De la mano del vermut

Sifonazo

Viernes, 25 de octubre de 2019

Sifón, soda, agua gasificada. Antes era infaltable en las casas, luego tuvo un momento de oscurantismo y ahora volvió a ser protagonista de la mano del vermut y del Campari. Un restaurante de Chacarita tiene ahora al Sifón como protagonista.

Sifón Sodería- Jorge Newbery 3881 Buenos Aires. Teléfono: no se especifica. Abierto de martes a domingos desde las 18. Principales tarjetas de débito y crédito.

Tipo de Cocina: Tapas

Barrio: Chacarita

Precio: $$$

Los soderos que entregan a domicilio son sobrevivientes del marketing. No hay caso: por más ofertas de aguas gasificadas que haya en los súper, almacenes y quioscos, al sifón no hay con qué darle. nunca pierde el gas y sino lo sacudís y lo recupera.

Cuando parecía muerto, la inteligente estrategia marketinera de la empresa que comercializa Campari, hizo que la soda reviviera de las cenizas. Aparte te lo llevan a tu casa y te lo cobran barato.

Y más allá de una figura pintoresca pero al mismo tiempo ridícula, que se hace llamar "sodelier" y vende humo como nadie, la soda está volviendo a ponerse de moda enganchando además al público joven que solo conocía hasta hace poco tiempo el agua finamente o gruesamente gasificada de botella de plástico.

El nuevo espacio en el barrio de Chacarita se llama Sifón Sodería, atrae multitudes de jóvenes desde su reciente apertura y derrocha originalidad. La propuesta bebible consiste en aperitivos, tragos de la casa, bebidas sin alcohol todas con soda, vinos orgánicos de la Bodega Alberto Cecchin para "sodear" y si se prefiere, el sifón también en la mesa.

Los aperitivos y tragos salen livianitos, como para no temerle a la repetición. La soda hace su trabajo para apaciguar la intensidad. Y ahora que llega el calor y la garganta pide mucho líquido, no hay temor a la borrachera.

El ámbito es austero y nada convencional. Salón, patio y vereda. Elegir a gusto. Conviene llegar temprano si uno peina canas o le faltan pelos, de lo contrario les atraerá el bullicio y la aglomeración de gente joven.

Para acompañar, hay entradas y principales en porciones pequeñas, como las verdaderas tapas españolas pero con otro estilo de cocina. Fueron creadas por Juan Barcos, ex La Cabrera e hijo del expresidente del Senasa, Luis, que trajo al país la genética de la raza Wagyu.

Hay que decir que la comida está a altura y mucho más que eso respecto de otros lugares de estas características. Hay que pedir varias de las opciones y compartirlas. De las entradas se probaron las empanadas al horno de carne de ossobuco (dos unidades por porción), los espárragos verdes de temporada que salen con limón y un huevo frito y un platito de hummus fuera de la carta.

Los principales son de porciones chicas y para dos personas, quizá convenga pedir tres y compartirlos desde el centro de la mesa. En esta visita probamos el matambre con papa y coliflor (pequeños trazos de la carne sobre una base de puré de coliflor). Muy sabroso. Además la molleja con chalaquita, y el repollo con miso y furikake. Estos tres platos y sendas entradas resultaron suficientes para calmar el apetito.

Para los amantes de lo dulce, hay dos opciones: frutas de estación a la plancha, chocolate blanco y balsámico; o bruschetta dolce, ricota, tomate y albahaca.

Los productos de la vermutería son Cinzano, Cynar y Campari.

Sifón Sodería despierta expectativa por su originalidad y así lo demuestra el lleno completo de un jueves a la tardecita, lo que según una de las camareras es cosa de todos los días.

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