La pandemia le deparó un durísimo golpe a Danilo Ferraz. Su negocio de toda la vida, Pizzería 1893, fue usurpado, aunque nos quisieron hacer ver que se trata de un negocio recuperado. Inclusive, lo despojaron de sus pertenencias en el piso de arriba. Danilo hizo borrón y cuenta nueva, siguió con sus otros emprendimientos y abrió otros (nuevas sucursales de Hell's Pizza, Pico (empanadas) y Mil y Pico, donde vuelve por los fueros: las pizzas a la parrilla.
Mil y Pico - Dirección: Corredor Dorrego 1194 y Fraga. Sucursal Parque Chas: Avenida de Los Incas 5499. Horarios de atención: martes a domingos de 9 a 23. Principales tarjetas.
Tipo de Cocina: Pizza a la Parrilla / Empanadas
Barrio: Chacarita y Parque Chas
Precio: $$$
Corrían los primeros meses de la pandemia, con la gastronomía cerrada en su totalidad, allá por mediados de 2020. Pizzería 1893 fue uno más de tantos locales cerrados. Aprovechando la volada, un grupo de empleados desleales usurpó el negocio que durante 26 años Danilo Ferraz había llevado adelante con gran esfuerzo.
No solo eso, su vivienda del primer piso fue también tomada y sus pertenencias, incluidos los equipos de música que tanto quería (es también DJ), fueron robados, así lisa y llanamente. La prensa del relato habló de recuperación de la empresa, de la seudocooperativa que tomó las riendas, etcétera. Lo más vergonzoso ocurrió cuando el programa que conducen Julián Weich y Carolina Papaleo, dio pantalla a los usurpadores.
Pero Danilo hizo borrón y cuenta nueva. Si hay dos cosas que destacar de Danilo Ferraz es su vocación de laburo y sus ganas de seguir haciendo cosas aun cuando los tiempos no acompañen porque hace un año y medio que vivimos en la anormalidad.
La otra cosa es su humildad, ya que él mismo siempre minimiza lo que hace porque considera no estar a la altura de los grandes chefs.
Dicen que para saber si un cocinero es bueno de verdad, hay que pedirle que haga un huevo frito. Y si fuera una pizza, por qué no también. En ese amplio campo donde conviven hoy la pizza porteña, la napolitana, la romana, la que Dante Liporace sirve en copa, la de estilo Chicago y las neoyorquinas (Hell's Pizza tiene entre sus creadores al propio Danilo), entre las más conocidas.
Le faltaba volver a las fuentes, a la pizza a la parrilla que lo tuvo como su principal impulsor durante varios años.
Hace pocos días celebramos la apertura de su nuevo emprendimiento, Pico: (https://www.fondodeolla.com/nota/17101-de-cada-ciudad-una-empanada/). Y ahora, junto a los mismos socios -Matías Cabrera y Juan Martín Ferraro-, creadores de Hell's Pizza y SushiClub, presentaron una versión renovada del estilo de pizza a la parrilla que ofrecía en el local usurpado.
Y precisamente la parrilla es protagonista de Mil y Pico, en su local recién inaugurado en la esquina de Dorrego y Fraga, aunque ya hay otra pizzería franquiciada en Parque Chas.
Son pizzas diferentes, de masa fina y crujiente, sobre las cuales se incorporan productos de altísima calidad que también se pueden comprar en el local. Por ejemplo: fiambres y embutidos de Pueblo Escondido y Las Dinas: quesos de Cabaña Piedras Blancas, Mozzari y Mauricio Couly; vegetales de Sueño Verde y salsas de Pampa Gourmet, entre muchos otros.
La carta de Mil y Pico está compuesta por variados sabores de pizzas a la parrilla, la cual encienden con madera de quebracho.
En esta primera visita, probamos algunas de las empanadas al horno, que aluden a distintas gastronomías del mundo tanto en sus masas como en los rellenos. Probamos una de bondiola, otra de humita y una fuera de carta, de locro.
Para agregar a las empanadas, hay yasgua picante, BBQ, sweet chili, sriracha, pico de gallo, honey mustard, y yogur.
Una opción más son las ensaladas: Burratina (burrata tibia, tomates asados, rúcula y croutones de fainá); la clásica Caesar (hojas frescas, pollo, crutones, parmesano y salsa), y Green (mix de hojas, semillas y vinagreta de miel).
Pero las pizzas no pueden faltar en ninguna comanda. El chef nos envió su versión de Mil 16 "Sorba el Tano" (pomodoro italiano, mozzarella fior di latte, nduja de Pietro, albahaca, pimientos y cebolla morada). El toque picante de la nduja potencia el sabor contundente de esta pizza apta para el frío.
Otra que probamos fue la Mil14 - Bosque (bianca, mix de hongos y aceite de trufas). Deliciosa.
Hay cerveza tirada y un servicio de vinos atendido por Fernando Ferraro, toda una garantía.
Bienvenido este nuevo emprendimiento, que nos permite volver a degustar las pizzas a la parrilla, con una relación precio calidad muy destacada.
Casi dos años más tarde, volvimos a Somos Asado. No es una parrilla tradicional ni lo quiere ser: sí un restaurante de carnes con las propias interpretaciones de Gustavo Portela. Por otra parte, la estructura edilicia permitió armar distintos espacios dentro de lo que fuera en su momento una fábrica de camisas del abuelo de Verónica Krichmar, maître del restaurante y esposa del chef.
Cuando la sofisticación gastronómica decide ignorar los protocolos: así nace esta propuesta de "cocina de barrio" y descontracturada de club, destinada a despertar el costado más inquieto de Las Cañitas.
Si existe un personaje histórico identificado por ser un sibarita hecho y derecho, ese mismo es Sir Winston Churchill. Más allá de tratarse de un británico, algo que a los argentinos suele caernos mal, la figura de este personaje con enorme gravitación en la historia del Siglo XX, nos cae simpático por ser un amante casi obsesivo de la comida y la bebida. De ahí que ir a Winston Bar, ya se su pub de la planta baja, como al living ubicado escaleras arriba, resulta no solo un homenaje a esta figura emblemática durante la Segunda Guerra Mundial, sino también un regocijo a nuestros sentidos de la mano del chef Jonás Alba. En esta nota doble, uno se refiere a la experiencia que comenzó el año pasado y la otra a la visión más joven y descontracturada, menos flemática, de Carla.