Dice que un pan dulce artesanal se caracteriza por su miga compacta y contar con gran cantidad de frutos secos. Las combinaciones son diversas, por lo que no es extraño que cada uno decida si también le agrega frutas abrillantadas, chips de chocolate y naranjas glaseadas.
Uno de los secretos es el tiempo. Hay que tener paciencia porque la cocción estimada es de tres horas. Para que la preparación sea exitosa, se debe amasar bien la mezcla y dejar levar la masa por una hora, señala Mauricio.
Asta señala que es muy común que las masas con harina requieran más o menos líquido de lo que pide la receta en teoría. Esto es consecuencia de cuán seca esté la masa.
Dice que la miel y el extracto de malta, además de ser alimento para la levadura, nos ayuda a tener una miga mucho más húmeda. Se puede incorporar a la receta del pan dulce para humedecer la preparación.
El pan dulce artesanal no tiene conservantes ni aditivos, con lo cual se sigue la regla de cualquier otro pan: su vida útil no es muy larga. Sepan, dice Mauricio, que cuánto más cantidad de nueces y otros frutos secos se incorporen, más húmedo será el pan a lo largo de los días. Esto es por el tenor graso de las frutas.
Lo que comenzó como un viaje de amigos a través del Chinatown de Nueva York y una fascinación compartida por los dumplings, hoy cumple 8 años consolidado como un referente indiscutido de la cocina asiática en Buenos Aires.
Hay lugares que no se explican sólo por lo que sirven en la mesa. Güerrín es uno de ellos. Cada 9 de febrero, en el Día Mundial de la Pizza, su nombre vuelve a ocupar un lugar central no solo en la conversación gastronómica, sino también en la memoria emocional de miles de personas que, a lo largo de décadas, hicieron de esta pizzería un punto de encuentro habitual.
Buenos Aires se vive a la mesa. La ruta gastronómica del verano entre clásicos, historia y nuevos rituales urbanos. Restaurantes con historia, parrillas emblemáticas, bares notables y propuestas novedosas, dibujan un mapa pensado para disfrutar en CABA.