NOA: de los valles y quebradas a la mesa Jueves, 2 de junio de 2016El INTA y la Fundación ArgenInta constituyen una formidable herramienta
en pos del desarrollo productivo del interior del país. Pero además, para que el trabajo sea más efectivo, hay que despolitizar al organismo.
El Programa “Del Territorio al Plato” está integrado por diferentes actividades que apuntan a la promoción del consumo de alimentos regionales, entre las que se destaca la realización de eventos gastronómicos. Así lo señala el INTA, que recientemente organizó una reunión para resaltar la calidad de los productos de la región del NOA.
Por fortuna, esta vez no llamaron a una figura mediática como Narda Lepes para cocinar una simple carbonada, sino que se convocó a Magda Choque Vilca, ingeniera agrónoma, la denominada “reina de los papines andinos”. Ella nació en La Quiaca y a los 12 años se radicó en Tilcara con su familia. Es responsable de llevar adelante la Escuela de Cocina Regional de Tumbaya, en la Quebrada de Humahuaca.
Bienvenido si el INTA ingresa en una nueva etapa donde no medie la política, porque lamentablemente de sus filas han salido funcionarios como Carlos Casamiquela, último ministro de Agricultura, quien realizó una pésima y lamentable gestión a partir de las órdenes absurdas que provenían de Balcarce 50.
Hecha esta aclaración, hay que destacar el esfuerzo del INTA por lograr que convivan la tecnología con el trabajo artesanal de los productores del NOA. Quien transite la Quebrada de Humahuaca, verá agricultores labrando la tierra con bueyes; allí no existen las semillas transgénicas y está bien que así sea, porque para agricultura extensiva hay otras regiones del país.
Aún recordamos cuando Sergio Latorre vino a cocinar al Restaurante St. Regis, del Park Tower Hotel, sin ayuda alguna del gobierno de su provincia y tampoco del INTA ni de otro organismo local. Qué bueno sería que alguna vez, junto a Choque Vilca, Latorre viniera a deleitarnos con los productos del NOA. No queremos a Narda ni a las figuritas de tele, sí a la gente valiosa que trabaja en nuestro interior profundo.
Hoy el INTA trabaja con más de 10 mil productores de diferentes emprendimientos en las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, Tucumán y Santiago del Estero.
Así estuvieron en la reunión organizada por la Fundación ArgenINTA, los productores Kurt Arístides Carrizo (aceite de oliva, aceitunas, pasas de uva, frutos secos y vinos artesanales de Tinogasta, Catamarca); Néstor Vilca (Paraje Raya Raya, Jujuy, quien trabaja en el cultivo de quínoa, maíz, cayote, cuaresmillo, peras y elabora productos ovinos); Patricia Guanaco, de Paraje El Maray, Salta, especializada en dulces y licores, y Luis Gerónimo, de La Quiaca, conocido por sus carnes, hamburguesas y embutidos de llama.
EL INTA TRAJO A LA CIUDAD A PRODUCTORES DEL NOA PARA MOSTRAR LA RIQUEZA ALIMENTARIA DE LA REGIÓN. UN PASO ADELANTE PARA DEJAR LA POLÍTICA Y TRABAJAR CON LOS QUE TRABAJAN LA TIERRA.
Para la recepción y entrada, la carta incluyó pincho de papines, queso de cabra y tomate cherry; ensalada de quinua, morrón y cebolla con mostaza de mango; guatias de papa andina rellenas con queso cebolla y choclo, entre otras opciones.
El plato principal estuvo compuesto por un braseado de carne de llama rellena; ensalada de brotes de quinua, alfalfa y rabanitos; vinagreta de oliva, limón y quitucho y suico, y salsa de mango, cebolla y pasas de uva.
El postre era copa de helado de queso de cabra, dulce de cayote y crocante de nueces.
A fin de fortalecer el sistema productivo ganadero de las llamas y la comercialización de su carne, la Fundación ArgenINTA apoya la acción de la Red Puna, que reúne a grupo de productores familiares que elaboran hamburguesas y chacinados, a los que complementan con otros productos de la región como la quinua.
En este contexto, desde el INTA se trabajó junto con los productores para facilitar la logística y los procesos, al tiempo que se diseñaron nuevos productos que reducen la necesidad del transporte y conservación de la carne en condiciones de climas extremos y de gran dispersión geográfica.
Pero todavía falta mucho por hacer; hace unos años recibíamos en Buenos Aires los formidables vegetales de los productores de CAUQUEVA, desde Maimará. El costo del transporte hizo imposible que la comercialización siguiera adelante.
Con estas actividades como la comentada, se avanza a pie firme para recuperar el tiempo perdido. Esperamos que los funcionarios dejen la política a un lado, porque el INTA fue siempre una institución generadora de investigaciones, una usina de proyectos, una escuela de profesionales compenetrados con su vocación. Hasta que llegó la política y pudrió las pocas manzanas que quedaban en el cajón.
El NOA tiene una enorme riqueza en materia de productos; solo falta que los productores locales sean apoyados desde las instituciones. Es inevitable que los funcionarios de hoy y de ayer salgan en las fotos, pero al menos que dejen hacer a los que saben. Y en el INTA hay material humano de sobra.
