Cocina plant based

Amadores de vegetales

Lunes, 23 de enero de 2023

Amador Cantina es un restaurante de cocina plant based que, por la originalidad de su propuesta también convoca público omnívoro. Platos ricos, a buen precio, que te hacen olvidar por una vez de nuestras costumbres alimentarias carnívoras.

Amador Cantina - Cabrera 5991 Palermo Hollywood. Teléfono: no se informa. Horarios: todos los días de 20.00 a 00.00 - Precio: $$$. Reservas: no hay, es por orden de llegada. Instagram: @amador_cantina

Si bien Amador Cantina abrió sus puertas en marzo del año pasado, no deja de llamarnos la atención que se vayan incorporando tantos restaurantes con estilo plant based a la gastronomía porteña. Sacro, Mudrá, Raíz, son algunos de ellos.

Esto nos lleva a pensar en dos situaciones particulares. Una de ellas es que, si bien son restaurantes veganos, porque no se utiliza ninguna proteína animal (ni siquiera huevos y lácteos), se los denomina "cocina basada en plantas", o bien plant based y plant mood.

Nadie lo dice, pero la realidad indica que la palabra "vegano", por sus connotaciones intolerantes y sectarias, son pianta clientes. Ningún comensal no vegano, se sentiría cómodo si lo obligan a comer de la manera que lo hace otro sector de la población, que en algunos casos también se puede llegar al punto de la agresión verbal y la acusación de ser "asesino de animales". Algo que no ocurre con los vegetarianos, que hacen la suya.

Y esto, precisamente, tiene que ver con la segunda cuestión que nos atañe. Es que al contrario de lo que se supone, muchos omnívoros y flexitarianos (quienes consumen carne en forma no habitual), suelen frecuentar estos restaurantes si la propuesta es buena y la relación precio calidad, adecuada. Como es el caso de Amador Cantina.

De tal manera, contrariamente a lo que podría suponerse, estos lugares plant based al final tienen menos limitaciones que los clásicos, adonde no concurren los vegetarianos y veganos.

La cuenta es bien simple: según una encuentra muy confiable del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), dos terceras partes de la población es omnívora (67%), en tanto que los flexitarianos representan el 28% y queda apenas un 5% para los que no consumen proteínas animales (3% vegetarianos y 2% veganos).

Por ende, los restaurantes plant based tendrían vida corta sin el aporte de quienes constituyen el 95% de los habitantes de nuestro país (la encuesta está dirigida precisamente a la Argentina y en particular, a CABA).

Amador Cantina está ubicada de manera contigua a Koko Bao Bar. De hecho, hay una puerta que comunica ambos locales.

Los propietarios han tenido el buen tino de contratar como asesorar al chef Maximiliano Rossi (dueño de Picarón y con participación activa en la apertura de Sacro, otro restaurante sin proteínas animales, como mencionamos más arriba).

La carta se divide en opciones "Con la mano", "Abrebocas", "Principales" y "Postres". Hay que decir que no sirven pan, pero la alternativa es pedir focaccia con durazno que figura como un plato en particular. En lo que se puede comer con las manos también hay edamame con salsa macha; buñuelos de algas con alioli de jengibre; empanadas de maíz rellenas de tempeh y boniato; papas rejilla con pesto de tomates secos y polvo de aceitunas, y triolet de conservas (escabeche, hummus y panera).

En nuestro caso, por sugerencia del camarero (nos dijo que se trata de uno de los platos más pedidos) optamos por el papillote de hongos con crema de especias indias, que se acompaña con garbanzos fritos. Muy buena elección.

Siempre dentro del capítulo de "abrebocas", hay milhojas de papas con créme fraiche; dolmas rellenas de cous cous; sándwich de "milanesa" de zucchini, tomate, confitado, espinaca, pesto y hummus de remolacha, más papas rejilla.

De los principales, se probó el arroz negro (integral de Pampa's Rice, único en el mercado local), servido con símil bagna cauda de miso y nueces, coronado con tiernas chauchas salteadas.Y también la ensalada fresca de cebada perlada, servida con crema especiada de espinaca, arándanos rojos y limón confitado, más una corona de pan lavash.

Las otras tres alternativas son conchiglioni rellenos de espinaca, girasol y "ricota" de almendras; berenjenas fritas con passata de tomates, aceitunas negras, alcaparras, alubias y albahaca; y caserecce Alfredo, con portobellos y pesto de albahaca.

Para concluir con lo dulce, ofrecen un cremoso de chocolate amargo con sal, leche de coco condensada y almendras; y strudel de manzana con crema de almendras y vainilla, más salsa de caramelo y whisky. Y también para los "que no comen postre", cantucci e vino.

La atención es cordial, pero conviene ir temprano para asegurarse lugar y que los platos salgan más rápido. De todas maneras, al retirarnos a eso de las 21.45 había gente esperando en la puerta, buena señal.

Y resulta muy destacable la carta de vinos, que incluye algunas etiquetas de bodegas poco conocidas. Se optó por Fuego Blanco Gewurtztraminer del Valle de Pedernal, San Juan. Hay también cócteles y pingüinos de "verano" y "sodeado".

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