En La Fernetería se bebe y se come

No apto para amargos

Martes, 20 de noviembre de 2018

Lugar nuevo y distinto La Fernetería. Tragos ideados por cinco bartenders famosos, cócteles clásicos y de autor, cinco canillas de fernet y los platos de Rodrigo Sieiro. Donde lo amargo nos acaricia los sentidos.

La Fernetería Bar & Eatery - Dirección: Serrano 1349 - Abierto martes y miércoles de 20 a 2 AM, jueves a sábados de 20 a 4AM. Principales tarjetas.

Tipo de Cocina: Italiana

Barrio: Palermo Soho

Precio: $$$

Uno llega a La Fernetería y se encuentra con algunas mesas en la vereda y una barra austera en la que pueden pedirse tragos hechos con la bebida amarga tan popular en nuestro país y algunos bocados para acompañarlos (los trapizzini para comer al paso). Ésa es La Fernetería Aperitivos.

Pero no es todo; lo mejor está en el fondo. Basta caminar por un pasillo y traspasar las cortinas de terciopelo para encontrarse con un gran salón con una barra de mármol de 20 metros en el medio, donde hay cinco canillas que "tiran" fernet.

Las marcas son las industriales Branca y 1882, a las que se suman Nero 53, Beney y Cestari. Pueden pedirse shots de las tres para comparar.

El local tiene la onda de viejo taller mecánico. Por el lado del bar, lo interesante es que los dueños han convocado a cinco conocidos bartenders para que dejaran su impronta en los cócteles de autor: Mona Gallosi, Federico Cuco, Matías Merlo, Sebastián Atienza y Gonzalo Cabado. Algunas de las preparaciones están hechas con fernet, pero también hay cócteles, cervezas tiradas y bebidas italianas (amaro, vermut, aperitivos).

Pero a tono con algo que venimos destacando últimamente en Fondo de Olla ©, ya no basta con servir buenos tragos y dejar al cliente huérfano de una buena propuesta gastronómica. Por ello, se contrató al chef Rodrigo Sieiro, a quien conocimos en aquel restaurante de culto que fue Nectarine.

Y como el fernet es italiano, por más que haya encontrado en la Argentina el lugar con mayor consumo per cápita del mundo, la carta está armada pensando en las especialidades italianas.

Lo ideal para una mesa de dos o de cuatro, es compartir algunas entradas. Eviten omitir el pulpo a las brasas, que no dan ganas de convidar al compañero de mesa precisamente. También la coliflor con pesto, y la burrata con avellanas.

Tienen además berenjenas a la parmesana y ensaladas que puede armar uno mismo con cinco ingredientes a elección.

De la lista de pastas, probamos los ravioles de alcaucil con manteca de salvia, una delilcia de temporada con la masa en su punto al dente y un relleno que reflejaba la exuberancia del vegetal tan amado por los italianos.

Otras opciones son los mafaldini con cordero especiado; ravioles de topinambour; agnolotti de ricota de oveja, y los pappardelle con hongos frescos y huevo pochado. Más contundentes resultan los rigatoni diavola y los fetuccine cacio e pepe.

También hay platos "grandes". Se probó la pesca blanca del día entera con vegetales al horno. A veces cuentan con truchón del sur. Asimismo, lasagna de carne (bife de chorizo); pata de cordero a las brasas con cebolla y papas a la española. La opción carnívora es el ojo de bife de 800 gramos con ensalada de papas, huevo y panceta grillada. Para compartir sí o sí, aunque seas un egoísta.

Para el final ofrecen un helado casero de vainilla con syrop de fernet y especias. O bien la tarta de limón y almendras, o la torta de chocolate y avellanas.

La panera es de Salvaje Bakery. Y el servicio está a tono con la informalidad del lugar. Cuentan con happy hour de cervezas Imperial, hasta las 22.

Por suerte para los clientes, la onda verde para la gastronomía en bares temáticos no se detiene. Pareciera ser que las rabas con aceite rancio y las papas fritas con cheddar van languideciendo.

Que haya chefs que se siguen jugando por armar cartas criteriosas y decentes en los bares y cervecerías (Dante Liporace en Uptown y BB&B; Ramiro Solís en Draft by my Beer; Maximiliano Matsumoto en cada wine bar de Aldo's; Julián del Pino en Vico) denotan que hay espacio para ofrecer una propuesta gastronómica que acompañe dignamente a las bebidas.

Y el fernet también merecía este nuevo espacio, el segundo, que le rinde tributo porque como ya dijimos, en ningún lado hay tanto fanatismo por el famoso amaro italiano.

Más de Restaurantes
Gardel hablaba Quechua
Restaurantes

Gardel hablaba Quechua

Julio Marín abrió Quechua hace tres años en el Abasto. Justo en la cortada Carlos Gardel, pleno corazón del barrio más peruano de Buenos Aires. Un huarique donde se come honesto, rico y accesible. La Cocina Peruana en su versión más auténtica.
Anchoíta, Anchoa, Anchoaza
Restaurantes

Anchoíta, Anchoa, Anchoaza

Anchoíta es el restaurante que el polifacético Enrique Piñeyro abrió en agosto del año pasado en Villa Crespo. Se autodefine como "cocina de mercado y de estación, con base en productos nacionales de alta calidad, agroecológicos y artesanales". Todo eso es verdad aunque parezca un exceso de adjetivación. Solo faltaría decir que más que Anchoíta, es una Anchoaza.
Parrilla de productores
Restaurantes

Parrilla de productores

Hace dos años Cabaña Villegas cambió de nombre (hoy es solo Villegas) y además de la propuesta de parrilla clásica, pasó a incursionar en la cocina porteña ampliando su oferta gastronómica. El otro factor diferencial son sus precios, muy accesibles. Producto de muy buena calidad y nada de lujos, un combo que redunda en la "democratización" de Puerto Madero.