Editorial

Agua sí, Aqa no

Lunes, 20 de mayo de 2024

La verdad sea dicha. Esa agua "no agua mineral" que se escribe con q, nos tiene podridos. Las aguas filtradas se han reproducido como conejos en los restaurantes y, por más pintorescos que resulten los grifos que parecen serpentinas de cerveza, terminan siendo una engaña pichanga. Porque además hay un tema sanitario que, muchas veces, los restaurateurs no tienen en cuenta. Y es que la misma botella que vos dejaste por la mitad, quién te asegura que un empleado la vuelve a llenar y/o no la lava. Vaya uno a saber.

El tema no es nuevo, pero recrudece a pasos agigantados, y ya no soportamos que nos traigan a la mesa agua de la canilla filtrada. El tema ya lo tratamos en Fondo de Olla © hace casi dos años: https://www.fondodeolla.com/nota/17800-agua-que-has-de-beber/

Quienes no queremos agua finamente gasificada sino burbujas como si fuera de sifón, hoy tenemos un serio problema. Es que esas aguas de la canilla filtradas (una se escribe con q y la otra juega de local) resultan una engaña pichanga porque, salvo contadas excepciones (como Mercado de Liniers, Osteria Raggio), te las cobran como si fueran naturales y de manantial.

Morgade en Casa Pasto.

En países como EE.UU. y Canadá, cuando el mozo llega a la mesa para darle la bienvenida al comensal y llevarle la carta, ya le sirve agua filtrada sin costo alguno. Si uno quiere otra cosa, la pide, la paga y punto. Acá te sacuden el bolsillo. Y ni siquiera se respetan las legislaciones vigentes que obligan a los locales a ofrecer agua filtrada gratis. 

Se sabe que, desde hace un par de años, existen problemas de abastecimiento de botellas de vidrio, porque hay pocas empresas proveedoras (una de ellas debió soportar un incendio) y mayormente son compradas por la industria vitivinícola.

Por lo tanto, Villavicencio dejó de entregar a los restaurantes su agua en botellas de vidrio, en tanto que otras marcas del interior del país (De las Misiones y Palau) no pudieron abastecer la demanda. Una lástima porque son muy buenas.

Podrá decirse que el agua es insípida, incolora e inodora, pese a lo cual hay aguas y aguas. Y el principal problema es la falta de gas, habitual en este producto puntual que acaparó el mercado.

Las soluciones están, aunque los dueños de restaurantes no las quieran ver porque les sale engañosamente más barato. Entre ellas, volver al viejo y querido sifón, comprar en botellas (Morgade, por ejemplo) o bien los envases de plástico que utilizan las marcas más conocidas. In extremis, que los restaurantes comiencen a aceptar el "descorche" de aguas. Parece ridículo, pero no lo es tanto.

El viejo y querido sifón.

Lo curioso es que restaurantes de muy elevado costo también la incluyen. Si hasta el mejor restaurante de Latinoamérica y algo así como 10° del mundo (Don Julio) la utiliza. 

Si no te la cobran no hay queja posible, aunque sería bueno que, en esos mismos lugares, siempre exista una opción para el que deseo beber algo mejor y esté dispuesto a pagarlo.

No obstante, hay de todo en la viña del señor. O, dicho de otra manera, existen excepciones (cada vez menos) que confirman la regla.

Hace un tiempo almorzamos en La Alacena, y tenían tres opciones con diferentes precios: la de la canilla, la nacional en botella de plástico y, por último, la italiana S.Pellegrino (con burbujas) o Acqua Panna (sin gas). Vos elegís según lo permita tu billetera.

En Casa Pasto, la parrilla de Palermo con excelente relación precio calidad, te sirven agua Morgade en botella de vidrio y a un precio bajo. 

En Roux, alternan Agua de las Misiones (que no puede abastecer suficientemente el mercado, al igual que la salteña Palau) y Morgade. Si querés, obviamente que pagando un poco más, también tenés S.Pellegrino y Acqua Panna.

Por otra parte, todavía existen bodegones y vermuterías que no han abandonado la soda, por lo general en envase pequeño. Sana costumbre.

Dada la generalización que se viene registrando últimamente en cuanto al servicio de aguas filtradas, por lo cual se hace poco viable retornar a las fuentes (valga el eufemismo), la única solución que nos queda es pedir que los restaurantes comiencen a aplicar "descorche" de aguas. No es tan descabellado si lo pensamos bien. El beneficio sería mutuo.

Hay una cosa que no tiene discusión posible: queremos agua y no cualquier aqa.

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