Por desgracia, la cocina portuguesa no tiene mucha difusión entre nosotros. Y algunas de las experiencias pasadas resultaron fallidas. Por eso nos alegró sobremanera, cuando Damián Racco, de vasta experiencia en gastronomía, nos comentó que había tomado la concesión del Club Portugués, en Caballito. AMO Restaurante viene a llenar ese vacío. Y aunque todavía no hemos podido visitarlo (abrió sus puertas el 14 de diciembre último), la sola enumeración de los platos y sus valores, nos hacen pensar que la relación precio calidad es verdaderamente notable. Ya lo comprobaremos.
AMO Restaurante (Cocina fusión portuguesa - porteña). Dirección: Avenida Pedro Goyena N° 1468. Teléfono: 11 2608 3567. Horarios: lunes a sábados, de 16:00 a 00:00.
Se nos viene a la mente ahora un restaurante de Palermo que, por su nombre, aludía claramente a la cocina portuguesa. Lamentablemente, cuando uno leía la carta, con suerte podía encontrar apenas uno o dos platos típicos. Siendo uno de los países europeos con más rica tradición gastronómica, no se entiende por qué motivo, estábamos prácticamente huérfanos de la culinaria lusitana.
Cuando esto sucede, hay que recurrir a los clubes e instituciones de esas colectividades para sacarnos el gusto. Y eso es lo que ahora tenemos entre manos: el Restaurante AMO, que funciona dentro del Club Portugués.
La cosa empezó hace algunos meses atrás, cuando nos encontramos con Damián Racco. Una casualidad o quizás haya que decir causalidad, porque justo nos comentó que estaba trabajando en la apertura del restaurante del Club Portugués, situado en el barrio de Caballito.
Pues bien, ha pasado el tiempo y la apertura ya es un hecho. AMO Restaurante viene a llenar ese inexplicable vacío de la cocina portuguesa en una ciudad que se ufana (y con razón) de ser la que tiene mayor cantidad de restaurantes étnicos de América latina.
Pasando revista por la carta, se observa nítidamente que la preocupación de Damián ha sido respetar las comidas típicas portuguesas por lo que, si queremos tener una idea muy acabada de las características de esta cocina, deberíamos concurrir varias veces a AMO. Los valores de referencia son accesibles, de manera que es posible hacerlo.
Como entradas - tapas, encontramos los clásicos bolinhos de bacalhau, buñuelos de bacalao con papa y perejil, y salsa tártara; sardinas asadas con papas al natural; chorizo a la portuguesa; caldo verde de papa, kale y chorizo colorado; o mejor aún la degustación de tapas. Se completa la propuesta en este rubro, con algunas opciones más "aporteñadas".
Es momento de pasar a los platos principales típicos, como el bacalhau a brás, dorado con papas, huevo y olivas negras, o bien a la plancha con tuile de verduras. Las bifanas son bifes de bondiola con papas cuña; en tanto que la feijoada a la portuguesa sale con porotos colorados, panceta, chorizo colorado y ossobuco. Hay una versión vegetariana de este plato.
La caldeirada de peixe es un guiso con postas de pescado. Y alheira es chorizo rebozado y frito con verduras horneadas. El arroz caldoso con mariscos, para dos comensales, lleva langostinos, calamares, mejillones y berberechos. Y el pollo pil pil consiste en pechuga grillada picante, y se acompaña con puré de papas.
Entre la variedad de principales (no típicos), encontramos milanesa a la portuguesa (salsa de tomate, morrón y cebolla) ya sea de carne vacuna como de pollo, y una variante vegetariana de berenjenas.
El postre más clásico de la carta es el pastel de Belém acompañado de Oporto, pero también tienta la pirámide de chocolate con crema de cerezas.
Hay lugares que no se explican sólo por lo que sirven en la mesa. Güerrín es uno de ellos. Cada 9 de febrero, en el Día Mundial de la Pizza, su nombre vuelve a ocupar un lugar central no solo en la conversación gastronómica, sino también en la memoria emocional de miles de personas que, a lo largo de décadas, hicieron de esta pizzería un punto de encuentro habitual.
Buenos Aires se vive a la mesa. La ruta gastronómica del verano entre clásicos, historia y nuevos rituales urbanos. Restaurantes con historia, parrillas emblemáticas, bares notables y propuestas novedosas, dibujan un mapa pensado para disfrutar en CABA.
Para la noche del sábado 14 de febrero, el chef Martín Rebaudino armó un menú especial en Roux. Será un menú de pasos, acompañados por vinos de la Bodega Salentein.