Y su cocina de raíces catalanas

Volvimos a El Casal

Lunes, 6 de septiembre de 2021

La pandemia nos arrebató muchas cosas, entre ellas la asiduidad con la que concurríamos a los restaurantes. El Casal es uno de ellos, donde hemos disfrutado tantas veces de la culinaria catalana. Pasó el tiempo y volvimos, hoy con nueva gestión y una carta en la que no faltan los clásicos de la casa.

Restaurante El Casal- Chacabuco 863 (Casal de Catalunya). Teléfono: 4361-0191. Abierto todos los días mediodía y noche. Principales tarjetas.

Tipo de Cocina: Catalana

Barrio: San Telmo

Precio: $$$

El señorial Casal de Catalunya porteño, uno de los más antiguos del mundo, cuenta dentro de sus instalaciones con el Teatro Margarita Xirgu y, por supuesto, el Restaurante El Casal. Durante mucho tiempo fue uno de nuestros lugares de cabecera, inclusive cuando algunas veces la fiesta era completa: almuerzo y luego pantalla gigante para ver a Messi. Tiempos que no volverán, por obra y gracia de un manejo francamente paupérrimo de sus dirigentes. 

Pero eso es harina de otro costal. Lo que importa es que volvimos, como si el tiempo no hubiera pasado. Una mesa en la que estaban Samuel, el dueño; Andrés el sommelier; el chef Lucio Marini y Cavas de Rosell Boher representada por partida doble.

Qué bueno es volver a disfrutar de la simpleza de una cocina que tiene, precisamente por eso de su sencillez, al pantumaca (pa amb tomaquet en lengua catalana) como uno de sus emblemas culinarios.

No puede faltar ese pan de campo frotado con ajo y tomate, al que se le puede agregar jamón crudo como fue el caso esta vez.

Una sorpresa de la carta actual son las empanadas fritas de trucha patagónica, con alioli (el aporte catalán) y llajua (salsa picante típica de Jujuy y de Bolivia). Puede que no sean muy catalanas que digamos, son jugosas y muy sabrosas.

Otro infaltable, que también dio el presente en la mesa, es la tortilla de patatas con chorizo ibérico, bien babé, como debe ser. Y de tamaño voluminoso para compartir con toda la mesa.

Las gambas al ajillo también formaron parte de esta degustación que nos hizo rememorar viejos tiempos en este salón de azulejos típicos, ambiente familiar y las imágenes catalanas por excelencia, como la senyera (bandera) con sus cuatro barras horizontales (cuatro rojas y tres amarillas).

Todos estos platos que detallamos, pueden pedirse en ración o porción (más grandes). 

Lo ideal es armar una mesa de al menos cuatro comensales, para pedir varias entradas y probar un poco más. 

La paella, se sabe, tiene un origen valenciano, pero en este caso en El Casal la encontramos en tres versiones: a la marinera (de pescados y mariscos); de campo (pollo, conejo y cerdo), y de mar y montaña (pollo, cerdo y mariscos). 

Nos sirvieron la primera de ellas, como si fuera un homenaje a la Costa Brava. Otra opción, lógicamente, es la fideuá catalana, para tres comensales de buen diente. 

Pasando revista a la carta, hay otros platos disponibles, como huevos rotos con jamón ibérico; pimientos de piquillo rellenos de salmón; ostiones gratinados con gambas; o bruschetta de hongos revueltos con huevo y aderezo trufado. 

Entre los principales, salmón al estilo de El Casal; lenguado a la crema de azafrán con langostinos y papas al natural; arroz azafranado con mariscos; arroz negro con gambas y calamares; conejo a la crema de hongos, entre otros.  

Y para los nostálgicos de la casa, si bien no se trata de un plato que represente a Catalunya, la estrella sigue siendo el cochinillo que puede pedirse entero o por mitad. 

También, siempre para compartir, la parrillada de pescados y mariscos.

Los postres son la clásica crema catalana quemada; mousse de turrón; volcán de crocante con helado de naranja; o simplemente frutas de estación.

Resulta gratificante que un lugar al que tanto frecuentamos en épocas normales, hoy nos siga ofreciendo una cocina que nos traslada a las ramblas, el barrio gótico, la Barceloneta, el Born y por qué no el Camp Nou (aunque nos hayan dejado sin Messi). 



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