Editorial

Con el trigo, jueguen limpio

Miércoles, 25 de mayo de 2022

En los últimos días, sorprendió un numeroso grupo de cocineros oponiéndose al trigo HB4 transgénico, aprobado después de dos décadas de experimentación por los científicos del CONICET y la aprobación del Senasa y de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos, de USA). Aluden ellos mismos a que avalan su posición contraria al uso de trigo transgénicos, en la negativa de supuestos 1.400 ignotos científicos que seguramente son hippies con OSDE o fanáticos de la esotérica agricultura biodinámica. En Fondo de Olla © estamos a favor de la biotecnología como factor relevante en la producción de alimentos, porque coadyuva a mitigar el problema de la hambruna, más aún hoy en tiempos de guerra que afectan a Ucrania, uno de los países líderes en agricultura en el planeta. Creemos que estos cocineros deberían informarse más y ponerse a pensar en lo que dicen.

Norman Bourlag, el genetista, biólogo y agrónomo norteamericano de origen noruego que ganó el Premio Nobel de la Paz en el año 1970, por su contribución a mitigar el hambre en el mundo gracias al desarrollo de un trigo más productivo en México, fue un adelantado en su tiempo. Fue considerado como el "Padre de la Revolución Verde" y salvó millones de vidas humanas que tuvieron alimentos gracias a su trabajo genético.

Cuenta la historia que "después de que México alcanzara la autosuficiencia en trigo en 1956, el grupo de científicos que participó con Borlaug en Sonora, obtuvo un logro de enorme trascendencia: el desarrollo de variedades enanas de trigo, de alto rendimiento, amplia adaptación, resistentes a enfermedades y con alta calidad industrial, sembradas por primera vez en 1962.

Con estas variedades, México incrementó notablemente su producción. En poco tiempo, muchos países y entre ellos la Argentina, se beneficiaron de las nuevas variedades y de la tecnología desarrollada por Bourlag.

No se crean que Norman se la llevó de arriba. Un grupo de críticos oscurantistas, como los chefs que han salido a relinchar en estos días en nuestro país, dijeron que el avance de estas tecnologías provocaba graves desequilibrios ambientales lo cual, con el paso de los años, quedó absolutamente desmentido por la realidad.

Estamos seguros de que este grupo de irresponsables que se larga a opinar de lo que no saben, por contagio cual pandemia verborrágica (vaya a saber uno quién empezó con esta imbecilidad y muchos lo siguieron), jamás pisó un campo, no se embarró las patas en el lodo, ni vieron de cerca un cultivo de soja, de maíz o de trigo.

Hablan desde la opulencia y el desconocimiento. No ven más allá de sus cocinas, ni comprenden lo que pasa de la puerta de sus restaurantes para afuera.

Norman Bourlag, Padre de la Revolución Verde.

Lamentable, porque hay muchos amigos y gente conocida para nosotros, que es muy profesional en lo suyo, pero que se deja llevar por los ignorantes que contagian al resto. Ya pasó con el tema del etiquetado de alimentos que, aunque fue sancionado hoy está viciado de irregularidades, como FDO lo vaticinó hace algunos meses.

Señores que parecen salidos de la izquierda caviar, hay muchos seres humanos que tienen hambre en el mundo y la única manera de darles de comer es aumentando la producción.

Hace más de tres décadas que comemos soja y maíz transgénicos, y nadie se murió por ello. Los supuestos males provocados por el glifosato, se deben a su manipulación errónea y no al hecho de que sea malo en sí mismo.

Hay algo que ustedes, amigos cocineros, seguramente no saben y hasta quizá ni han escuchado hablar. Nos referimos a la siembra directa o labranza cero, un sistema agrícola que no requiere del arado de la tierra y es altamente sustentable. Un sistema en el cual la Argentina ha sido y es líder en el mundo.

