Delivery, la palabra de moda

En tu casa y en tu mesa

Martes, 28 de abril de 2020

Los periodistas gastronómicos (y los chefs, por supuesto) hemos vivido denostado al delivery. Ese anglicismo que hace referencia a lo que se entrega a domicilio y que no tiene un término que lo identifique tan bien en el idioma castellano. Hoy estamos viviendo una pesadilla que nadie previó, por lo que a nadie parece importarle que sea la palabra más repetida en nuestros comentarios.

Hagamos un mea culpa. A veces los periodistas gastronómicos vivimos en una nube de pedo. Como decía siempre la recordada colega Fanny Polimeni, vamos a eventos en lugares lujosos, comemos lo más caro y bebemos los vinos que el común de la gente no puede comprar, y después volvemos a casa en colectivo.

Hasta hace dos meses, suponer que íbamos a tener que hablar y escribir tantas veces la palabra "delivery" hubiera sonado ridículo, imposible e inaceptable.

Hoy un colega se sorprendía que un restaurante de altísimo nivel enviara por Rappi un plato de ñoquis. Tal vez en nuestro pedo atómico no hayamos entendido que se trata de supervivencia pura. Es esto o la nada misma. Es el delivery o nos quedamos llorando encerrados en nuestra casa sin facturar un mísero peso.

Va de suyo que no es la solución a los problemas ni la panacea universal, pero sí se trata de un paliativo que no se puede desdeñar. Es en primera instancia una manera de que la gente se sienta útil, trabajando y ganándose el sueldo que los restaurantes cada vez se hace más difícil que puedan pagar.

Nadie dice que es lo mismo comer sentado a la mesa de un restaurante un plato recién salido de la cocina que hacerlo en tu casa, pasados varios minutos en que llega frío y perdiendo muchas de sus cualidades intrínsecas.

Pero es lo que hay y lo que habrá quizá por mucho tiempo más. A no ser que los que tienen la sartén por el mango (y no son precisamente los chefs), se decidan a actuar aplicando los conocimientos científicos que dicen tener.

Dicho todo esto sobre el delivery, ¿se les ocurrió averiguar de dónde sale la palabra y qué antecedentes existen en nuestro país? Lo primero es dudoso, como pasa muchas veces con las cosas que pretendemos saber cuándo y de dónde salieron.

Obviamente que es una palabra inglesa, cuyo uso se ha instalado universalmente. Y aunque en Fondo de Olla © no somos partidarios de los anglicismos, reconocemos que es imposible reemplazarla por una acepción tan abarcativa en castellano. Es "entrega" claro. Pero si decís delivery no tenés que explicarlo.

El delivery puede ser de cualquier cosa que se les ocurra. Pero donde está más institucionalizado es en los alimentos, sobre todo en pizzas, empanadas y sushi. También en las verdulerías y siempre en los supermercados cuando comprás muchos productos que pesan demasiado. Estos últimos te lo cobran y muy bien. Como para comprobar que no solo a los proveedores los esquilman.

Y para culminar, si buceamos en la historia propia, en la web nos encontramos lo que dice el sitio de Pulpería Quilapán, que resulta muy ilustrativo. Habrá que remontarse a los tiempos de la Colonia entonces.

"Una difusión del delivery bajo la fuerza del pregón", señala la web en cuestión. "Surgieron como vendedores ambulantes, lo hacían caminando, en carretas o carros. Eran por el 1800 quienes se encargaban del reparto de leche, de velas, de empanadas, carne, pan o aceitunas".

"En ese momento podía considerarse más bien como un recurso frente a la incomodidad, puesto que no existían los comercios de manera tan accesible como los hay hoy en día y por ello, había quienes se encargaban de acercar los productos a los domicilios".

"Tampoco había una infraestructura diseñada para los envoltorios o la contención de los productos por lo que, por ejemplo, para recibir la leche, había que contar con un botellón en la mano. La falta de sistemas de conservación a grande escala hacía que los pescados se llevaran prácticamente a posteriori de haber sido sacados del agua y que las carnes se difundieran apenas hecha la matanza en los mataderos".

"Otro delivery que era fundamental allá por el 1800 era el del agua que, si bien se dice que no era muy confiable, no había en algunos casos posibilidad de obtención por otro medio". Tampoco faltaban el escobero, la mazamorrera y hasta la lavandera.

"Y si bien con algunos de los productos antes mencionados, se ganó en comodidad y calidad, al aumentar los sistemas de envasado, conservación y expendio, para muchos otros se mantuvo la modalidad delivery como es el caso del sodero". La soda era un producto que, hasta hace 30 años, todavía llegaba en carreta arrastrada por caballos.

Otro de los productos que vivió la transición respecto del delivery que se conoce hoy en día, es el diario. Desde su creación, siempre existió la modalidad de entrega en domicilio, tal vez urgidos por la inmediatez de las noticias, para que llegaran rápido a las palmas de la mano".

"Y se dice que la historia es un ciclo y mucho no se puede renegar de ello. Hoy, de lo que se quiera, se puede encontrar un delivery".

"Tal vez las causas sean opuestas a las que promovían esa forma de comercio en el 1800, ó inclusive se hayan sumado algunas otras. Hoy podemos hablar del delivery como una "historia de la comodidad puesto que transportes sobran, recursos para el envasado y el expendio también, pero movidos por largas jornadas de trabajo, el cansancio y hasta en algunos casos la inseguridad, se suele usar y abusar de su existencia".

"Quienes hoy rondamos los 30 años, sabemos que hace 20 años tan solo se llamaba para pedir una pizza y, de vez en cuando, pero hoy, ¿qué delivery usás? Un corto paseo por la heladera me puede dar una rápida respuesta pero creo que la enumeración no tiene fin: helado, bebidas, sushi, frutas, tortas, pastas, verduras, compras de supermercado, pizzas, empanadas, pañales, medicamentos y hasta en la pulpería online. También se hace presente el delivery de agua envasada y de lavaderos que rememoran con temor aquellas audaces lavanderas. ¿No sentís esa rara sensación de que, en unos días, vuelva a llamar a la puerta el lechero?".

Vale aclarar que esto fue escrito mucho antes de que apareciera el maldito coronavirus. Por eso, más allá de sus detractores y de los "Brascó" que dicen que jamás pidieron comida de delivery, hoy estamos utilizando esta palabra tantas veces que ya nos estamos aburriendo. Y pese a todo, esa comida que ahora disfrutamos en nuestra casa y en nuestra propia mesa

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