbar. También se puede optar por la pavlova con frutas de estación y salsa de durazno; las crepes de manzanas flambeadas al ron y helado de vainilla, o bien la torta helada de chocolate con frutos rojos y gajos de naranja. El café llega con minardises sugerencia del chef.
Cuentan con menú infantil para menores de 10 años. Y una carta de vinos con lógica prevalencia de los elaborados en la provincia, como no puede ser de otra manera. Infaltable el Torrontés para las empanadas (en este caso, Domingo Hermanos).
La propuesta de "La Table" es altamente recomendable no solo por su calidad gastronómica y la calidad de la materia prima, sino también por el lugar de ensueño en el que funciona, la estancia House of Jasmines. No se lo pierdan si andan por Salta "la linda".
El mito que nació el 24 de marzo de 1935 en Medellín, con la absurda muerte del Zorzal Criollo, dice que "Gardel cada día canta mejor". A la cortada que lleva el nombre del cantante más popular de nuestro país, llegó un peruano que "cada día cocina mejor". Raúl Zorrilla Porta, de solo 35 años, se ha convertido no solo en referente de la culinaria peruana en Buenos Aires, sino también en una "máquina de crear". Llegó a estas tierras de muy joven para estudiar Comercio Exterior, pero una casualidad lo llevó a dedicarse a su gran pasión: la cocina. Aquí su historia. Y la vuelta de Kamay al barrio que lo vio nacer.
Conocemos a Fernanda Tabares desde hace muchos años. Con intermitencias, hemos asistido a la vieja casona del barrio de Saavedra, donde desarrolla una cocina que ahonda en la infancia, en la cocina casera, en la emoción del recuerdo de lo que nos hacían nuestras abuelas y madres, por qué no también abuelos y padres. Raíces no es un bodegón más, es "el bodegón", donde conviven los platos que ya no son tan habituales o que la chef ha reinterpretado. A continuación, van nuestro comentario y también el de Carla, que pertenece a otra generación como periodista acreditando, además, su identidad peruana. Dos versiones para un mismo lugar.
Casi dos años más tarde, volvimos a Somos Asado. No es una parrilla tradicional ni lo quiere ser: sí un restaurante de carnes con las propias interpretaciones de Gustavo Portela. Por otra parte, la estructura edilicia permitió armar distintos espacios dentro de lo que fuera en su momento una fábrica de camisas del abuelo de Verónica Krichmar, maître del restaurante y esposa del chef.