Amigos cocineros, así tan livianamente, están desacreditando a los científicos del CONICET, que lógicamente saben mucho más que ustedes. Que jamás desarrollarían algo que es nocivo para la salud. 

Sepan que dentro de dos años, no habrá más trigo convencional y tendrán que llenar sus paneras artesanales con trigo transgénico. O tal vez decidan no ofrecerles más pan a sus clientes, tampoco pastas porque las harinas "perjudican la salud" (que lo digan los italianos que comen spaghetti todos los días), ni menos aún carne porque las proteínas animales hacen mal al organismo.

¿Qué darán entonces de comer? Buena pregunta. Por cómo están las cosas, seguramente tendrán que alimentar a esa minoría que solo consume productos orgánicos, porque lo pueden pagar. Pero son pocos, no tengan dudas. Se van a quedar sin clientela.

Dentro de toda esta catarata de idioteces que estamos leyendo en las redes sociales, reconforta al menos que uno entre tantos, uno solo hasta ahora, haya salido a contestar con argumentos científicos irrefutables.

Nos referimos al Restaurante Mercado de Liniers, que le dicen sí al trigo HB4 y lo hacen desde un punto de vista eminentemente científico, el único argumento que vale, por otro lado.

Lean lo siguiente porque no tiene desperdicio

"Los transgénicos básicamente son productos alterados genéticamente. Esto el hombre lo hace desde que domesticó el primer cereal o el primer fruto de la Historia, alterando la selección natural. Lo que se cuestiona es la alteración producida en laboratorio".

"En este caso, la polémica gira en torno al trigo HB4 que es producto del trabajo de científicos argentinos del CONICET después de más de 20 años de investigación".

"La guerra impulsada por Rusia contra Ucrania y en cierre de las exportaciones de la India, provocará una baja en la oferta de trigo del aproximadamente un 30 %. Independientemente de que producir y exportar este trigo traería ingresos extraordinarios para el país, crearía puestos de trabajo nuevos y muchísimos beneficios socioeconómicos adicionales para nuestra sociedad, estamos hablando de que la población más castigada por el aumento en el precio de los cereales es la más pobre".

"Incontestable desde argumentos científicos, ahora se ataca a esta variedad de trigo porque resiste al supuestamente demoníaco glufosinato de amonio. Prohibir un trigo porque resiste un pesticida en un contexto de hambre mundial es, por lo menos desde nuestro punto de vista, como solucionar el problema de los accidentes viales prohibiendo el automóvil. Porque se habla de prohibir este trigo, no de regular el uso del pesticida".

"Nosotros somos un restaurante, no un laboratorio científico de Harvard o del MIT y no se nos pasa por la cabeza cuestionar lo que fue desarrollado por el CONICET, aprobado por el Senasa y aceptado, por ejemplo, por la FDA".

"Pero tratamos de ponernos al lado de los valores en los que creemos: el esfuerzo, el trabajo, el logro del desarrollo tecnológico de la ciencia argentina, la lucha contra el hambre. Y en contra del oscurantismo. Y en contra de la cultura del eslogan vacío de contenido. Y a favor de pensar".

Más clarito, imposible, lástima que haya tan pocos que piensan. En Fondo de Olla © estamos a favor de una causa noble: darle de comer a los hambrientos. Invitamos a los irresponsables que opinaron sin fundamento (creemos que muchos ni siquiera se dieron cuenta de lo que están haciendo), a debatir desde puntos de vista científicos sobre este tema. Al menos, si les interesa ser racionales y no quedar en una situación de dar vergüenza ajena y ser ridículos.

Por último, sepan también que vuestra cruzada contra el "demonio" no tiene futuro. Repetimos: en dos años no habrá más trigo convencional. Ergo, querrán convertirnos a todos en celíacos o retroceder y aceptar la realidad a la que hoy se oponen.

Como bien dice MDL en su último párrafo, tratemos de ponernos a favor de pensar.  

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