Original como pocas es la impronta de este renovado local de Puerto Madero, donde hasta hace pocas semanas funcionara una tradicional parrilla de cadena. A la propuesta original, se le ha agregado ahora una cocina de bodegón porteño.
La idea de Esteban Nofal, propietario de otros negocios gastronómicos (Trattoria Olivetti, Big Sur, La Pebeta) fue ensamblar dos pasiones de los argentinos a la hora de comer: la parrilla y los platos de bodegón porteño. De ahí que al nombre del lugar, Franca, le agregó un aditamento: "bodegón de brasas".
E inclusive podríamos agregar alguna referencia más, ya que las pastas tienen su protagonismo en la carta. De hecho el dueño de casa cuenta con una fuerte influencia italiana por vía materna, lo que lo llevó a incorporar parte del equipo de Trattoria Olivetti para asegurar la calidad de la propuesta de cocina.
Algunos ejemplos son los ñoquis de rúcula con salsa de tomate, mozarella, fresca y albahaca al horno; ravioles de espinaca y queso con salsa de tomate; o spaghetti caseros con queso y boloñesa Franca, que se prepara con carne de cerdo. También lasagna mixta, con carne vacuna y porcina, y un risotto de hongos.
La carta exhibe un plato del día, más el especial del fin de semana. Y para los días hábiles, dos opciones de menú ejecutivo: Brasas (entrada, plato principal y acompañamiento, bebida y café) y Bodegón (entrada, plato principal, bebida y café). En ambos casos, se puede sumar el postre por un adicional. La nutrida concurrencia de los mediodías explica la muy buena relación precio calidad de estos menús.
Entre otras opciones hay tortilla de papas con morcilla, hongos, brie, rúcula y alioli; provoleta "ibérica" con jamón crudo, tomates asados y rúcula. También milanesas y ensaladas.
Las pastas son de elaboración propia: ñoquis de rúcula con salsa de tomate, mozzarella, fresca y albahaca al horno; ravioles de espinaca y queso con salsa de tomate; o spaghetti caseros con queso y boloñesa Franca, que se prepara con carne de cerdo.
El bife de chorizo es la estrella de la casa dentro de la sección "Brasas". Se puede pedir en la versión tradicional de 400 gramos, o bien el "Super Bife Franca" (600 gramos con parrillada de vegetales, papas asadas y salsas).
Una opción para compartir es el chuletón de ojo de bife (aproximadamente 1.300 gramos), que comprende el ojo de bife con hueso al estilo tomahawk con vegetales grillados y papas.
Para compartir, la Tabla de Pastura (vacío entero, bife de chorizo y entraña), o la de Corral (pollo, bondiola y matambrito). También hay lugar para el chuletón de ojo de bife con hueso estilo Tomahawk, y las ribs de cerdo con BBQ.
Hay una tabla de achuras y embutidos, matambre de cerdo y vacío del fino en pieza entera, una recomendación del dueño de casa que no falla.
Las empanadas jugosas y ricas, representan una buena manera de iniciar la comida, junto con tres opciones de provoletas. La más tentadora es la que sale "al fierro" en masa de pan de campo, con tomate, rúcula y chorizo. Y no falta un clásico de bodegón, el Revuelto Gramajo.
Los postres mantienen el estilo de bodegón: vigilante con dulce de batata o membrillo; panqueques de dulce de leche; flan de dulce de leche; tiramisú: y arroz con leche.
Una novedad en la carta de vinos, amplia por cierto, es que se pueden pedir por quartino y también comprar para llevar.
Lo más interesante de Franca es su accesibilidad para cualquier bolsillo, un dato no menor tratándose de Puerto Madero.
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El mito que nació el 24 de marzo de 1935 en Medellín, con la absurda muerte del Zorzal Criollo, dice que "Gardel cada día canta mejor". A la cortada que lleva el nombre del cantante más popular de nuestro país, llegó un peruano que "cada día cocina mejor". Raúl Zorrilla Porta, de solo 35 años, se ha convertido no solo en referente de la culinaria peruana en Buenos Aires, sino también en una "máquina de crear". Llegó a estas tierras de muy joven para estudiar Comercio Exterior, pero una casualidad lo llevó a dedicarse a su gran pasión: la cocina. Aquí su historia. Y la vuelta de Kamay al barrio que lo vio nacer.