Editorial

No tienen dos dedos de frente

Jueves, 8 de abril de 2021

Son tan científicos como una curandera, un astrólogo o un vidente. De ahí que ya no puedan sorprender los desaguisados que cometen. Nos quieren burros y pobres para seguir viviendo a nuestra costa. Los gobernantes que supimos conseguir (y que no legó Macri, hay que decirlo), decidieron cerrar a los restaurantes a las 23, cuando si extendían el virtual toque de queda se podía mantener el segundo turno. Y otro despropósito es el máximo de un 30% del aforo.

Se veía venir y lo dijimos antes de los anuncios del Presidente con Covid que, no obstante, apareció frente a la cámara para dar, una vez más, su clase magistral de seudoprevención sanitaria: https://www.fondodeolla.com/nota/17057-nunca-mas-sillas-al-reves/.

Son maestros en el arte de engañar y de prometer lo que saben que no van a cumplir en su puta vida. Se dicen científicos, pero son tan científicos como una curandera, un astrólogo o un vidente. Y son tan soberbios que no saben escuchar, no quieren escuchar y les encanta hacer lo que se les da la gana y que todos los demás nos jodamos.

Después de conocerse las medidas de ayer, que entrarán en vigencia a la 0 hora de mañana viernes, podríamos decir que si vemos la botella medio llena estamos mejor porque el cierre no es total como hace un año. Pero las apariencias engañan.

Porque lejos de aprender de la experiencia, no son capaces de reconocer errores y obrar en consecuencia. Antes que nada, piensan en sus propios intereses y no en los de los ciudadanos, aun los de los que los votaron y que nos condenaron al resto a soportar este calvario.

La discusión estaba centrada en la hora en que se establecería el cierre nocturno de los bares y restaurantes. CABA decía que a las 24, en tanto la Nación y la provincia de Buenos Aires exigían que fuera a las 22. ¿Qué hicieron? Son tan inteligentes que repartieron la diferencia.

Pero no se dan cuenta, porque la cabeza no les da para tanto, que por una hora más la situación no iba a variar en nada y se permitía que los restaurantes continuaran tomando reservas para el segundo turno. 

Dirán que se corta a las 23 para que los trabajadores gastronómicos puedan llegar a sus casas antes de la medianoche, cuando comienza el virtual toque de queda. Error. La mayoría de los empleados de bares y restaurantes viven en el Conurbano, con lo cual es imposible que lleguen a sus domicilios antes de las 24. Pensándolo bien, ni siquiera los que viven en CABA llegarían ya que, si se cierra a las 23, entre que se levantan las mesas, se limpia todo y por ahí también esperan que se retiren algunos clientes demorados, se hace la hora de guardarse.

Por otro lado, al establecerse el 30% del aforo como máximo, se está cometiendo una injusticia al medir a todos con la misma vara. Conocemos restaurantes que han adecuado sus instalaciones a los que les permiten menos de una tercera parte de su capacidad, en tanto otros que tienen las mesas juntas y que permiten la aglomeración de jóvenes en las veredas (sobre todo las cervecerías y hamburgueserías), gozan de igual permiso.

Quedan dos cosas por analizar. La primera es si el gobierno porteño tendrá el coraje de extender el horario hasta las 24 (una provincia oficialista como Córdoba hará caso omiso a las medidas anunciadas ayer), o si se dejarán sojuzgar una vez más por el gobierno nacional.

La otra es si, de una buena vez por todas, se controla como se debe porque no es lo mismo que un restaurante tenga a sus comensales debidamente ubicados y con la mayor protección sanitaria posible, que los bares donde hay 200 jóvenes sin barbijos a la vista de todo el mundo sin que nadie tome medidas.

Después vemos cómo aparecen los inspectores a romper los quinotos a los que cumplen la ley, mientras hacen caso omiso a los que no cuidan a sus clientes y a su personal.

Estas últimas medidas, que por lo menos se extenderán hasta fines de abril (ya conocemos la historia de cómo van renovando el encierro cada tres semanas), no hacen más que alargar la agonía del negocio gastronómicos.

Y vale señalar que no solo corre peligro el empresario, sino también los miles y miles de trabajadores del sector en todo el país, al que el gobierno populista dice defender y no lo hace. Es fácil, hay mucha gente pobre y burra, que es donde el peronismo siempre abreva para obtener millones de votos. Los están jodiendo y no se dan cuenta.

En Fondo de Olla © no estamos minimizando riesgos. Si hay algo que hacemos es tenerle respeto a una enfermedad maldita, de la que poco y nada se sabe y que ha dado vuelta a todo el planeta. Pero eso no significa que aceptemos cualquier tipo de orden carente de racionalidad.

Una última cosa: si algunos restaurantes decidieran atender a sus clientes más fieles a puertas cerradas, nosotros no los vamos a criticar ni tampoco los delataremos. Esperamos de nuestros colegas periodistas que tengan una pizca de sentido común y de responsabilidad, para no volver a transformarse en buchones de la cana como ocurrió el año pasado. Dieron vergüenza ajena.

Hoy más que nunca, está en juego la supervivencia de miles de restaurantes y de millones de familias que viven del sector. En esa situación, todo lo que se haga para mantenerse abiertos y preservar la fuente de trabajo es poco.

Tenemos inflación galopante, una abusiva presión impositiva y reglas de juego para nada claras. Éramos pocos y parió una abuela llamada Coronavirus. 

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