El INTA y la Fundación ArgenInta constituyen una formidable herramienta en pos del desarrollo productivo del interior del país. Pero además, para que el trabajo sea más efectivo, hay que despolitizar al organismo.
El Programa “Del Territorio al Plato” está integrado por diferentes actividades que apuntan a la promoción del consumo de alimentos regionales, entre las que se destaca la realización de eventos gastronómicos. Así lo señala el INTA, que recientemente organizó una reunión para resaltar la calidad de los productos de la región del NOA.
Por fortuna, esta vez no llamaron a una figura mediática como Narda Lepes para cocinar una simple carbonada, sino que se convocó a Magda Choque Vilca, ingeniera agrónoma, la denominada “reina de los papines andinos”. Ella nació en La Quiaca y a los 12 años se radicó en Tilcara con su familia. Es responsable de llevar adelante la Escuela de Cocina Regional de Tumbaya, en la Quebrada de Humahuaca.
Bienvenido si el INTA ingresa en una nueva etapa donde no medie la política, porque lamentablemente de sus filas han salido funcionarios como Carlos Casamiquela, último ministro de Agricultura, quien realizó una pésima y lamentable gestión a partir de las órdenes absurdas que provenían de Balcarce 50.
Hecha esta aclaración, hay que destacar el esfuerzo del INTA por lograr que convivan la tecnología con el trabajo artesanal de los productores del NOA. Quien transite la Quebrada de Humahuaca, verá agricultores labrando la tierra con bueyes; allí no existen las semillas transgénicas y está bien que así sea, porque para agricultura extensiva hay otras regiones del país.
Aún recordamos cuando Sergio Latorre vino a cocinar al Restaurante St. Regis, del Park Tower Hotel, sin ayuda alguna del gobierno de su provincia y tampoco del INTA ni de otro organismo local. Qué bueno sería que alguna vez, junto a Choque Vilca, Latorre viniera a deleitarnos con los productos del NOA. No queremos a Narda ni a las figuritas de tele, sí a la gente valiosa que trabaja en nuestro interior profundo.
Hoy el INTA trabaja con más de 10 mil productores de diferentes emprendimientos en las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, Tucumán y Santiago del Estero.
Así estuvieron en la reunión organizada por la Fundación ArgenINTA, los productores Kurt Arístides Carrizo (aceite de oliva, aceitunas, pasas de uva, frutos secos y vinos artesanales de Tinogasta, Catamarca); Néstor Vilca (Paraje Raya Raya, Jujuy, quien trabaja en el cultivo de quínoa, maíz, cayote, cuaresmillo, peras y elabora productos ovinos); Patricia Guanaco, de Paraje El Maray, Salta, especializada en dulces y licores, y Luis Gerónimo, de La Quiaca, conocido por sus carnes, hamburguesas y embutidos de llama.
EL INTA TRAJO A LA CIUDAD A PRODUCTORES DEL NOA PARA MOSTRAR LA RIQUEZA ALIMENTARIA DE LA REGIÓN. UN PASO ADELANTE PARA DEJAR LA POLÍTICA Y TRABAJAR CON LOS QUE TRABAJAN LA TIERRA.
Para la recepción y entrada, la carta incluyó pincho de papines, queso de cabra y tomate cherry; ensalada de quinua, morrón y cebolla con mostaza de mango; guatias de papa andina rellenas con queso cebolla y choclo, entre otras opciones.
El plato principal estuvo compuesto por un braseado de carne de llama rellena; ensalada de brotes de quinua, alfalfa y rabanitos; vinagreta de oliva, limón y quitucho y suico, y salsa de mango, cebolla y pasas de uva.
El postre era copa de helado de queso de cabra, dulce de cayote y crocante de nueces.
A fin de fortalecer el sistema productivo ganadero de las llamas y la comercialización de su carne, la Fundación ArgenINTA apoya la acción de la Red Puna, que reúne a grupo de productores familiares que elaboran hamburguesas y chacinados, a los que complementan con otros productos de la región como la quinua.
En este contexto, desde el INTA se trabajó junto con los productores para facilitar la logística y los procesos, al tiempo que se diseñaron nuevos productos que reducen la necesidad del transporte y conservación de la carne en condiciones de climas extremos y de gran dispersión geográfica.
Pero todavía falta mucho por hacer; hace unos años recibíamos en Buenos Aires los formidables vegetales de los productores de CAUQUEVA, desde Maimará. El costo del transporte hizo imposible que la comercialización siguiera adelante.
Con estas actividades como la comentada, se avanza a pie firme para recuperar el tiempo perdido. Esperamos que los funcionarios dejen la política a un lado, porque el INTA fue siempre una institución generadora de investigaciones, una usina de proyectos, una escuela de profesionales compenetrados con su vocación. Hasta que llegó la política y pudrió las pocas manzanas que quedaban en el cajón.
El NOA tiene una enorme riqueza en materia de productos; solo falta que los productores locales sean apoyados desde las instituciones. Es inevitable que los funcionarios de hoy y de ayer salgan en las fotos, pero al menos que dejen hacer a los que saben. Y en el INTA hay material humano de sobra.


