Club 31 Bar & Bistró en el Recoleta Grand

Sorpresas en un restaurante de hotel

Martes, 21 de febrero de 2023

El restaurante del Recoleta Grand Hotel, de la mano de su chef de brigada, Jonathan Sala Gelhorn, estrenó una nueva carta que propone tentadores snacks, entradas, principales y platos de autor (estos últimos solo disponibles para la cena). También postres con variantes creativas. Y una muy buena relación precio calidad.

Club 31 Bar & Bistró - Dirección: Avenida Las Heras 1745 Recoleta - Teléfono: 011 6036 0650. Abierto de martes a sábados de 12.30 a 15.30 y de 19.30 a 22.30; domingos y lunes, de 12.30 a 15.30. Precio: $$$$ - Web: www.recoletagrand.com

Nunca está de más, decir que los restaurantes de hoteles tienen un plus que hay que valorar en toda su dimensión. La calidad de la materia prima, el nivel profesional de la brigada de cocina, la comodidad de sus espacios gastronómicos y, sobre todo, la seguridad que brindan a los comensales son factores que están asegurados.

Va de suyo que Club 31, el elegante bistró del Recoleta Grand Hotel no es la excepción a esta regla. Ofrece además una carta renovada, en la cual el chef ejecutivo Jonathan Sala Gelhorn ha incluido snacks, entradas, principales, platos "de Autor" (solo disponibles a la noche) y postres.

Uno puede almorzar o cenar en su cómodo y elegante salón de la planta baja, aunque en nuestra visita pudimos hacerlo en el último piso con un amplio ventanal que da a la Avenida Las Heras, contiguo a la piscina y la terraza. Hasta marzo estará disponible este espacio, según nos dijeron. 

En realidad, nos parece que el adjetivo "de autor" bien podría atribuirse a toda la carta en mayor o menor medida. Claro está que ese capítulo, que únicamente uno puede pedir en el momento de la cena, resultan más elaborados y creativos todavía.

Probamos como entrada el tartar de mar curado, salmón en este caso, que acompañaron con una crema de palta, rabanitos y tomates. Muy fresco, ideal para los días más intensos del verano porteño.

Otras opciones son el paté de campo con remolacha, peras asadas al Malbec y focaccia para servirlo untado tipo bruschetta. Mucho nos llamó la atención la milanesa de molleja, servida con manzana, lima y criolla cítrica. También hay croquetas de queso azul con chutney de pera, vino Torrontés y crocante de boniato, y un llamativo gazpacho de sandía con hojas de menta, jengibre y langostinos crocantes.

Cabe destacar que, en la preparación de los platos, se incluyen hierbas aromáticas y flores comestibles que provienen de la huerta orgánica propia. Eso puede comprobarse en los platos principales, como la pechuga de pollo asada con brócoli en tempura y barbacoa de cabutia; el ojo de bife con puré de cebollas rojas, puerro y tomates confit; o la pesca del día, puré de arvejas y menta con salsa de ajo blanco.

Elegimos para este paso el vacío de cerdo con mostaza malteada, boniato a plomo y sauerkraut (nombre correcto del chucrut, como se lo conoce en Alemania), plato en el cual el chef rinde homenaje a sus ancestros teutones. No falta tampoco una pasta casera (consultar) que sale con queso de cabra, almendras, salvia, espinaca y crema de hongos.

Los platos de autor, como ya se comentó, ofrecen una mayor creatividad por parte del chef y su brigada, por lo cual al momento de la comanda se debe prestarles mucha atención.   

Hay salmón rebozado en semillas, tomate y morrón escabeche, curry de zanahoria y jengibre; lomo de ternera, risotto de coliflor y hongos, y emulsión de arvejas de primavera; solomillo de cordero (pedirlo muy jugoso), con hinojo rostizado, manteca de tomillo y puré de gremolata.

Pero las palmas, parecen llevárselas el pulpo a la italiana grillado, acompañado de una micro ensalada de papines, tomates, naranjas, olivas y ajo asado; y el gravlax de salmón "hibiscus", con pomelo, pickles de remolacha, mayonesa de wasabi y matcha.

Consultar por lo dulce, porque salen del habitual aburrimiento de los clásicos postres como el flan, los panqueques y otras obviedades. Siempre está bueno probar cosas nuevas y más aún si tienen algunos toques de creatividad propuestos por la chef patissier, Florencia Lorenzo. Ejemplos: textura de dulce de leche; torta caprese de chocolate, salsa cítrica y helado de americana; cheesecake tropical. 

Ofrecen cócteles y cuentan con una carta de vinos bien nutrida. El servicio demostró ser eficaz y discreto, como debe ser.

En síntesis, no hay que tenerles temor a los restaurantes de hoteles, por aquello de la falsa creencia de que son muy costosos e inaccesibles. Por el contario, Club 31 ofrece asimismo una muy buena relación precio calidad.

Más de Restaurantes
Così mi Piace, así me gusta, así nos gusta
Restaurantes

Così mi Piace, así me gusta, así nos gusta

Hay pizzas y pizzas. Buenos Aires ofrece hoy diversas versiones que nos sorprenden a veces por la escasa o nula difusión que han tenido entre nosotros. Uno de esos casos es el de la variedad romana, finita, seca, crujiente y con ingredientes de calidad, algunos de ellos italianos. Es la que ofrece Così mi Piace, junto a varias opciones de pasta al dente.
Un speakeasy de carnes en Recoleta
Restaurantes

Un speakeasy de carnes en Recoleta

Casi como si se tratara de un speakeasy, Rufino se descubre en el subsuelo del hotel boutique Mío Buenos Aires, de Recoleta. El restaurante se inauguró a mediados del 2018 y, por suerte, han logrado superar la pandemia que les pegó doble (ya que no disponen de espacios al aire libre excepto un diminuto patio al fondo del salón. El leit motiv es la carne argentina, llevada aquí a niveles de calidad y sofisticación bien entendida, que potencian la propuesta.
L'Atelier vuela alto
Restaurantes

L'Atelier vuela alto

El caso de la cocina francesa en Buenos Aires es digno de estudio. No contamos con demasiados exponentes de calidad, siempre ha tenido una mala e injusta fama de ser muy costosa y, para colmo de males, sufrió un vacío importante con el cierre de La Bourgogne. Por suerte nos quedan los bistrós y, entre ellos, sin dudas que L'Atelier va a la vanguardia por su excelente relación precio calidad. Un lujo que podemos darnos, para comer como si estuviéramos en París o cualquier otra ciudad de Francia. Un gran trabajo de Verónica Morello y Charly Forbes.