El Grupo Peñaflor presentó su nueva etiqueta de la Bodega San Telmo, una de las marcas más tradicionales de nuestro país. Y se trata nada más y nada menos que una novedad sui generis: sangría.
San Telmo es una marca grabada a fuego y con larga trayectoria en la mesa de los argentinos. La bodega que lleva el nombre del barrio más antiguo de Buenos Aires, forma parte del Grupo Peñaflor. Su característica más significativa es, sin dudas, la relación precio calidad que exhibe ante los consumidores.
Pero esta vez es noticia por un nuevo exponente de la etiqueta: una sangría. Para el Diccionario de la Real Academia Española, se trata de una "bebida refrescante que se compone de agua y vino, con azúcar, limón y otros aditamentos".
Como se sabe, la sangría es una bebida alcohólica originaria de España y Portugal. No se la considera cóctel, no obstante cumplir con los requisitos para ser considerado como tal. Debe ser porque no se trata de un trago que haya creado un bartender, así como tampoco posee una receta específica porque hay cientos de maneras de prepararla.
Con un buen Malbec, Syrah, un blend, Cabernet Sauvignon o Chardonnay, la sangría se adapta a todos los paladares y se hizo habitual en nuestros hogares. Y así ha sido durante muchísimo tiempo, al influjo de las corrientes inmigratorias que llegaron de la península ibérica, la sangría se incorporó a nuestras mesas. Quizás esta costumbre se haya aplanado durante algún tiempo, pero la sangría siendo una bebida refrescante y popular.
San Telmo Sangría es una bebida aromática de base vínica con esencias naturales de naranja, pomelo, jengibre y melaza. Para disfrutarla mejor, se recomienda beberla bien fría, con hielo, más el agregado de una rodaja de alguna fruta cítrica y, por supuesto, en buena compañía.
Cada 16 de febrero se celebra el Día Mundial del Syrah, una variedad que está presente en la mayoría de las provincias vitivinícolas de la Argentina pero que, en Maipú, Mendoza, muestra una personalidad singular.
En la vendimia, el momento más esperado del ciclo del vino, cada uva cuenta: un terroir, el trabajo en el viñedo, las horas de sol, el frío y la lluvia de todo un año, y cuenta la historia del vino que está por nacer. Y en Dante Robino, este año, cada uva cuenta de verdad, porque la bodega suma una novedad que cambia la experiencia: los Créditos UVAS.
Con proyectos vitivinícolas en la Patagonia argentina y en Armenia, Bodega Del Fin Del Mundo y Karas Wines presentan dos etiquetas que expresan la diversidad del Syrah: vinos de parcelas únicas que reflejan la identidad de cada territorio.