Tres nuevos D. V. Catena Apelación

Cada vino tiene su historia

Jueves, 5 de noviembre de 2020

Ya sabemos lo prolífica que es la Bodega Catena Zapata. Jamás vamos a comprender cómo hace Alejandro Vigil para multiplicarse de forma tal que las novedades sean tan recurrentes y abundantes. Es obvio que hay equipo detrás y eso se nota. Ahora llegan al mercado tres nuevos exponentes de la línea D. V. Catena Apelación, con dos blends históricos y un varietal muy desafiante.

Está bueno cuando un enólogo aprovecha las ventajas de la tecnología, el Zoom en este caso, para desasnarnos sobre sus nuevas creaciones y los esfuerzos que hay detrás de ellas, sin perder el tiempo en cuestiones técnicas y descriptores inubicables para el común de la gente (que al fin y al cabo son mayoritariamente los consumidores).

Encima, pobres enólogos, después aparecemos nosotros los periodistas y también algunos sommeliers con interpretaciones descabelladas y comentarios que solo intentan demostrar que tienen conocimientos pero sin aportar información útil para el consumidor medio.

El Zoom que organizó la Bodega Catena Zapata para presentar tres nuevos exponentes de la línea D. V. Catena Apelación, tuvo la ventaja de que Alejandro Vigil la tiene clara y se preocupó por informarnos sobre lo más sustancioso: cómo surgió la idea, la búsqueda de las uvas porque algunas de las cepas son poco frecuentes, la historia de dos de los cortes y la audacia de un varietal que representa toda una osadía.

Dos de esos vinos, llevan la leyenda "Histórico" (blanco y tinto, respectivamente) y el otro es el viejo y querido Garnacha, cepa tantas veces subestimada.

Vayamos por partes, entonces. Y para comenzar, el "Blanco Histórico". Este corte de Semillón y Chenin con Apelación Agrelo, nos lleva inexorablemente a la figura de "Don Domingo", es decir Domingo Vicente Catena, el padre de Nicolás Catena Zapata, que da nombre a la línea en cuestión.

Ya nos referiremos más adelante al corte tinto al cual este blanco rinde homenaje. Cuenta Vigil que la bodega siempre ha puesto énfasis en los vinos blancos y el emblema ha sido el Chardonnay, que es el preferido por el doctor Nicolás Catena. Para salir de esa tradición, se buscaron dos cepas que han perdido presencia en nuestro territorio vitivinícola.

Es así que para encontrar el Chenin que hacía falta para este vino, estuvieron diez años buscando uvas de calidad y experimentando en la bodega.

Con el Semillón pasaba algo parecido, porque la cepa también perdió terreno, aunque tenían una base más sólida por encontrarse desde hace varios años en el portfolio de la bodega el Saint Felicien Doux.

De todas maneras, aquí también hubo un trabajo de búsqueda de uvas, que finalmente permitió desarrollar este blend en el cual precisamente la composición mayoritaria la tiene el Semillón (60%). Se trata sin ningún lugar a dudas, más allá de que no se identificaba a las cepas en aquellos tiempos, que del corte blanco argentino por excelencia desde hace más de cien años.

En un momento de la cata virtual, se debatió sobre la temperatura ideal de consumo, por lo que Vigil sugirió beberlo a 12 grados centígrados para que se exhiba como más expresivo tanto en nariz como en boca.

La Apelación Agrelo es la que representa a este blanco que, con su parcial añejamiento en barricas, adquiere sutilezas y matices que lo potencian.

Pasamos ahora al segundo corte de Malbec (95% y Petit Verdot (5%) con Apelación Paraje Altamira, que técnicamente se considera un varietal, pero tiene ese toque particular de la cepa minoritaria.

En los años '30 del siglo pasado, "Don Domingo" había hecho famoso un corte tinto que se comercializaba en Buenos Aires en los restaurantes más reconocidos de la época. "Lograba su vino con la mejor fruta de sus viñas de Maipú y Rivadavia, a las que agregaba también uvas oscuras y concentradas de su viñedo del Valle de Uco, por aquel entonces casi desconocido para el resto de los bodegueros". Por tanto, se trata de una reedición histórica de "ese aclamado vino, un blend de Malbec y Petit Verdot".

Ambas etiquetas exiben orgullosas las leyendas de "Blanco Histórico" y "Tinto Histórico". Pero el tercer vino de la línea D. V. Catena Apelación tiene su propia historia, pero en este caso por la presencia de una cepa como la Garnacha, a la que siempre se la trató despectivamente pero que hay que decirlo, Alejandro Vigil le ha encontrado una elegancia que se lo pone a a altura, por ejemplo, de un típico Pinot Noir.

Recordamos que la bodega ya había incursionado con un D. V. Catena Clarete, también para homenajear a "Don Domingo", pero ahora redobla la apuesta con un varietal ciento por ciento Garnacha con Apelación Lunlunta. Esta palabra, en lengua huarpe, significa "piedra que cae". La zona se extiende a lo largo del curso del río Mendoza, "al norte de las colinas del mismo nombre, entre Luján de Cuyo y Maipú".

El vino tuvo un añejamiento en barricas de roble francés de 225 litros, 10% nuevas y 90% de segundo y tercer uso, durante 14 meses, 6 meses de estiba en botella antes de su lanzamiento.

Para uso gastronómico, es un vino muy versátil y apto para acompañar un amplio abanico de comidas que van desde las carnes de ave, pescados hasta carnes rojas, pasando por las pastas, y además ideal para esta época del año por ser refrescante y suave en boca.

Los tres vinos están incluidos en la línea de alta gama de la bodega, con un precio sugerido de $ 2.415 la botella. Sin dudas que cuestan lo que valen.


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