Es uno de los pioneros de la culinaria japonesa y el sushi en Buenos Aires. Miyako funciona desde 2003 en Flores, un barrio tradicionalmente asociado a la colectividad coreana. Está administrado por la familia Takayama, propietaria de otros tres restaurantes en el Barrio Chino.
Miyako - Nazca 388 Buenos Aires - Teléfono: 4611-2638. Abierto de lunes a sábados mediodía y noche. Principales tarjetas.
Tipo de Cocina: Japonesa
Barrio: Flores
Precio: $$$$
No es "Perdido en Tokio" como en la película con Bill Murray y Scarlett Johansson, sino "Perdido en Flores". Miyako es el más japonés de los restaurantes de la familia Takayama. La abrieron hace más de 15 años en un barrio infrecuente para la culinaria japonesa. Es que uno asocia a Flores con la colectividad coreana. Asimismo, el local está ubicado en el sexto piso de un edificio administrado por inmigrantes llegados de este país asiático.
Ricardo Takayama es un empresario que arribó a la gastronomía de la mano de la pesca, un rubro que conoce muy bien. Junto a su hijo Javier y el resto de la familia, tienen tres restaurantes en el Barrio Chino: Fujisan, Nobiru y Nippori (http://www.fondodeolla.com/nota/15574-nippori-un-nikkei-entre-chinos/).
Ingresando al salón, hay una barra a la izquierda, en la cual se pueden pedir cócteles los viernes y sábados por la noche. Cuenta con varias opciones de whiskies japoneses.
En el entrepiso hay mesas que pueden utilizarse como salón privado si así se lo desea.
La cocina está a cargo de la joven nikkei María Belén Higa, quien nos armó una degustación en la que no faltó el sushi. Pero Miyako es mucho más que eso, por si a esta altura hubiera que demostrar que la Cocina Japonesa es una de las más ricas y variadas.
Al mediodía, ofrecen tres menús ejecutivos muy tentadores. Y también Omuraisu, el omelette al estilo Miyako, relleno de arroz saltado con vegetales y barbacoa, a solo $ 210 más un adicional si se agrega pollo o carne vacuna.
A la noche, como Zensai (entradas), hay dos opciones de ceviche, como únicas excepciones no asiáticas en la carta. Las gyozas y los yakitori son opciones adecuadas para comenzar la cena. Para acompañar las entradas se puede pedir un adicional de kimchi o arroz.
Aguemono son los platos fritos. Y entre ellos el tempura es una opción irresistible, en tres versiones: vegetales, pescados y vegetales, o calamares y langostinos.
Hay un capítulo de Gohanmono (platos con guarnición de arroz) como las Katsu Don, milanesas de cerdo en caldo y con huevo semicocido, o bien Gyudon picante, láminas de carne vacuna marinada con sake y jengibre.
Del wok, varias opciones de yakimeshi y teriyaki. En Udon & Ramen, udon tradicional, o tres variedades de ramen, con el miso ramen con el que concluimos la comida.
Va de suyo que el sushi y el sashimi son puntos altos de la carta. Por el gusto personal, lo mejor es el sashimi de pescado blanco, el de pulpo y el de pescados surtidos de pescados y mariscos. El nigiri omakase, elegido por el sushiman es ineludible.
Hay además gran variedad de rolls clásicos, especiales y makimono. Y combinados si la mesa está concurrida.
Los postres van por el lado de la fusión, ya que en Japón no se los conoce como nosotros estamos acostumbrados. Para los que quieran acercarse más a lo clásico del país oriental, hay Yokan (dulce de poroto azuki), y Sembie (dulces y crocantes galletitas der sésamo).
Para acompañar la comida, una buena alternativa son las cervezas japonesas (Asahi, Sapporo y Kirin), sake y para el final cuatro opciones de whiskies japoneses. O de la carta de vinos, elegir algún Torrontés o Sauvignon Blanc.
Bocados de pollo marinados en jengibre.
Sushi y sahimi.
Guydon picante.
Ramen, para el final de la cena.
Nigiris, una de las mejores opciones de la carta.
Miyako está ubicado en un 6to piso sobre la Avenida Nazca.
De París a San Telmo, el retorno a su patria y otra vez de vuelta al barrio más antiguo de la capital argentina. Se llama Marc Eugene, y hace más de una década que ofrece auténtica cocina francesa en "Lo del Francés". Platos sabrosos y exuberantes, con una muy buena relación precio calidad. Un bistrot porteño, con espíritu parisino.
Lejos de las pretensiones y el lujo impostado, este rincón de Colegiales se consolida a través de una cocina honesta. Es un espacio donde la técnica se pone al servicio de la conexión humana, demostrando que cuando el plato tiene identidad y el ambiente respira bienestar, la gastronomía recupera su capacidad de emocionarnos sin necesidad de artificios.
El mito que nació el 24 de marzo de 1935 en Medellín, con la absurda muerte del Zorzal Criollo, dice que "Gardel cada día canta mejor". A la cortada que lleva el nombre del cantante más popular de nuestro país, llegó un peruano que "cada día cocina mejor". Raúl Zorrilla Porta, de solo 35 años, se ha convertido no solo en referente de la culinaria peruana en Buenos Aires, sino también en una "máquina de crear". Llegó a estas tierras de muy joven para estudiar Comercio Exterior, pero una casualidad lo llevó a dedicarse a su gran pasión: la cocina. Aquí su historia. Y la vuelta de Kamay al barrio que lo vio nacer.