Ubicada en Mendoza y a sólo 25 minutos de la ciudad, Achával Ferrer abre sus puertas con un nuevo espacio exclusivo, para dar a descubrir los tesoros mejor custodiados de la bodega.
Achával Ferrer abre un espacio exclusivo para compartir las joyas mejor guardadas provenientes de sus viñedos centenarios. Se trata de Espacio Fincas, donde se pueden apreciar tres grandes obras: "calicatas de cristal" con extracciones de suelo y en su interior, se elevan brotes de viñedos añosos, que susurran al oído su historia, el legado y los cuidados recibidos.
Esta visita invita a revivir el pasado en el presente, un encuentro que combina paisajes, experiencia y vinos que hacen historia.
Los anfitriones: el resultado de ese legado, "Finca Bella Vista, Finca Altamira y Finca Mirador", se expresarán de manera propia contando los mejores recuerdos y secretos de su propio terroir, honrando su particular origen.
DATOS ÚTILES
Las visitas se realizan en tres idiomas (español, portugués e inglés) y tienen una duración aproximada de una hora y media.
Incluye: recorrido por los viñedos, visita a bodega y degustación.
Horarios de atención: de lunes a sábados a las 9.30, 11.00, 12.30 y 15.00; domingos y feriados a las 9.30 y 11.00.
Reservas: por mail (winery@achaval.ferrer.com) y por teléfono (+54 261 338 8699).
La bodega mendocina presenta un espumante que inaugura un nuevo capítulo dentro de una de sus líneas más emblemáticas, combinando legado, innovación y calidad.
Marcelo Sola, a quien seguimos habitualmente en sus publicaciones en las redes, señala lo siguiente: "Resulta extremadamente triste y desmoralizante ver el nivel de aceptación que tiene la biodinámica en el mundo del vino. Cuesta concebir cómo, con lo complejo que es producir uvas de calidad a merced del clima, hay quienes encuentran tiempo para los rimbombantes rituales biodinámicos. Lo cierto es que, en mi experiencia anecdótica, no noto ninguna correlación positiva entre biodinámica y calidad. Al contrario".
Magia De Uco es una bodega nacida en el corazón de Los Chacayes, Valle de Uco. Con una herencia familiar de más de 450 años y una mirada contemporánea, combinan prácticas regenerativas, tecnología de máxima precisión y una profunda sensibilidad por la tierra para dar vida a vinos que expresan el carácter auténtico del terroir mendocino.